el drama de la ex tenista Jelena Dokic que superó una gran depresión y es atacada por su cuerpo


Jelena Dokic tuvo una destacada carrera con la raqueta. Brilló como junior -fue número uno en esa categoría en 1998, año en el que ganó el US Open en singles y Roland Garros en dobles- y como profesional, alcanzó la semifinal de Wimbledon en 2000, llegó al cuarto escalón del ranking en agosto de 2002 y conquistó seis títulos individuales. Todo mientras vivía un calvario por los abusos físicos y emocionales que sufrió en manos de su padre. A casi diez años de su retiro, la australiana sigue experimentando el maltrato verbal, esta vez a través de las redes sociales, donde muchos usuarios la critican por su peso.

Dokic, que se desempeña como comentarista de un canal de su país durante las transmisiones oficiales del Australian Open y suele encargarse también de hacer las entrevistas en cancha con los protagonistas tras los partidos, denunció en su cuenta de Instagram los mensajes negativos sobre su físico que recibió en los últimos días.

«El ‘body shaming’ (NdR: Avergonzar a alguien por su cuerpo) y el ‘fat shaming’ (Avergonzar por el exceso de peso) de las últimas 24 horas ha sido una locura. Desde todas partes del mundo, y especialmente desde Serbia», contó en la publicación, en la que compartió algunas capturas de los comentarios cargados que le llegaron.

«Repugnante. La gente debería avergonzarse», continuó. «El comentario más común es ‘¿Qué le ha pasado, es tan grande?’. Te diré lo que pasó, estoy encontrando una manera de sobrevivir y luchar. Y realmente no importa lo que estoy haciendo y lo que pasó, porque el tamaño no debería importar. La bondad y ser una buena persona es lo importante. Algo que los que abusan de mí y de los demás claramente no son. Lo que importa es el abuso en las redes y el bullying, porque quienes lo hacen son malvados, malas personas, mezquinos e ignorantes».

Y aseguró: «Yo puedo y voy a ponerme en forma por mi y por mi salud, pero vos no vas a ser mejor persona. El peso cambiará, pero la gente malvada seguirá siendo malvada».

«Realmente no creo que sea justo que una ballena como Jelena Dokic me saque el gusto de mirar tenis», fue uno de los mensajes que hizo público Dokic. La mayoría de los otros se asombraban por su peso y le aconsejaban «cortar» con los dulces y los snacks

"Gracias Nole por tu amabilidad y tu humor", escribió Dokic junto a una imagen de su entrevista con Novak Djokovic. Foto Captura de TV


«Gracias Nole por tu amabilidad y tu humor», escribió Dokic junto a una imagen de su entrevista con Novak Djokovic. Foto Captura de TV

Este martes, el diario The Sydney Morning Herald publicó una columna escrita por la australiana titulada «Es hora de declarar juego, set y partido contra los online trolls».

En el texto, la ex jugadora -que el año pasado confesó que estuvo cerca de suicidarse- contó que, desde el comienzo de la competencia en Melbourne, se encontró en las redes sociales con muchos comentarios cargados de odio.

«Llevo dos semanas trabajando en el Open de Australia y despertándome con ese tipo de insultos que, por muchas veces que los sufra, nunca me resultan fáciles de leer. ‘Ahora que vuelve el Open de Australia, ¿intentará Jelena suicidarse como todos los años?’. Ese iba acompañado de un emoji de risa. ‘Tuviste suerte de que tu padre abusara de ti porque fue bueno para tu carrera’. Me resulta difícil entender cómo alguien puede siquiera pensar eso, y mucho menos decirlo, escribirlo, enviarlo y publicarlo», escribió.

El sorprendente cambio físico de Dokic en 2019. "Yo puedo y voy a ponerme en forma por mi y por mi salud, pero vos no vas a ser mejor persona", aseguró la australiana.


El sorprendente cambio físico de Dokic en 2019. «Yo puedo y voy a ponerme en forma por mi y por mi salud, pero vos no vas a ser mejor persona», aseguró la australiana.

«Por mucho que me esfuerce en mis comentarios, en mis entrevistas, en informar sobre el tenis, para muchos trolls mi peso me inhabilita para opinar: simplemente debería dejar de comer y ser un blanco libre para sus oscuros y malvados abusos. No va a pasar. Yo no soy así. Soy más fuerte que todo eso. Soy una superviviente», agregó.

Y cerró: «Por favor, déjenme hacer mi trabajo en paz».

La turbulenta vida de Dokic

Jelena Dokic nació el 12 de abril de 1983 en Osijek, Croacia, pero en 1991, como consecuencia de la Guerra de los Balcanes, sus padres emigraron a Serbia y luego se asentaron en Australia.

Allí empuñó por primera vez una raqueta y, aprovechando que el gobierno australiano se decidió a promover a jóvenes deportistas debido a la cercanía de los Juegos Olímpicos de Sydney, empezó a desarrollarse en el tenis y tuvo un prometedor comienzo.

Dokic en el US Open 2000, en la mejor temporada de su carrera y una de las más duras de su vida personal. Foto AP Photo/Ed Betz


Dokic en el US Open 2000, en la mejor temporada de su carrera y una de las más duras de su vida personal. Foto AP Photo/Ed Betz

Tras su gran carrera como junior, brilló a nivel profesional. En Wimbledon 1999, a sus 16 años y salida de la qualy, le ganó 6-2 y 6-0 a la suiza Martina Hingis, primera preclasificada, y dejó también en el camino a otra top ten como la francesa Mary Pierce antes de caer en cuartos de final frente a Alexandra Stevenson. Continuó con su ascenso y en 2002 llegó a ser número 4 del mundo, su mejor ranking histórico.

Sin embargo, pronto salieron a la luz problemas de larga data con su padre, Damir, que interrumpieron su crecimiento. «Él me golpeaba realmente fuerte. Empezó desde el primer día que jugué al tenis y luego se salió de control», relató la tenista en su autobiografía Unbreakable, donde confesó que en esa época consideró, por primera vez, el suicidio.

Contó además que su padre -que poco después de protagonizar un bochornoso episodio en el US Open 2000, fue condenado a prisión por amenazas y posesión ilegal de armas- le escupía en la cara, le tiraba de los pelos y que llegó a pegarle hasta dejarla inconsciente. Como consecuencia de esto, lógicamente, su carrera no terminó siendo todo lo brillante que se esperaba y se retiró a los 29 años.​ 

Todo lo acumulado se vio reflejado en su cuerpo. Encontró en la comida la manera de ocultar su sufrimiento y llegó a pesar 120 kilos. Un importante llamado de atención al que supo reaccionar. En 11 meses bajó 57 kilos.

Tras la publicación de su biografía en 2017 y esa pérdida de peso, parecía empezar a encontrar la felicidad que llevaba años buscando, pero, más que eso, está inmersa en una enorme inestabilidad. 

En junio del año pasado, confesó, en una cruda y estremecedora carta en Instagram, el martirio que había vivido en los meses previos, que casi tuvo un desenlace fatal.

«28 de abril de 2022, estuve a punto de saltar del balcón del piso 26 y quitarme la vida. «, arrancó el relato. «Me saqué del borde, ni siquiera sé cómo lo logré. Buscar ayuda profesional me salvó la vida».

Aunque también planteó un escenario esperanzador: «Algunos días son mejores que otros y a veces doy un paso adelante y luego un paso atrás, pero estoy luchando y creo que puedo superar esto. Volveré más fuerte que nunca».

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