En medio de la crisis futbolística de Boca, Riquelme se robó todas las miradas


La escena se corrió. En lugar de hablar de otro error de Agustín Rossi, sobre la falta de gol de Vázquez, Pavón, Briasco o de otro juego como titular de Molinas sin engranar como conductor, todo fue Riquelme. De las fábulas sobre gritos y quejas a los jugadores después de bajar del vestuario, las mil versiones de enojos y la desmentida entre risas de Izquierdoz, Battaglia y el Mundo Boca. De las críticas desde voces interesadas en la TV a las redes. Todo el eje de Boca se lo llevó Riquelme, una vez más. Con su rol de vicepresidente omnipresente, cuestionable en sus decisiones y más desde las formas, pero que puertas adentro recibió agradecimientos de parte del capitán.

En ese contexto atraviesa Boca sus horas previas al juego de la Copa Argentina frente a Argentinos Juniors, con preocupaciones por el funcionamiento en los últimos dos encuentros, con algunas bajas y con el ruido externo puesto en su vicepresidente. «(Román) Decidió que era importante dar su apoyo y por eso ocurrió la reunión. Nosotros sabemos que hay que estar más juntos que nunca como grupo para afrontar lo del miércoles y todo lo que viene, porque tenemos más de una posibilidad para ir a la próxima Copa Libertadores», repasó Battaglia en una conferencia de prensa junto al capitán del equipo en el que le bajaron el tono a las mil (y falsas) especulaciones sobre esa reunión en el vestuario de Brandsen 805. Ambos coincidieron en que las palabras de Riquelme fueron de apoyo, de respaldo y de buscar una señal de optimismo para el juego en tierras mendocinas.

Y hasta el propio capitán del grupo reflejó que “escuchamos versiones sobre gritos y peleas. No entiendo por qué esa necesidad de mentir, de hacerle creer a la gente cosas que no son. Lamentablemente nos acostumbramos a a este tipo de situaciones. Nosotros nos reímos de lo que pasa. Después de la charla bromeábamos con los chicos a ver ‘qué dicen ahora’, no pasó absolutamente nada con Román, vino y nos dio su apoyo y tiene el respaldo nuestro. Con él hablamos en el gimnasio, en Casa Amarilla. Algunos bajamos del micro porque otros estaban en el vestuario. Nosotros nos dedicamos a jugar y a mejorar», contó Izquierdoz.

Pero los temas a resolver en Boca van más allá de la reunión que atrapó a todos cual telenovela para maratón en streaming. Por eso el DT decidió tener en la consideración a Sebastián Villa («Agachó la cabeza y volvió a ganarse su lugar», reconoció el capitán Izquierdoz) y Eduardo Salvio, quien completó 45 minutos en la Reserva pero estará al menos entre los que viajen a Mendoza. Eso,en parte, se debe a que la faceta ofensiva del equipo no viene rindiendo.

Más allá de las oportunidades que tuvo frente a Gimnasia, el equipo no convirtió en los dos últimos partidos pero además su juego no fluyó. El chico Aaron Molinas no fue solución en la creación pero además a Luis Vázquez ya se lo marca con otro tipo de atención. Entre Pavón y Briasco todavía no hay una despegue. Y atrás de ellos Juan Ramírez no estará por lesión, Almendra deambula en la inestabilidad y ese tercer mediocampista no se impone: Medina, Montes, Pulpo González, Taborda, Vega… todos entran y salen con la misma facilidad.

En la mitad de la cancha, Campuzano podrá estar a disposición porque dejó atrás su desgarro y si responde al 100 estará en el círculo central, en donde ni Rolón ni Alan Varela terminaron de jugar como para ganarse su lugar. Pero ahí no está el gran déficit del equipo, sino en la elaboración para llegar al gol. 

Battaglia se refirió al incidente con Riquelme: "Tenemos que estar más juntos que nunca"
Foto: Alejandro PAGNI / AFP)

Battaglia se refirió al incidente con Riquelme: «Tenemos que estar más juntos que nunca»
Foto: Alejandro PAGNI / AFP)

Con Cardona falto de ritmo, sin Juan Ramírez y con los pibes todavía sin pisar con firmeza, las dudas para el miércoles están en el dibujo táctico y también en determinados apellidos. Porque así como Battaglia siempre apostó por tener un enlace para conectar las líneas, hoy esa no parece ser una solución para generar más peligro. ¿Regresará al 4-3-3? ¿Con qué apellidos? Eso estará sobre la mesa en las horas antes del juego en Mendoza por un boleto a la final de la Copa Argentina; un torneo que a Boca le interesa más por el boleto a la próxima Copa Libertadores que por la estrella en sí, que sería la tercera en dos años.

Si entra el colombiano Cardona de enlace, entonces Pavón y Briasco pelearán por un sitio con Vázquez. Si en cambio se apuesta a un 4-3-3 pueden convivir todos e incluso Villa pujar por un espacio desde el inicio para no tener una referencia de área tan fija y sí aprovechar la velocidad de los puntas. Salvio empezaría en el banco, con todavía mucho por definir en el mediocampo y Orsini, de estar pleno, se ganaría su sitio entre los convocados. . ¿Atrás? Sin Marcos Rojo, entre Zambrano y Lisandro López estará el reemplazante para completar la zaga central. Y en los laterales, Advíncula y Fabra tienen sus sitios seguros.

Con el planeta fútbol desmenuzando gestos, formas y palabras de Riquelme, en Ezeiza es Battaglia el que trabaja pensando en lo verdaderamente relevante: el fútbol de Boca



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