Achraf Hakimi, la estrella de Marruecos que nació en Madrid, creció en el Real y sacó a España del Mundial con un penal «a lo Panenka»


El futbolista, compañero de Lionel Messi en el PSG, fue tentado y hasta visitó cuando era un adolescente el complejo donde entrena la Selección europea. «Soy un producto de la cultura marroquí», aclaró al elegir jugar por los africanos.

Un ‘espía’ a futuro. Hace varios años atrás, un juvenil que se destacaba en el lateral derecho del Castilla (el equipo filial del Real Madrid) fue convocado y tentado para jugar en la Selección de España. Incluso lo llevaron a conocer las instalaciones de Las Rozas, el predio de entrenamiento de la ‘Furia’. Achraf Hakimi, nacido en Getafe -al Sur de la Comunidad de Madrid- y hoy con 24 años, fue el autor este martes del último gol ‘a lo Panenka’ en la definición por penales con la que Marruecos hizo historia y avanzó a cuartos de final del Mundial de Qatar a costas de… España.

Con muchísima autoridad, la estrella del conjunto africano se plantó en el centro del área y engañó al arquero Unai Simon para ‘picar’ la pelota al centro del arco y desatar la locura de los marroquíes, que por primera vez están entre los ocho mejores de un Mundial.

Pero, automáticamente, el protagonista cúlmine de lo ocurrido en el estadio Ciudad de la Educación disparó aquel recuerdo, que incluso encierra una corta suspensión de la FIFA en 2016, que jamás fue del todo explicada. Según se sospechó en aquel momento, tenía vínculos raciales, ya que ocurrió en un momento en el que el Real Madrid fue investigado por contratar jóvenes menores nacidos en otros países.

Es algo que no tenía mucho sentido, al final, porque Hakimi había nacido en Getafe, dentro de la Comunidad de Madrid. «Creo que la FIFA estaba buscando nombres de inmigrantes inusuales en lugar de mirar dónde nacieron», explicó Rabie Takassa, un ‘cazatalentos’ de la Federación marroquí en España.

Y fue justamente Takassa el que, en 2009, divisó a un flaco futbolista de 11 años que, más allá de su sitio de nacimiento, era elegible por Marruecos por el origen de sus padres. Antes del Mundial, Hakimi explicó cómo gestionó el interés de ambas selecciones por tenerlo en su plantel.

Hakimi en el Real Madrid.


Hakimi en el Real Madrid.

«Tuve contactos con la Selección española, pero siempre supe que jugaría con Marruecos. Soy un producto de la cultura marroquí. En mi casa siempre hemos hablado árabe, mi madre cocinaba comida marroquí y soy musulmán practicante», sostuvo uno de los 14 futbolistas de la Selección norteafricana que nacieron lejos del país.

Y profundizó: «Hubo contactos cuando era Juvenil, fui a la Selección española también para probar, con De la Fuente. Estuve un par de días en Las Rozas y vi que no era mi sitio adecuado, no me sentía como en casa. No era por nada en concreto, sino por lo que yo sentía, porque no era lo que había mamado y vivido en casa, que es la cultura árabe, ser marroquí. Yo quería estar aquí».

A los 9 años ingresó en las divisiones infantiles del Real Madrid y atravesó todas las etapas hasta llegar al primer equipo. Debutó en 2017, disputó 17 partidos y convirtió dos goles antes de pasar a préstamo a Borussia Dortmund de Alemania. Brilló en la Bundesliga y tras dos temporadas el Inter de Milán compró su pase en 40 millones de euros.

Lionel Messi celebra con Achraf Hakimi. Foto: EFE/EPA/Mohammed Badra


Lionel Messi celebra con Achraf Hakimi. Foto: EFE/EPA/Mohammed Badra

En la temporada 20/21 logró el Scudetto de la Serie A y tras marcar 7 goles en 45 partidos despertó el interés del poderoso París Saint-Germain, que adquirió su ficha a cambio de 70 millones de euros y le ofreció un contrato por cinco temporadas. Ya va dos como compañero de Lionel Messi.

Mi madre limpiaba casas. Mi padre era vendedor ambulante. Que yo practicara fútbol era un sueño para mí y un sacrificio para ellos. Mis hermanos sacrificaban cosas. Éramos muy pobres. Ahora yo lucho por ellos”.

En su segundo Mundial, ya que estuvo en Rusia 2018 con apenas 18 años, ahora es la estrella de un equipo utilitario, en el que la principal premisa es la intensidad y no dar ninguna pelota por perdida. Ese sentido de pertenencia es el que puede distinguir e ilusionar a Marruecos en Qatar.

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