escaló un volcán y disfruta de la vida en pareja


Noel Barrionuevo le dedicó 15 años, casi la mitad de su vida, a Las Leonas. Debutó en el seleccionado argentino en 2006 y hace poco menos de un mes anunció su retiro. La histórica defensora, surgida en Ciudad, sintió que era momento de colgar el palo de hockey porque ya no sentía la misma energía que antes. Y aunque reconoce que se imagina una nueva vida con muchas nuevas actividades, todavía no tiene muy claro qué hará de ahora en más. Y por ahora quiere dedicarse a disfrutar.

«No creo que yo funcione muy bien estando quieta, sin hacer nada», asegura entre risas en una charla con Clarín. «Me veo buscando muchas actividades, tal vez diferentes a lo que venía haciendo siempre con el hockey. Ahora por ejemplo, estoy buscando un taller de pintura o arte, que es algo que me gusta mucho. Quiero aprovechar para hacer cosas que no podía hacer antes, por el ritmo de entrenamiento que teníamos».

No tardó mucho la bonaerense en encontrar su primer desafío como ex atleta. Menos de dos semanas después de bajarle el telón a su carrera, se embarcó en una aventura diferente. Junto a su pareja Sergio Oveja Hernández, ex entrenador del seleccionado masculino de básquetbol, formó parte del grupo liderado por Miguel Manríquez, atleta no vidente, que hizo cumbre en el Volcán Lanín como parte de una misión a beneficio de la fundación Puentes de Luz.

Barrionuevo se sumó al desafío de la fundación Puentes de Luz y escaló el Volcán Lanín. Foto Instagram @barrionuevonoel

Barrionuevo se sumó al desafío de la fundación Puentes de Luz y escaló el Volcán Lanín. Foto Instagram @barrionuevonoel

«Fue algo increíble, no tengo palabras para describirlo. Me invitó a sumarme al proyecto Virginia Elizalde​, madrina de la fundación. Al principio dije ‘No estoy preparada para esto’, pero mi novio Sergio, que también fue invitado, me animó a hacerlo. Fue algo muy lindo y diferente. Fue una experiencia increíble ver a Miguel caminando por las piedras, la nieve y el hielo, con frío y viento. Un desafío increíble y muy emocionante. Y ayudamos a juntar fondos para que las personas de esta fundación, que son chicos con discapacidades, puedan ser más autónomos el día de mañana. La causa fue lo que más me movilizó», cuenta con la emoción reflejada en la voz.

Y continúa: «El ascenso se hace en general en dos etapas, pero por la locura de Miguel, que quería superarse, lo hicimos en un solo día. Cuando vas subiendo, sos vos y la montaña y te sentís miniatura en medio de esa inmensidad. Fue un objetivo tremendo llegar a la cumbre y una experiencia única. Una linda manera de arrancar la vida en el retiro».

-Te animaste a la escalada en la montaña. ¿Te animarías a probar con algún otro deporte? El tenis, el ciclismo o el fútbol, que está tan en auge, por ejemplo…

-En fútbol soy bastante mala y me frustraría muy rápido. (Risas). Cualquier otro sí, siempre que me divierta. Pero para practicarlo con amigas, nada de tomármelo en serio, como hice con el hockey y el seleccionado. 

Barrionuevo fue una de Las Leonas que ganó el Mundial de Rosario 2010, uno de sus logros más grandes. Foto AP/Eduardo Di Baia

Barrionuevo fue una de Las Leonas que ganó el Mundial de Rosario 2010, uno de sus logros más grandes. Foto AP/Eduardo Di Baia

-¿Vas a seguir jugando a nivel metropolitano?

-Estoy viendo si continuar o no. Jugué en Newman esta temporada, quizás siga la próxima, porque es otra carga horaria, con amigas… Seguramente lo voy a pensar después de las vacaciones.

-¿Sentís el vacío que suelen sentir los atletas cuando se retiran?

-Es muy pronto, me parece. Me retiré hace menos de un mes. Por ahora estoy “haciendo el duelo” bastante bien, pero creo que en unos meses voy a empezar a sentir el vacío, que es algo que escuché de todo deportista que se retiró. Porque me va a faltar la competencia y el día a día de levantarte e ir a entrenar. Seguramente lo voy a extrañar, pero son etapas de la vida y hoy elijo otro camino. Ojalá que sea con mucho éxito.

-¿La maternidad está en tus planes?

-Me gustaría, pero no en lo inmediato. Porque la verdad ahora quiero disfrutar de lo que no pude disfrutar al cien por ciento cuando estaba entrenando. Poder viajar, pasar más tiempo con mis sobrinos, mi familia y mis amigos y comprometerme con otras cosas. Quiero seguir, por ejemplo, con mis campus y mis clínicas por el interior del país. Me gusta mucho poder llegar a las chicas o chicos que no tienen la oportunidad de venir en Buenos Aires, transmitirles mi experiencia, charlar un rato y jugar al hockey.

Barrionuevo se dio el gusto de cerrar su carrera con la medalla de plata en Tokio 2020. Foto Instagram @barrionuevonoel

Barrionuevo se dio el gusto de cerrar su carrera con la medalla de plata en Tokio 2020. Foto Instagram @barrionuevonoel

Barrionuevo cuenta que, por ahora, no tiene ningún proyecto o idea concreta para su nueva vida. Pero sabe con seguridad que le gustaría seguir ligada al deporte.

