Lucas Beltrán, de sus comienzos como aguatero de Dybala a delantero clave del River de Gallardo para el Superclásico ante Boca


—Guariiiniii, Guariiiniii…Vení que tengo al papá de Beltrán al teléfono”…

Era un fin de semana de 2015 y una parte de la delegación de Inferiores de River se encontraba en el predio Tita Mattiussi ya que había fecha contra Racing. Entonces, Gabriel Rodríguez, histórico coordinador de las divisiones menores del club de Núñez (fichó a Marcelo Gallardo, entre otras grandes figuras) se comunicó con el papá de Lucas Beltrán para hacerle saber el interés por su hijo, al que una semana antes, Juanjo Borrelli le había echado el ojo cuando fueron a jugar contra Instituto de Córdoba.

Fernando Guarini, en ese momento presidente del Fútbol amateur de River, al escuchar el llamado de Rodríguez se dirigió hacia él y tomó el teléfono. Unos minutos de charla alcanzaron para empezar a sellar el acuerdo de la llegada de Beltrán, de quien compraron el 90 por ciento del pase y al año siguiente se incorporó a la Octava división “Millonaria”.

Aquel fin de semana en Córdoba, en el que Borrelli se deslumbró con los goles de Beltrán pareció estar marcado por el destino de ese “torito” cordobés que llegó al mundo el 29 de marzo de 2001 para formar parte de una familia muy futbolera de Córdoba capital. En aquel momento sus hermanos varones, Santiago, categoría ’92 y Federico, ’93, estudiaban (al igual que la hermana más grande) en el colegio Corazón de María y jugaban al fútbol en los equipos infantiles de la escuela. Y Beltrán seguiría el mismo camino años después.

Cuando dejó los brazos sus papás, Walter y Adriana, Lucas comenzó a dar sus primeros pasos en el fútbol en los torneos intercolegiales que se disputaban en césped y con siete jugadores. Y a molestar a los más grandes con las travesuras de todo nene.

La mayoría de las personas que más lo conocen a Beltrán coinciden en que molestar fue el leitmotiv que llevó a este guerrero ariano a cumplir sus objetivos y a que a los 21 años sea la esperanza de gol de River el domingo en la Bombonera, mucho más después de la lesión de Pablo Solari.

Al “Vikingo”, apodo que se ganó por su tez, no le llegó esta oportunidad de casualidad, sino que fue producto de un esfuerzo continuo, que no supo de pausas y de una obstinación por un objetivo. La historia arrancó en Corazón de María cuando tenía 8 años y siguió en Instituto de Córdoba, a donde lo llevó Pablo Álvarez, un técnico formador de juveniles que actualmente es ayudante de campo en Unión San Felipe de Chile y que fue el primer entrenador de Beltrán, a quien conoce desde que usaba chupete.

“A Lucas lo conozco de chiquitito porque entrenaba a sus hermanos mayores. Y él siempre estaba metido entre los más grandes y les llevaba el agua. Hasta que empezó a jugar y vi que tenía la potencia de Santiago, el más grande y la calidad de Federico, que fue compañero de Paulo Dybala y llegó a jugar en la Primera de Instituto”, recuerda en diálogo con Clarín Álvarez, quien sigue teniendo relación tanto con Lucas como con su familia. Y dice que “la historia de Beltrán es de perseverancia porque es un cabeza dura que no da nada por perdido, que tiene calidad y humildad y que siempre fue buen compañero y líder”.

El pequeño Lucas Beltrán junto a un bidón de agua cuando iba a ver a su hermano mayor. Foto: Archivo personal de Pablo Álvarez, el primer DT de Lucas Beltrán

El pequeño Lucas Beltrán junto a un bidón de agua cuando iba a ver a su hermano mayor. Foto: Archivo personal de Pablo Álvarez, el primer DT de Lucas Beltrán

Lucas estaba tan metido estaba entre los grandes que cuando Federico integraba el selectivo de Instituto, él, chiquito pero morrudo, lo acompañaba y le alcanzaba las botellas de agua no solo a su hermano y sus compañeros, sino también a los de la Primera, que entrenaban con ellos. Y entre esos futbolistas estaba una joya, Paulo Dybala. El pequeño Beltrán estaba muy pegado a él ya que el actual jugador de la Roma y la Selección Argentina es muy amigo de su hermano Federico (jugaron juntos) y hasta vivió un tiempo en la casa de los Beltrán. Y hoy Lucas lo tiene como su principal referente.

El pequeño Lucas Beltrán al lado de los chicos del selectivo de Instituto, entre los que estaba su hermano Federico. Foto: Archivo personal de Pablo Álvarez, el primer DT de Lucas Beltrán.

