«Almorzaba y cenaba arroz y bananas»


Antes de irse a dormir, a Ezequiel Muth -ex arquero juvenil de River Plate– siempre lo torturaba la misma frase. «Sólo podés confiar en vos mismo», le repetía su inconsciente sin cesar hasta conciliar el sueño. Lo atormentaba, pero era su realidad: por depositar su confianza en un extraño, llevaba meses viviendo una pesadilla en un paraíso -el de Dubai– que comenzó cuando fue contratado para jugar en un club que, a fin de cuentas, no existía.

Muth siempre supo que la vida de quien sueña con ser futbolista tenía altibajos. De hecho lo había experimentado al jugar gratis en varios clubes de Europa, donde trabajaba para subsistir con la ilusión de alguna vez vivir del deporte. O cuando no tuvo más opción que buscar un equipo por Twitter tras quedar libre en las inferiores del Millonario, por lo cual se hizo viral en 2019.

Pero esta vez era distinto. Y la desilusión fue diferente. Es que de un día al otro, una propuesta pasó de volver a ilusionarlo con triunfar debajo del arco, a tener que pasar por la peor experiencia de su vida. Y fue en un lugar ajeno: los Emiratos Árabes.

Una que debió atravesar en una casa con cinco habitaciones para 19 personas, comida escasa, repetida hasta el hartazgo y maltratos constantes.

Y todo por un engaño: llegó a Dubai con la promesa de ir a un equipo reconocido pero le corrieron el arco y le prometieron que jugaría en otro, reciente, nuevo, con ambición: un club que nunca existió.

Ezequiel Muth dice haber sido estafado por un hombre que le prometió jugar en un club de fútbol de Dubai que no existía.

Ezequiel Muth dice haber sido estafado por un hombre que le prometió jugar en un club de fútbol de Dubai que no existía.

«La pasé mal. Siento que estuve así mucho más tiempo del que fue. Me dolía la cabeza siempre, estaba muy estresado. No podía dormir y al otro día no quería levantarme. No confiaba en nadie», relató a Clarín el jugador que compartía equipo en River con Federico Girotti y Santiago Sosa, quienes debutaron en la era de Marcelo Gallardo.

Todo su calvario inició a mediados de 2021 cuando el joven de 22 años se contactó por primera vez con Cristian Martín Echenique, el hombre que, según su relato, fue el que pergeñó lo que considera una estafa. Era el director deportivo del club de Dubai Al Ittifaq, que es real, y quería contar con él para ese equipo.

«Era algo normal. Me contactó, firmé contrato y gasté todos mis ahorros en viajar. Supuestamente el me iba a dar la plata del pasaje después, algo que no pasó. Los primeros días, todo bien. Pero a la semana este tipo se peleó con el entrenador y nos dijo a los jugadores que iba a fundar un nuevo club, que había conseguido la licencia, y que el que no iba con él se tenía que volver a casa. Yo acepté», contó Muth.

El falso contrato que le hicieron al joven en Dubai.

El falso contrato que le hicieron al joven en Dubai.

El nuevo club era -iba a ser- Gie FC Dubai, de la segunda división. Uno que ni siquiera estaba en el fixture del campeonato, pero donde el arquero debió quedarse porque no tenía plata para volver a su país.

«Cuando nos dimos cuenta que ni aparecía en el torneo salieron a la luz los problemas financieros. Empezó a patear el pago de los sueldos estipulados y hasta nos pedía plata a nosotros. Yo además de mi pasaje le di 400 dólares. Así con todos. Ese sólo fue el principio», detalló, sobre quien lo contratara.

De un momento al otro, vivir del fútbol profesional ya no era una posibilidad en el corto plazo. Al menos no como se lo habían propuesto en un principio. No obstante, ese no era el único conflicto: sin dinero para mantenerse solo, no tenía otra opción que seguir dependiendo del hombre que lo había llevado hasta ahí, viviendo en el hogar que le dio y bajo sus condiciones.

«Éramos 19 bajo el mismo techo. Comíamos siempre lo mismo: desayunábamos huevos revueltos, almorzábamos y cenábamos arroz y después comíamos bananas. Incluso se quejaba de que, entre 19 chicos, nos comíamos un kilo por día. Encima las compraba en una feria que quedaba a dos horas donde iba mercadería que desechaban los supermercados y que en poco tiempo se pudría», reveló.

Ezequiel Muth con los jugadores Federico Girotti y Santiago Sosa, con quienes compartía equipo.

Ezequiel Muth con los jugadores Federico Girotti y Santiago Sosa, con quienes compartía equipo.

Su relato se torna desgarrador. «Una vez,los chicos hasta estuvieron tres días sin comida en la casa. Después de ese tiempo el hombre volvió sólo con pan, huevos y bananas. El tema de la alimentación era complicado, pero la convivencia era difícil porque también nos discriminaba y agredía verbalmente. Nos quería hacer sentir mal diciéndonos que sin él no éramos nadie. Era una mierda todo«, se descarga el arquero, desde Italia, donde ahora juega para el Tricarico.

