es campeón del Súper 20


Ese desahogo tiene mucha razón de ser. Solo la gente de Instituto de Córdoba sabía la necesidad que tenía el club de, por fin, ganar un torneo de la temporada argentina. En un estadio Ángel Sandrín colmado, el equipo de un Lucas Victoriano que como entrenador promete tanto como en su época de joven crack, la Gloria venció a Gimnasia de Comodoro Rivadavia por 80-66 para consagrarse campeón del Súper 20.

Hubo festejo, emoción, descorche pero no por mucho tiempo, porque el desafío se renueva: el martes comienza el gran certamen, la Liga Nacional de Básquet, y los cordobeses se anotan para lucharla.

Desde hace cuatro temporadas los de Alta Córdoba vienen apostando fuerte pero no habían podido coronarlo. Había sed de revancha por esas finales que se les escaparon: fueron por Liga Nacional, Súper 20 y hasta Liga Sudamericana. Para buscar romper ese maleficio llegó Victoriano en junio, y el equipo comenzó a adquirir la intensidad que el DT propone y hasta demuestra en cada minuto que pide.

El propio tucumano, de 43 años, ex Selección y Real Madrid, entre otros, había enfocado en grande: “Apuntamos a todo y en este torneo fuimos fieles a nosotros, a nuestro juego, que es de atrás para adelante, con una defensa terrible”.

Gastón Whelan fue elegido como el MVP. Foto Leandro Gómez para La Liga

Gastón Whelan fue elegido como el MVP. Foto Leandro Gómez para La Liga

Su equipo comenzó así a demostrar que buscaría la copa por ese camino. Ya en el entretiempo la chapa mostraba una luz de ventaja con el 41-29. Concentrados, solo habían perdido dos pelotas contra nueve del Verde, y recuperado seis contra una. En los porcentajes que marcan el ataque estaban parejos, con la diferencia que Instituto había contado más con el balón, lo cual, por lógica, le había dado el dominio del partido y el tablero.

Pese a una reacción de los patagónicos, liderados por un Marcus Elliot (goleador del partido con 19) que acercó a seis (41-47) con un triple y un par de dobles en el tercero,.Instituto nunca levantó el pie del acelerador en esa intensidad que lo caracterizó.

Y si había que meter experiencia para bancar esos momentos clave de las finales, ahí apareció Nicolás Romano, que regresó al club proveniente del San Lorenzo pentacampeón de la Liga. Hombre decisivo en la última final en la que se consagró con los azulgranas, esta vez tuvo una «actuación NBA«: llegó al doble-doble con 17 puntos y 10 rebotes.

El ala pivote metió un triple caliente para volver a estirar ventajas (50-41) y también para ponerle el cierre al duelo (78-66 a 1m23 de la chicharra final).

Lucas Victoriano celebra. Foto Leandro Gómez para La Liga.

Lucas Victoriano celebra. Foto Leandro Gómez para La Liga.

Romano formó un interesante tándem en la pintura con Tayavek Gallizzi (13 tantos y 6 rebotes). Pero todo comenzó con el manejo de Gastón Whelan (10 y 6) y continuó en los aportes de Martín Cuello (12 y 6 asistencias) y Nicolás Copello (11 y 4 pases gol).

Nicolás Romano, figura. Foto Leandro Gómez para La Liga

Nicolás Romano, figura. Foto Leandro Gómez para La Liga

Instituto fue de los equipos más regulares del torneo (7-2 en fase regular, y 3-0 en el Final 8 que albergó, consecuentemente con sus aspiraciones), porque a pesar de tener algunos vaivenes en diferentes pasajes de sus partidos la calidad individual de sus jugadores le dio réditos para destrabar la mayor cantidad de dichos juegos. En esta definición en tierras cordobesas dejó afuera primero a Obras, y luego a San Martín de Corrientes en semifinales.

Y, como dijo Victoriano, va por todo. Por la Liga Nacional también, claro.



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