Delfina Pignatiello y un relato lleno de emoción y valentía frente a las críticas en las redes sociales


Una vez más Delfina Pignatiello mostró todo su coraje y esta vez lo hizo fuera del agua, ya que decidió exponer sus momentos más oscuros dentro del mundo del deporte profesional y detalló su experiencia vinculando a las redes sociales con su fama, las marcas y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

En el marco de una charla TED, la deportista de 21 años habló de las criticas que sufrió y que le hicieron dar un cambio de 180 grados en su vida, preservando su salud mental: «Después de 9.000 horas de entrenamiento, cientos de carreras y varias medallas de oro, toco la pared en Tokio 2020 y me doy cuenta que no hice ni el tiempo que quería, ni terminé en la posición que soñaba. Lo único que pienso en ese momento es en qué me iban a decir en las redes sociales. ¿Cómo podía ser que lo que más me importaba era la mirada de personas que ni conocía?». 

Y agregó: «Ahí registré hasta donde había llegado mi exposición y la comodidad con la que la gente y los medios opinaban de mi, de lo que hacía o dejaba de hacer, de mis sueños y objetivos tomándolos como suyos y yo esclava de eso. ¿Saben lo que pesa ver durante meses tu nombre en los titulares de los diarios prometiendo una medalla?«. 

Todos los ojos puestos en la nadadora argentina.
Foto Maxi Failla.

Todos los ojos puestos en la nadadora argentina.
Foto Maxi Failla.

En los últimos juegos, uno de los temas que salió a la luz fue la salud mental de los deportistas y en ese sentido Pignatiello explicó: «En Tokio 2020 pasó algo. Se empezó a alzar la voz y a hablar de temas en ese momento ocultos y romper ese tabú que éramos superhéroes sin fallas. Se imaginan lo significativo que fue para mi que Simone Biles, la cara de las olimpíadas, hable de la presión en la competencia. Ahí aprendí la importancia de tener una cabeza fuerte y estar bien con uno mismo para poder estar bien con los demás. Creo que ahí empecé a sanar».

En relación a la popularidad que la nadadora fue adquiriendo a lo largo de su carrera, manifestó: «Los primeros roces con la fama eran divertidos y los podía controlar, incluso me di cuenta que podía motivar a otras personas. Pero como todo, hay un lado B y toda esa energía y adrenalina que vamos sintiendo los adolescentes a medida que vamos creciendo, en mi caso se convirtió en un tsunami de miradas y llegó un punto que no había manera de controlarlo mientras yo me ahogaba«. 

Delfina Pignatiello, durante los 1500 metros estilo libre en juegos de Peru.
Foto Maxi Failla - FTP CLARIN

Delfina Pignatiello, durante los 1500 metros estilo libre en juegos de Peru.
Foto Maxi Failla – FTP CLARIN

Con respecto a su experiencia en los Juegos detalló: «Cuando finalmente llegué a mi sueño, a un Juego Olímpico, terminé inmersa en una guerra en las redes sociales donde me atacaban sin impunidad detrás de un perfil en internet, donde me llegaron a decir ‘fracasada de mierda’ y lo peor es que yo me lo creí». 

«Aprendí por mi cuenta, de frente y a los golpes la forma de dar notas, de qué decir o no en las redes sociales y como tratar una oleada de odio. Entender que las redes sociales eran un tema artificial y que después en la vida real no me pasaban esas cosas ni sufría esos ataques. Tuve que aprender a vivir con las presiones y las expectativas de los demás», añadió Pignatiello.  

La publicación de Pignatiello ante las críticas en redes sociales en Tokio 2020.
Foto: Instagram

La publicación de Pignatiello ante las críticas en redes sociales en Tokio 2020.
Foto: Instagram

Por último, concluyó con una reflexión: «Creo que lo que me pasó a mi no es inevitable. Creo que existen posibilidades de crear mejores maneras de contención con profesionales de distintos ámbitos para ayudar a cuidar a la persona que hay detrás del atleta de alto rendimiento. Es cuestión de posar las miradas donde realmente hay que hacerlo y eso es lo que estoy tratando de hacer, ver a Delfi persona y no solo la deportista, de poder valorar a ambas, de darme cuenta que cuando me meto al agua y sigo la línea negra de la pileta obvio que tengo que nadar lo mejor que pueda pero cuando se acerca esa pared final y sacó la cabeza del agua, lo único que tengo que mirar es a mi familia, a mis amigos, a mi abuela y a la Delfi peque que solo quiere jugar».   

Mirá también



Source link