cuál debe ser su objetivo


La ATP lo hizo oficial y dos argentinos jugarán por primera vez el Masters de la Next Gen cuya edición 2021 se disputará la semana próxima en Milán. No es un dato para pasar por alto que Juan Manuel Cerúndolo y Sebastián Báez serán parte de la elite de los mejores tenistas de la temporada menores de 22 años. Allí, entre el español Carlos Alcaraz, los estadounidenses Sebastian Korda y Brandon Nakashima, el italiano Lorenzo Musetti, el danés Holger Rune y, seguramente, el francés Hugo Gaston, estarán ambos compatriotas. Los dos, por otra parte, se ganaron largamente ese lugar por lo que hicieron a lo largo del año.

Es cierto que al Masters no irán los dos mejores de la generación: el italiano Jannik Sinner y el canadiense Felix Auger Aliassime, quienes decidieron bajarse del torneo; y que tampoco estará el estadounidense Jenson Brooksby, lesionado. Pero quienes jugarán el octogonal que ya ganaron el coreano Hyeon Chung, el griego Stefanos Tsitsipas y el propio Sinner en las tres primeras ediciones son el futuro de un circuito en el que los más jóvenes son cada vez más protagonistas.

Juan Manuel Cerúndolo, campeón del ATP de Córdoba 2021. Foto Instagram @juanmacerundolo

Juan Manuel Cerúndolo, campeón del ATP de Córdoba 2021. Foto Instagram @juanmacerundolo

Tanto Cerúndolo como Báez deberán ir a la ciudad italiana con el máximo objetivo de ganar experiencia. Jugadores como Alcaraz, Korda, Nakashima o Musetti se mueven mucho mejor en una superficie dura, bajo techo y bien rápida como la que se montará en el Allianz Cloud.

Con casi un año de diferencia -Báez nació el 28 de diciembre de 2000 y Cerúndolo, el 15 de noviembre de 2001- ambos fueron atrapados por el tenis desde muy chicos. Y casi siempre coincidieron en los diferentes circuitos. Los dos ganaron, por ejemplo, el Orange Bowl, el torneo junior más prestigioso del mundo después de los cuatro Grand Slams y que se juega en Miami: Cerúndolo lo hizo en 2013, en Sub 12; Báez, en 2015, en Sub 16. Ya se enfrentaron -como juniors y profesionales (todavía no lo hicieron en el circuito ATP pero sí en los viejos futures y en clasificaciones y cuadros principales de challengers y Báez tiene una ventaja de tres victorias en cuatro partidos en el historial)- y compartieron diferentes equipos.

Tras perder en la final del challenger de Lima el domingo ante el chileno Jarry, Cerúndolo regresó a Buenos Aires y empezó a entrenarse en una cancha similar a la del Masters y viajó el miércoles rumbo a Italia; Báez, en tanto, jugó esta semana el challenger de Guayaquil y después de ser eliminado en su debut por Nicolás Kicker también se embarcó el mismo miércoles hacia su nuevo destino. Con una gran relación desde muy chicos, ya acordaron entrenarse juntos en Milán.

Sebastián Báez, campeón del Challenger de Buenos Aires. Foto Prensa Challenger de Buenos Aires

Sebastián Báez, campeón del Challenger de Buenos Aires. Foto Prensa Challenger de Buenos Aires

Cerúndolo y Báez son la punta de una pirámide en la que aparecen otras muy interesantes promesas del tenis argentino como Thiago Tirante, Facundo Díaz Acosta, Román Burruchaga, Francisco Comesaña, Alejo Lingua, Mariano Navone y Juan Bautista Torres, entre otros. Cerúndolo y Báez son los que, con su ejemplo y sus resultados, deben actuar como motivadores del resto. Ellos se potenciaron y el resto debe potenciarse con sus logros. Para que el tenis argentino siga dando que hablar en el mundo.



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