cómo se reconstruyó un equipo que siempre está para competir


Desde que asumió la actual dirigencia, el Xeneize siempre logró reponerse a las turbulencias, las lesiones y las críticas.

Competir hasta el final. Esa es la premisa de Boca, que se acostumbró a estar en las definiciones de cada torneo doméstico, más allá de cuántas vueltas olímpicas haya dado. Se trata de un instinto de supervivencia lo de este 2022 porque en al menos dos momentos del año tuvo que pasar una tubulencia fuerte y aún así está luchando hasta el cierre. ¿Se le dará el domingo ante Independiente? ¿Podrá quedarse con la Copa Argentina? ¿Quién será el rival en el Trofeo de Campeones? ¿Puede estar en la Supercopa Argentina en Abu Dhabi? Boca está. Siempre.

En el ámbito local, el equipo se adueñó de la escena incluso en tiempos de Barros Schelotto (logró un bicampeonato largo) y venía de dos títulos en simultáneo con el Vasco Arruabarrena (Liga y Copa Argentina). Pero se profundizó en este último tiempo. En 2020 le arrebató la Superliga a River en un final de torneo histórico y luego de la pandemia le puso freno a lo que era un equipo que volaba de la mano de Miguel Russo. Pero tras 7 meses sin competir, la Copa Maradona también se tiñó de azul y amarillo, otra vez con Boca presente en la final mano a mano ante Banfield.

En el mismo 2021 estuvo en el playoff final de la Copa de la Liga tras eliminar a River, pero cayó en San Juan con Racing por penales. Y con la urgencia y obligación de quedarse con la Copa Argentina para meterse en la Copa Libertadores de este año, el conjunto ya con Sebatián Battaglia en el banco no falló: título ante Talleres en Santiago del Estero. Bajo presión, con duelos internos, con equipos que fueron mutando e incluso apellidos que dejaron la institución. El que siempre está es Boca.

Los jugadores de Boca celebran el título de la Copa Argentina en diciembre de 2021. (AFP)


Los jugadores de Boca celebran el título de la Copa Argentina en diciembre de 2021. (AFP)

Para este 2022 siguió en la misma sintonía. Debió sacar adelante un escenario complejo con Sebatián Battaglia (tras un empate ante Godoy Cruz estuvo a punto de dejar el cargo) quien finalmente encarriló al equipo después de un cruce duro entre Almendra y Benedetto y lo metió en un desenlace de la Copa de la Liga (eliminó a Defensa y Justicia y Racing) que lo tuvo campeón en una final ante Tigre por goleada: 3 a 0 en Córdoba. Y de nuevo afloró ese instinto de renovarse, reponerse y sobrevivir. Todo bajo una presión que parece ser distinta a la del resto. «Vivimos jugando finales en este club, es día a día. Tenemos que ser fuertes en lo físico pero mucho más en lo mental porque no se deja de hablar un segundo de este club, es difícil acostumbrarse pero somos conscientes de eso», contó Figal en las últimas horas.

En Córdoba, otro título en la Copa de la Liga, con Battaglia como DT. (Marcelo Carroll)


En Córdoba, otro título en la Copa de la Liga, con Battaglia como DT. (Marcelo Carroll)

En julio el club prescindió de Battaglia. Y en medio del caos tras la eliminación con Corinthians (la gran deuda internacional del club desde hace más de una década), Hugo Ibarra tomó el timón. Se fueron Carlos Izquierdoz y Eduardo Salvio. Se lesionaron Villa, Zeballos y Marcos Rojo. Se pelearon en el túnel de la cancha de Racing Zambrano y Benedetto. ¿Y Boca? Siguió compitiendo, con el valor agregado en este caso de varios juveniles que dieron la cara en un momento caliente: Sández, Aranda, Varela, Medina, Langoni y Morales, entre otros con menos minutos, irrumpieron en encuentros clave. Todos los chicos subieron para auxiliar a la Primera mientras la Reserva también se consagraba bicampeona de la mano de Mariano Herrón, una categoría en la que el club también expone su poderío: se quedó con 3 de los últimos 4 títulos.

En cuanto a las decisiones que se tomaron, la idea fue una transición hasta el final de la temporada, ya con el boleto internacional desde mayo y con la chance de evaluar juveniles y futbolistas hasta noviembre. Pero incluso en una planificación sin obligaciones de títulos («Nosotros no somos candidatos, estamos para competir», dijo Ibarra antes de un Superclásico) Boca se metió en la discusión de nuevo. En esta Liga Profesional pero también en la Copa Argentina, en la que cumplió con pasar de ronda y ahora aguarda en semifinales a Patronato para buscar otra final en el año. La que ya tiene asegurada es la del Trofeo de Campeones, por haber ganado la Copa de la Liga. ¿Contra quién? Si el domingo sale campeón, jugará ante Racing o Tigre la final. Si el que sale campeón es el conjunto de Avellaneda, entonces la última final del año será ante los de Fernando Gago.

El resumen marca que Boca participó en la definición de 7 de los últimos 8 torneos domésticos (solo no compitió hasta el cierra en la Liga 2021 que ganó River) y puede subirse a otro podio si es que la AFA confirma las fechas de los torneos pendientes de 2020 y 2021 que se pueden llegar a disputar en marzo de 2023.  «Siempre tenemos la obligación de competir hasta el final», blanqueó Juan Román Riquelme, al frente del fútbol profesional del club. No prometió títulos ni pasaportes. Competir. Y Boca cumple con eso. 

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