de su fanatismo por un equipo de Segunda División a sus vínculos con el polo argentino


Luego del sensible fallecimiento de la reina Isabel II este jueves, empiezan a aparecer en el horizonte algunas cuestiones de protocolo: Carlos III asumirá el trono, pero la ceremonia de oficialización recién tendrá lugar este sábado. Al primogénito de Isabel lo siguieron los flashes durante toda su vida, una vida que se vio muy marcada por el deporte, y especialmente por el polo.

Carlos nació el 14 de noviembre de 1948, un año después de que Isabel contrajera matrimonio con Felipe, pero cinco años antes de que fuera coronada como monarca del Reino Unido. Su padre siempre fue fanático del polo, al punto de que incluso llegó a practicarlo en Argentina. Carlos, al igual que varios miembros de la familia real, heredó su pasión por los caballos.

Carlos, en una de sus tantas jornadas arriba del caballo, practicando su deporte predilecto. (AP Photo/PA, Barry Batchelor)

Carlos, en una de sus tantas jornadas arriba del caballo, practicando su deporte predilecto. (AP Photo/PA, Barry Batchelor)

Durante su adolescencia, Windsor se convirtió en uno de sus destinos preferidos. Allí, la familia real posee un imponente castillo, ubicado a minutos del Guards Polo Club, uno de los recintos deportivos más imponentes de Europa. Las fotos lo delatan: en aquel club, arriba de un caballo, Carlos mostraba su mejor versión.

Este predio ubicado en Berkshire también era sede del Cartier International, un prestigioso torneo de polo. El flamante rey de Gran Bretaña no se perdía ni una cita, Allí y en Cirencester, Carlos jugó la mayoría de sus partidos. Lo supieron acompañar sus hijos, sus hermanos, y hasta su primera esposa, Diana. Con ella, protagonizó una de sus fotografías más icónicas sobre un campo de polo.

La mayor parte de la carrera de Carlos en el polo tuvo lugar sobre tierras británicas, pero en contadas excepciones, el londinense se animó a agarrar el taco en otro países. En 1978, por ejemplo, representó al Regimiento de Caballería de la Reina en Brasil, donde su equipo venció al equipo del General Paiva Chaves. En 1999, tuvo la oportunidad de jugar en Argentina.

Carlos pisó Buenos Aires, y así como llegó al país, emprendió viaje hacia el Hurlingham Club. Ahí, en la Zona Oeste del Gran Buenos Aires, el por entonces príncipe disputó un partido a beneficio en contra del equipo local. Fue victoria para el equipo del monarca, que venció por 9 a 7 y estiró su récord positivo arriba de los equinos.

El príncipe Carlos en Hurlingham, donde disputó partido amistoso.

El príncipe Carlos en Hurlingham, donde disputó partido amistoso.

Años después, Carlos volvió a tener un acercamiento al polo argentino. En 2009, la Cartier International se volvió a disputar en el Parque Windsor, con un evento que enfrentó al combinado británico de polo ante la Selección Argentina. Esta vez, Carlos jugó de local, pero le tocó sufrir a la albiceleste.

En el 25 aniversario del trofeo, los ingleses pusieron en juego la Copa. El resultado fue aplastante: 12 a 5 a favor de Argentina, que de la mano de Adolfo Cambiaso pisó fuerte en el Reino Unido. El encargado de entregar el trofeo, fue nada más y nada menos que el príncipe Carlos.

Argentina derrotó a Inglaterra, y el príncipe entregó el trofeo. (Foto: Twitter)

Argentina derrotó a Inglaterra, y el príncipe entregó el trofeo. (Foto: Twitter)

El fútbol, la otra pasión de Carlos III

Así como el sucesor de la corona británica siempre estuvo muy ligado al polo, hay otro deporte que tiene un lugar en su corazón: el fútbol. Con este tema siempre fue más discreto. Su mamá, Isabel, llegó a estar muy identificada con el West Ham y el Arsenal; William, su hijo, es confeso hincha del Aston Villa. Carlos, en cambio, tomó otro rumbo.

Después de años de silencio con respecto a este tema, el monarca británico rompió el silencio, y en 2012 lanzó: «Un consorcio de mis organizaciones benéficas, incluido el British Asian Trust, ha estado trabajando en Burnley, por lo tanto, algunos de ustedes me preguntaron esta noche si apoyo a un club de fútbol británico y dije: ‘Sí, Burnley«.

Carlos III posa con la casa del Burnley, el club de sus amores. (Foto: Twitter)

Carlos III posa con la casa del Burnley, el club de sus amores. (Foto: Twitter)

«Burnley ha pasado por momentos muy difíciles y estoy tratando de encontrar formas de ayudar a regenerar y elevar las aspiraciones y la autoestima en esa parte del mundo», agregó Carlos, que sorprendió al dar a conocer su fanatismo por un club que, hoy en día, milita en el Championship, la Segunda División del fútbol británico.

Curiosamente, el Burnley protagoniza el derbi de Lancashire, en el que enfrenta al Blackburn Rovers. Años atrás, Carlos recibió en el Palacio St James de Londres a Paul Hunt, por entonces Director Ejecutivo del Blackburn. Hunt le obsequió al monarca una camiseta de los ‘Rovers’. ¿Carlos la habrá guardado en su colección?

Carlos III jugando al fútbol en Brasil. ¿Habrá terminado en gol?

Carlos III jugando al fútbol en Brasil. ¿Habrá terminado en gol?

​Al igual que con lo que respecta al polo, Carlos también tuvo sus acercamientos al fútbol argentino. Uno de ellos tuvo lugar en 1999, de la mano de aquella visita que lo llevó a jugar en Hurlingham. En su arribo protocolar, el miembro de la familia real tuvo un encuentro con el por aquel entonces presidente Carlos Menem.

Del mismo, se fue con un regalo particular. El por entonces príncipe conversó con el riojano, y parece que la charla se tornó futbolera. Aquella jornada, terminó con Carlos III firmando una pelota de fútbol. Después, se llevó una camiseta y un banderín de la Selección Argentina

El príncipe Carlos fue homenajeado en Argentina, y el deporte se hizo presente.

El príncipe Carlos fue homenajeado en Argentina, y el deporte se hizo presente.

El flamante rey la rompió en el polo desde chico y mostró su versión más futbolera en Sudamérica. Lo cierto, es que la vida del monarca siempre estuvo ligada al deporte, y en relación a esto, Argentina supo cruzarse más de una vez en el camino de Carlos





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