Criaban caballos en Corrientes, pero el fuego arrasó con todo y venden rifas para recaudar fondos


Detrás de las casi 800.000 hectáreas quemadas en Corrientes, hay cientos de historias de productores agropecuarios, que en pocos minutos vieron como el fuego arrasaba con años de sacrificio y esfuerzo.

Ese es el caso de Víctor Rey y su esposa Jessica Prada, quienes el viernes 11 sufrieron la destrucción del 90% de su campo de 200 hectáreas, a causa de uno de los tantos incendios que afectaron a casi un 10% del territorio provincial.

Lee también Técnicos del INTA niegan que la producción forestal sea responsable de los incendios en Corrientes

Allí, se quemaron 4000 metros de alambrados, que cuesta 1.000 pesos el metro puesto, por lo que solo esa pérdida llega a los $4 millones. Ahora, organizaron una rifa para tratar de reparar algunos de los daños sufridos y ya recaudaron $400.000.

Así quedó el campo de Jessica y Víctor tras el incendio. (Foto: Clarín)
Así quedó el campo de Jessica y Víctor tras el incendio. (Foto: Clarín)

Amor por los caballos

Pusimos la vida de los caballos antes que la nuestra. Lo primero que hicimos fue protegerlos”, explicó Jessica al recordar ese fatídico viernes 11.

Hace 5 años, la familia creó el centro hípico Santa María, con un plantel de 50 ejemplares. Allí, desarrollaban diferentes actividades ecuestres, equitación y equinoterapia. Incluso, ofrecían recorridas para los turistas. También entrenaban equinos, deportivos y de salto, y rescataban animales de tracción, los rehabilitaban y se los devuelvían a sus dueños.

“Pusimos la vida de los caballos antes que la nuestra", dijo Jessica. (Foto: Clarín)
“Pusimos la vida de los caballos antes que la nuestra», dijo Jessica. (Foto: Clarín)

Pero tras el siniestro ocurrido en el establecimiento se destruyó todo el alambrado y ahora ni siquiera pueden dar precisión de los animales con los que cuentan. “No sabemos si están muertos, quemados o si andan en la ruta”, dijo Víctor.

El día en que el fuego se llevó todo

El productor además recordó cómo se desarrolló la trágica jornada. Todo comenzó a las 9 de la mañana con un foco de incendio de un predio del INTA, que está pegado al campo familiar. Junto a vecinos que los ayudaron, intentaron controlar el fuego con tachos y bateas.

A la tarde, cuando volvieron a su propiedad, se encontraron que estaban incendiadas alrededor de 30 hectáreas de su establecimiento. Pero también pudieron controlarlo al tratarse de un foco menor. Luego, Jessica y Víctor socorrieron a una familia vecina que se le estaba incendiando la casa, usando el agua de la pileta de ellos. Entre todos, pudieron apagarla.

Lee también Incendios en Corrientes: eximen de impuestos a los productores con menos de 2000 hectáreas

Pero entrada la noche, se dio vuelta el viento y se les vino el fuego, que persistía en el predio del INTA, muy rápido hacia su campo. “Empezó a avanzar, se extendía por 30 o 40 kilómetros e iba más rápido que paso de hombre. Recorrió 5.000 metros en media hora. Y cuando nos dimos cuenta, estaba a 100 metros de nuestra casa”, relató Víctor.

Gracias a la ayuda de los vecinos, pudieron evitar que se les incinere la vivienda. Pero se quemó el pasto y el alimento para los caballos.

A pesar de la catástrofe, Víctor colabora con los vecinos a apagar los focos que siguen activos. “No estuvo nadie, solo el pueblo”, se lamentó al referirse a la ausencia del Estado en este desastre ambiental.

Rifa solidaria

Lejos de bajar los brazos, Jessica y Víctor organizaron una rifa para poder alimentar a sus animales y reconstruir el lugar. Hasta el momento, vendieron unos 400 números a $1000 cada uno.

El próximo 26 de febrero sortearán un televisor de 45″, 4 clases de equitación o una cabalgata para 4 personas y un cordero. Para poder colaborar, se debe entrar al Facebook del hípico Santa María o llamar al 03773-400683.