La elección de Lucho Suárez


No es fácil imaginar qué sería de Luis Suárez si hubiese terminado aceptando hacer la transición hacia su último Mundial, con la camiseta de River; busca llegar bien a Qatar, y algunas ofertas las rechazó porque podían conllevar mucha fajina, demasiada competencia.

Pero lo cierto es que en River había mucho entusiasmo con la posibilidad de tenerlo; en su veteranía, sigue siendo la más potente figura internacional del fútbol uruguayo contemporáneo, ayer nomás metía goles para el Aleti del Cholo y anteayer tiraba paredes con Messi en el Barsa.

Hinchas con caretas de Lucho (foto Pablo Porciuncula / AFP).

Hinchas con caretas de Lucho (foto Pablo Porciuncula / AFP).

Ysi River, más allá de su tristeza por quedar fuera de la Copa, hinchó un poco el pecho cuando al otro día el propio Suárez blanqueó que iba a aceptar la oferta de Francescoli, ahora quizá ese orgullo se desinfle con la elección final del charrúa.

Lucho va a jugar estos tres meses hasta el Mundial en la liga uruguaya, para Nacional, que está en la Copa Sudamericana. Si River no podía ganar la Libertadores, ya pasó a ser peor opción que una liga de -con todo respeto- menor envergadura y la copa telonera de la Conmebol.

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En estas decisiones, en las que futbolistas de elite que todavía tienen ofertas para mantenerse entre las estrellas de las grandes ligas pueden terminar tomando caminos no tan fáciles de entender, el factor que no entra en las computadoras es el humano.

Luis Suárez con su primera camiseta: Nacional.

Luis Suárez con su primera camiseta: Nacional.

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Suárez abrió esa puerta cuando se mostró extrañado de que Nacional no lo llamara (¡seguramente ni lo intentaba por creerlo imposible!), y el club y sus hinchas salieron a buscarlo. Y fue una revolución en el Bolso, en Montevideo, en el “Paisito”, en la región.

Como alguna vez Riquelme volvió a Argentinos Juniors, Lucho quiere jugar para el equipo cuyos goles gritaba de chico, el club donde se formó, debutó y saltó al mundo. Sin ofender a nadie, está bueno que esto todavía pueda suceder.



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