La hora de cuidar a Julián Álvarez


Nada descubriremos acá si decimos que una de las principales diferencias que estableció el juego de River en la segunda mitad del año es la conducción de Marcelo Gallardo.

Y así como se ha dicho que la decisión del DT de continuar otro año fue una muy buena noticia para su club, pero también para el fútbol argentino, también será una excelente noticia si Julián Álvarez no se va rumbo a su seguro destino de grandes ligas, al menos hasta después del Mundial de Qatar.

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Suena medio a misión imposible: el Araña de Calchín fue la otra gran diferencia. Por lejos el mejor jugador de nuestra liga, en la final de anoche volvió a marcar un abismal desequilibrio individual dentro de un conjunto de piezas ajustadas.

Con todos los reclutadores y directores deportivos de Europa persiguiéndolo, casi se diría que ya es un milagro que no viaje directamente desde Santiago al Viejo Mundo en busca de su futuro.

El fantástico ciclo de Gallardo también fue posible porque se hicieron grandes esfuerzos por retener en el equipo a varias figuras por más tiempo del que parecía posible.

Convencer a Álvarez de que no se vaya ahora, cuando la cláusula de 20 millones de euros para algunos poderosos del mundo parecería un chiste, no va a ser fácil. Está en el momento exacto para expandir la onda de su extraordinaria explosión.

Doblete del Araña, centro de los abrazos (Télam).

Doblete del Araña, centro de los abrazos (Télam).

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Pero ¿jugará con continuidad en 2022 si se va ahora a Juventus, Inter, Milan, Bayer Leverkusen o Barcelona, que lo acechan? Esa es la primera alta misión que toca a la nueva dirigencia de River. Una ventaja: tiene a Gallardo para persuadirlo.

Queremos verlo en nuestra liga y con la celeste y blanca. Con un mundial a la vuelta de la esquina y la Selección empezando a hacerle lugar entre sus delanteros top, seguir de titular en un equipo que pelea por todo lo que juega no será una mala manera de llegar a Qatar.



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