Las semanas eran cada vez más tensas. El ambiente no era amigable y, de acuerdo a lo que relata Muth, el hombre que había fundado el presunto club seguía pidiendo dinero prestado sin devolverlo.

«Nos pedía plata a nosotros porque si no no compraba la comida. También a los representantes de los jugadores, los que tenían. Había momentos que no tenía nada de dinero y otros que, de repente, sí. Pero todavía no sabíamos de dónde la sacaba», recordó.

Fueron tres meses en los que Muth le decía a su abuela por mensaje que «estaba todo bien» mientras le contaba sólo a su mamá la verdad del calvario que vivía deseando que el tiempo pasara más rápido.

Los contratos truchos que emite.

Los contratos truchos que emite.

«Pensé muchas veces dejar el futbol con esta situación. Pero me acordaba todo lo que viví, el sacrificio que hice yo y mi familia. Decía ‘listo,listo no juego más. No puede ser que a cada lugar que me vaya pase algo‘. Siempre me cruzo con gente que incumple», se lamentó.

Y disparó contra el lugar: «Ahí yo sólo estaba para subsistir. Era pasar el día a día. Quería que pasara el tiempo rápido», sentenció quien apenas pudo consiguió un trabajo, ahorró y partió a Italia donde acomodó su vida, trabaja y entrena en un club de la tercera división. 

Contratos truchos e historias ficticias

Muth sostuvo que si alguien le solicitaba a Echenique algún documento que constatara lo que decía, él lo tenía. Certificados, autorizaciones, contratos, legajos. Lo necesario para conquistar a un deportista ansioso por debutar.

«Tenía todo para hacer creíble su negocio. Pero eran papeles truchos. Hasta los contratos. Lo que pasa es que un chico de nuestra edad no tiene manera de darse cuenta. Yo no tengo plata para pagar un abogado», dice Muth, para explicar el motivo por el cual no inició acciones legales.

El logo de Gie FC Dubai, el club que nunca existió en la segunda división de Emiratos Árabes.

El logo de Gie FC Dubai, el club que nunca existió en la segunda división de Emiratos Árabes.

Además, cuando la posibilidad de jugar en el club recién fundado -que aún no estaba ni estuvo inscripto en ningún campeonato- se empezó a frustrar, el sueño de los deportistas seguía siendo alimentados por el hombre que lo llevó al otro lado del mundo con una promesa.

«Nos mostraba conversaciones que él mismo inventaba con representantes de otros clubes en las que le decían que quería comprar a algunos de sus jugadores. O sea, nosotros. Debe tener muchos celulares y chips. Él se administra todo», sospechó el arquero.

El ex juvenil de River con Santiago Sosa, uno de sus mejores amigos del club que debutó en la era Gallardo.

El ex juvenil de River con Santiago Sosa, uno de sus mejores amigos del club que debutó en la era Gallardo.

En un momento los problemas financieros comenzaron a ser evidentes. Y entonces, aparecieron historias fabulosas, exageradas o directamente creadas para ganarse la pena de los chicos y que estos le dieran dinero.

«A nosotros y a los representantes de quien lo tuviesen. Inventó muchas cosas para que le prestemos. Algunas veces porque ‘no había comida’, que era verdad. Pero una vez apareció pelado -con las cejas peladas- llorando diciendo que tenía cáncer terminal y se iba a morir, que nos iba a mirar desde arriba», contó Ezequiel sobre la manipulación que hacía el presunto dirigente en la casa.

Y agregó: «Esa vez no pidió plata para tratamiento, sólo se victimizó. Pero a mí me dijo que tenía un amigo con cáncer de pene al cual debía ayudar y él no podía porque no tenía dinero. Yo le presté. Hace pocos días esa persona me contactó: existe, nunca estuvo enfermo y me dijo que a Echenique lo conoce porque le debe 12 mil dólares«.

El rastro del engaño en otros países

Lo que parecía que sólo lo perjudicaba a él y al grupo de compañeros con el que le tocó atravesar la situación -a quienes considera sus amigos- también le habría sucedido a más personas.

Al menos así se enteró Muth cuando decidió contar su historia y comenzó a recibir mensajes de gente que le reveló las malas experiencias que otros habían tenido con Echenique.

Lo que lo sorprendió es que no eran todas referidas al ámbito del fútbol: «Hacía diferentes negocios en el mundo y estafaba a la gente con otros productos. Vive de eso», acusó el joven.

Algunos de los mensajes que le llegaron al arquero.

Algunos de los mensajes que le llegaron al arquero.

«Nos fuimos enterando que esta persona había estafado a más de 70 familias en Pinamar con contratos de trabajo falsos hace muchos años. Familias de Uruguay, Brasil y de varios lados de la Argentina. Una vez se enojaron con él, le pegaron y lo dejaron en silla de ruedas. Así y todo se mudó y siguió haciendo lo mismo, con otros negocios y otras personas», agregó.

Finalmente, alertó: «Yo veo que en la cuenta de Instagram del club, donde tiene más de 50 mil seguidores y son todos truchos porque se los compré yo con plata que todavía me debe, sigue haciendo que otros chicos firmen contratos. Yo me desligué de eso a principios de este 2022, pero él sigue. Me voy a reír cuando esté preso».

DS



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