“La Niña” podría debilitarse en el verano, pero el pronóstico “no es alentador” para la próxima quincena


Es posible que con el correr de enero del 2022 “la influencia de La Niña comience a debilitarse”, algo que ya se vio en toda la región núcleo durante la primavera, al alcanzar o superar los valores medios de agua previstos para esa estación del año, según informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en su último panorama semanal.

Si bien el consultor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la entidad rosarina, Alfredo Elorriaga, realizó ese pronóstico favorable, que significa “una buena noticia para las lluvias de febrero”, el informe aclaró que “no es alentador” lo que se espera para los próximos 15 días.

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El doctor en Ciencias Atmosféricas, José Luis Aiello, explicó que los mecanismos regionales se están haciendo menos efectivos y hay una zona de alta presión instalada que impide la evolución de lluvias en el este. “Habrá que esperar a enero para tener un alivio con las lluvias. Es posible que con el correr de ese mes la influencia del forzante del Pacífico comience a debilitarse”, señaló.

La entidad santafesina graficó las precipitaciones diarias que se dieron a nivel nacional.
La entidad santafesina graficó las precipitaciones diarias que se dieron a nivel nacional.

La BCR destacó que “hay buenas y malas noticias” en los pronósticos de Aiello y Elorriaga. La primera es que la primavera dejó lluvias mejores de lo que se esperaba y que hoy mantienen a los cultivos de soja y maíz en “muy buenas condiciones” en la región núcleo. La otra novedad positiva es que las proyecciones para “La Niña” indican que “podría empezar a debilitarse”, con lo cual las lluvias de febrero para Argentina serían “más generosas de lo que se estaba previendo”.

Pero la negativa es que no hay precipitaciones a la vista de cara a la semana que viene, y el próximo mes comenzaría con dificultades para que se desarrollen. “Las actuales previsiones para Argentina indican lluvias de 5 a 15 milímetros (mm) para la mayoría de sus zonas productivas, cuando hay requerimientos urgentes para que los maíces no pierdan potencial de rinde”, indicó.

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La primavera que derrotó a “La Niña” y lo que se espera para el verano

La BCR indicó que durante la etapa primaveral suelen llover, como media estadística del período, entre 250 a 350 mm. Pero ahora, prácticamente toda la región núcleo alcanzó o superó esos niveles. “La primavera 2021 se despidió con un último aporte de agua que nuevamente priorizó a la franja oeste de la región pampeana”.

Las precipitaciones acumuladas en la primavera igualaron, o superaron en algunos casos, al promedio histórico. Pero el último aporte de agua nuevamente priorizó a la franja oeste de la región.
Las precipitaciones acumuladas en la primavera igualaron, o superaron en algunos casos, al promedio histórico. Pero el último aporte de agua nuevamente priorizó a la franja oeste de la región.

Pero, aclaró la BCR, que “es poco probable que el verano se comporte de manera similar”. Lo dijo Aiello, al afirmar que la situación de precipitaciones provocadas por los mecanismos de escala regional está cambiando.

Sobre esto, el especialista evaluó: “Las incursiones de los sistemas frontales desde el sur, que hasta el momento aparecían con una frecuencia adecuada, se están haciendo menos habituales y la acumulación de aire cálido y húmedo proveniente del norte no encuentra catalizador que transforme esa humedad en lluvias. Se suma a esto, una zona de alta presión instalada que impide la evolución de las perturbaciones hacia el este, provocando que solo las regiones ubicadas más al oeste se escapen de esa influencia negativa. Según los pronósticos de corto y mediano plazo, los aportes pluviales de la última semana de diciembre no van a estar a la altura de la demanda y probablemente deberemos esperar al inicio de enero para obtener alguna respuesta positiva”.

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Por su lado, Elorriaga comentó: “Arrancar el verano con una menor actividad de las precipitaciones tampoco significa que todo el período se mantendrá totalmente deficitario. Esto ya lo hemos comprobado al transitar una primavera que fue más generosa que lo previsto, considerando la presencia de dos fenómenos Niña consecutivos”.

Por último, reiteró que, basados en el comportamiento de las lluvias en los últimos tres meses y en la dinámica de los fenómenos de escala planetaria, es posible que “con el correr de enero del 2022 la influencia del forzante del Pacifico comience a debilitarse. Esto permitiría un régimen de lluvias, quizás no demasiado generoso, pero adecuado para los requerimientos de los cultivos en su etapa de definición”.