«Nada en mente por el momento. Ojalá vengan propuestas y pueda surgir algo. Creo que por mi experiencia, podría ser útil para el hockey o algún otro deporte. Tal vez desde lo institucional, lo administrativo o algo así.

-¿Te ves como futura entrenadora de Las Leonas o como asistente, como está haciendo ahora Alejandra Gulla con el nuevo cuerpo técnico?

-Como entrenadora o ayudante, no. (Risas) Pero quizás sí desde otro lado, poder acompañar a las chicas y ver qué necesitan. Al haber estado tantos años como jugadora, pude ver que a veces ciertas cosas no funcionaban tan bien. Entonces podría facilitarles a las chicas y al cuerpo técnico cosas que quizás, en el momento que yo no estaba jugando, no teníamos. Por mi experiencia, quizás eso estaría bueno. No algo tanto desde lo deportivo, sino más desde lo humano. Sería lindo.

«La medalla de Tokio fue un cierre mágico»

Nacida en Florida, Buenos Aires, hace 37 años, Noel Barrionuevo es un emblema de Las Leonas. Con la camiseta celeste y blanca fue campeona mundial en Rosario 2010 y se colgó el bronce en la cita de La Haya 2014. Disputó cuatro Juegos Olímpicos y consiguió tres medallas, el bronce en Beijing 2008 y las platas en Londres 2012 y Tokio 2020. Ganó seis Champions Trophy y fue segunda en otros dos. Y se coronó dos veces en los Juegos Panamericanos (Río de Janeiro 2007 y Lima 2019) y otras tantas en los Juegos Sudamericanos (Buenos Aires 2006 y Santiago de Chile 2014). Jugó 345 partidos y metió 101 goles (quedó a 49 de Gulla, la máxima anotada histórica). Y vivió infinidad de experiencias. Por eso, tomar la decisión de retirarse no fue fácil.

Con la camiseta argentina jugó 345 partidos y metió 101 goles. Foto CHARLY TRIBALLEAU/AFP

Con la camiseta argentina jugó 345 partidos y metió 101 goles. Foto CHARLY TRIBALLEAU/AFP

«Me re costó porque Las Leonas fueron mi vida. Les dediqué todo mi tiempo. Estuve más de 15 años en la selección y fue difícil decir ‘Hasta acá llegué’  y tomar la decisión de un cambio de vida tan abrupto de un día para otro. ​Pero fue ser honesta conmigo misma», reconoció.

-¿Sentiste que te dijo basta el cuerpo o la cabeza?

-Fue un mix. Tenía mucho cansancio acumulado por tantos años de entrenamientos y viajes. Y también sentía que no tenía la misma energía de antes. Un poco de todo. Pero me fui super contenta después de los Juegos Olímpicos. Haber conseguido la medalla en Tokio fue un cierre mágico. Y creo que fue la mejor decisión, más allá de la tristeza que genera no estar más. La más honesta y respetuosa para mí y para mis compañeras y el nuevo cuerpo técnico.

-¿Habrías optado por seguir si no hubieran subido al podio en Tokio?

-Sí, porque cuando a uno le va mal en algún torneo y las cosas no salen, siempre quiere la revancha. Fueron unos Juegos Olímpicos increíbles para todo el equipo y un momento muy lindo como cierre de mi carrera. Fue difícil igual, lo repito. Lo venían pensando desde antes de viajar. Sabía que a París 2024 no iba a llegar, pero pensaba que quizás algún año más, otro torneo… Pero después de Tokio, la idea se fue haciendo cada vez más fuerte.

"La selección me dejó un montón de amistades y de valores", contó Barrionuevo. Foto Anne-Christine Poujoulat/AFP

«La selección me dejó un montón de amistades y de valores», contó Barrionuevo. Foto Anne-Christine Poujoulat/AFP

-¿Te quedó alguna cuenta pendiente?

-Obviamente hay torneos en los que me hubiera gustado conseguir más, pero por todo lo vivido, me fui super contenta. Fueron muchos torneos, en los que hemos ganado muchísimas cosas. Y además en todos los años que jugué pude compartir con distintas generaciones de jugadoras muy talentosas. Jugué, por ejemplo, con Magui Aicega, Mechi Margalot y Lucha Aymar en Beijing 2008 y en Tokio, con las más chiquitas, como Vale Raposo, de 18 años. Por eso me siento una privilegiada.

-¿Cómo resumirías tus 15 años como Leona?

-Qué difícil… Fue un orgullo y un privilegio poder vestir los colores de mi país. Estoy agradecida de todo lo que viví. Y si pudiera volver el tiempo atrás, lo volvería a hacer. 

-Más allá de los logros deportivos, ¿qué te llevás de esta etapa?

-Obviamente un montón de amistades, que a pesar de que no esté más entrenando todos los días, van a ser cada vez más lindas. Y un montón de valores, mucho respeto, compañerismo, solidaridad, empatía… Valores que siempre estuvieron en el seleccionado y van a seguir estando, vengan las generaciones que vengan.

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