Niña “doble”: la ola de calor afectaría a los cultivos durante todo el verano


La sequía se prolongaría y podría seguir afectando a los cultivos durante lo que resta del verano, según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) sobre las perspectivas climáticas para lo que resta del primer trimestre del año.

“Cabe destacar que uno de los principales riesgos que se presentarán será el posible atraso de las lluvias de febrero, sometiendo a los lotes de cultivo de la Región Pampeana a un prolongado lapso seco, capaz de causar una significativa merma en la producción”, reportó el ingeniero agrónomo Eduardo Sierra, con datos relevados este miércoles 12 de enero.

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Asimismo, el informe alertó: “Dado que se atraviesa un episodio doble de La Niña, el retorno de las lluvias podría demorarse hasta mediados de marzo”.

En este contexto, el relevamiento indicó que “resultan indispensables un planteo agronómico sustentable y un uso racional de los recursos tecnológicos disponibles”.

Allí, también se explica que el clima para la campaña 2021/2022 atraviesa su etapa crítica exhibiendo “rasgos extremos”, debido a la combinación de varios factores negativos, entre los que se destaca el episodio de “La Niña” que afecta a la presente temporada.

La BCBA alertó que podría producirse un atraso de las lluvias de febrero, sometiendo a los lotes de la Región Pampeana a "un prolongado lapso seco, capaz de causar una significativa merma en la producción".
La BCBA alertó que podría producirse un atraso de las lluvias de febrero, sometiendo a los lotes de la Región Pampeana a «un prolongado lapso seco, capaz de causar una significativa merma en la producción».

Asimismo, el reporte analizó que ese fenómeno climático atraviesa su plenitud, con menor intensidad que la prevista inicialmente, pero sus rasgos son “extremadamente marcados” por tratarse de la segunda “Niña” consecutiva, ya que también afectó a la campaña 2020/2021.

Por otra parte, el reporte señaló que la corriente cálida de Brasil “avanzó vigorosamente hacia el sur, desalojando casi completamente a la corriente fría de Malvinas, y calentando a la mayor parte del Atlántico Sur hasta un nivel que resulta contraproducente, ya que concentra las precipitaciones sobre el área oceánica, y no permite su entrada hacia el continente”.

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En tanto, se detalló que los vientos polares retrocedieron hacia el Sur, siguiendo la marcha estacional del sol, pero conservando un vigor superior a lo normal, que provoca descensos térmicos tardíos, e impide “una buena llegada de la humedad hacia el interior del área agrícola, siendo posible que su accionar continúe durante los próximos meses, fortaleciéndose con la llegada del otoño 2022″.

Cómo afectará el clima a cada región

Una vez transitada su etapa crítica, el sistema climático “observará una gradual atenuación de los rasgos, dando paso a un escenario menos perturbado, pero no totalmente exento de riesgos”.

El centro del Brasil, Bolivia, el oeste del Paraguay, el centro del NOA, el este de Cuyo, el oeste de la Región del Chaco y el oeste de la Región Pampeana, donde “La Niña” tiene acción positiva, continuarán observando precipitaciones “normales a superiores a lo normal”. Aunque, señaló la entidad porteña, con un desarrollo “muy irregular”, siendo acompañadas por “tormentas severas”, con vientos, granizo y aguaceros torrenciales, mientras el régimen térmico alternará “fuertes calores, en los lapsos secos, con marcados descensos térmicos”.

La BCBA compartió el análisis de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés)
La BCBA compartió el análisis de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés)

Una amplia extensión, abarcando el este del Paraguay y del NOA, el centro y el este de la Región del Chaco, gran parte del centro y el este la Región Pampeana, incluyendo la Zona Núcleo, gran parte de la Mesopotamia, el sur del Brasil y el Uruguay, sufrirán la acción negativa combinada de “La Niña”, los vientos polares y el calentamiento excesivo del Atlántico Sur, debiendo afrontar la sequía y un régimen térmico con grandes amplitudes, en el que “se alternarán fuertes calores, y cortos pero marcados descensos térmicos”.

En tanto, la Cuenca del Plata continuará observando “lluvias muy irregulares”, fenómeno que será acentuado por la pérdida de autorregulación causadas por el dragado del Pantanal y los requerimientos de las grandes obras hidroeléctricas, por lo que cabe esperar “una lenta recuperación de la altura de los grandes ríos durante el verano 2022, pero volviendo a bajar muy rápidamente en el otoño”.

A causa de la sequía registrada a fines de primavera y comienzos de verano, los cultivos tendrán que atravesar el período seco que usualmente se produce durante enero con reservas hídricas escasas, por lo que sus resultados productivos dependerán “en gran medida de un oportuno retorno de las lluvias durante el mes próximo”.

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En tanto, las precipitaciones continuarán “siendo algo inferiores a lo normal en las altas cuencas del Paraguay y el Paraná, retardando la recuperación del calado de la Hidrovía y los puertos fluviales”.

Lo que se espera para fin del verano y el inicio del otoño

La llegada del otoño marcará la etapa final del ciclo climático 2021/2022 y el comienzo de la transición hacia el 2022/2023, cuyo signo “se definirá hacia el comienzo del invierno″ de este año. “Mientras ello ocurre, el sistema climático continuará observando una gradual atenuación de sus rasgos, dando paso a un escenario menos perturbado, pero conservando riesgos significativos”, indicó la BCBA.

La entidad porteña compartió el análisis de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés)
La entidad porteña compartió el análisis de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés)

El centro de Brasil, Bolivia, el extremo oeste del Paraguay, el oeste del NOA, la mayor parte de Cuyo, y el oeste de la Región Pampeana, alcanzarán “el pico estacional de precipitaciones, que suele tener lugar durante el otoño, con riesgo de tormentas severas, con vientos, granizo y aguaceros torrenciales, mientras el régimen térmico observará una reducción de los fuertes calores, y un gradual retorno de las irrupciones de aire frío”.

Ante este escenario, el reporte de la BCBA concluyó: “Lo expuesto confirma la tendencia señalada en los informes anteriores de esta serie, en el sentido que se está frente a un escenario climático muy contrastante geográficamente, y muy irregular en su marcha temporal, que plantea fuertes desafíos a la producción, tanto por déficits o excesos hídricos, como por temperaturas extremas”.