El pequeño Lucas Beltrán al lado de los chicos del selectivo de Instituto, entre los que estaba su hermano Federico. Foto: Archivo personal de Pablo Álvarez, el primer DT de Lucas Beltrán.

Al igual que Dybala, Beltrán creció y se formó en el predio La Agustina de Instituto. Y Pablo Álvarez fue el responsable de que diera el salto del baby a la cancha de once. Y de cambiarlo de puesto, también. “Yo lo llevé a Instituto y lo dirigí en cancha de once por primera vez. En la de siete jugaba de volante, pero en once lo puse de 9”. Y lo hizo a pesar del malestar de alguien importante en la vida de Lucas. “Adriana, la mamá, me cuestionaba la decisión. Son muy futboleros tanto ella como el marido, Walter. Pero yo veía que en la de once le quedaba muy largo el trecho para hacer la banda, entonces como tenía potencia y gol lo puse de 9 y mal no le fue, je”, rememora Pablo. Y da una de las claves de por qué Lucas llegó a la élite del fútbol argentino: “Es muy fuerte mentalmente”.

Esa mentalidad lo llevó a dejar su lugar natal para instalarse en la pensión de River. Y Borrelli fue el primero que lo ayudó a crecer en el club. “Me acuerdo que fuimos a jugar con la 2001 de River a Córdoba contra Instituto y la verdad que el ´gordo´ sorprendió. Estábamos con Gabriel (Rodríguez) también, conseguimos el teléfono del padre para hablarle y Guarini hizo la gestión para traerlo. Y después volvimos a jugar contra Instituto, les ganamos, pero el ´gordito´ la rompió otra vez. Nos hizo goles en los dos partidos. Era una fiera”, narró Juanjo a Clarín y agradeció la rapidez con la que se movió el club porque detrás estaban también Racing y San Lorenzo. En tanto, sobre el presente del delantero agregó: “Me alegro lo que está viviendo porque la peleó siempre, se tuvo que ir a otro club para afianzarse y hoy es fundamental en River y puede ser clave en la Bombonera”.

Beltrán empezó a jugar con la camiseta de River en 2016, en la Octava división. Pasó a la Séptima y casi que no llegó a jugar en Sexta porque pegó el salto a la Reserva. “Lo subí porque cuando vi que hacía diferencia y busqué potenciarlo para prepararlo al ritmo de Primera”, contó a este diario Luigi Villalba, ex técnico de la Reserva de River, que recuerda una gran anécdota que incluye no solo a Beltrán sino también a Julián Álvarez.

Borja y Beltrán. Foto: JUAN JOSE GARCIA ( ENVIADO ESPECIAL) - FTP CLARIN

Borja y Beltrán. Foto: JUAN JOSE GARCIA ( ENVIADO ESPECIAL) – FTP CLARIN

“Ellos eran los delanteros del equipo y un amistoso en una pretemporada en San Jorge vi que les costaba retroceder. Entonces, en una charla en el vestuario les mostré el video. Y les dije: ‘Miren. Parecen dos señoras que están de compras por la calle Florida’. Y se cagaban de risa. Lo tomaron a bien y entendieron que tenían que hacer el laburo de correr para presionar y tener más entrega”, recordó entre risas Villalba.

Sobre las características de Beltrán, afirmó: “Es insoportable, cuando no tiene la pelota y cuando la tiene River también porque va a los espacios. Va a todas. Te corre, no te deja jugar cómodo, y al defensor rival le pica para todos lados y si no te la aguanta, te manotea…No está bueno enfrentarlo. Y en cuanto a lo técnico, destacó: “Técnicamente es bueno, sabe gambetear para adelante, le gusta ir a los espacios, quizás le falte encontrar mejores elecciones para definir, pero eso se lo va a encontrar con los partidos y todavía tiene mucho para dar”.

Y si de enfrentar a defensores rivales se trata, para Beltrán será una gran prueba medirse contra los de Boca. En ese sentido, Daniel Onega cree que será vital para el choque contra Marcos Rojo y compañía. “Creo que puede aportarle mucho a River en este partido ya que Boca tiene centrales fuertes y Beltrán no arruga, se la banca. Y al no ser un 9 de área también puede arrancar de atrás y meter un pase-gol a un compañero. Puede ser un buen partido para que se destaque”, expresó “Tito”, una voz autorizada.

Gallardo y Beltran. Foto MARCELO CARROLL

Gallardo y Beltran. Foto MARCELO CARROLL

Después de destacarse en la Reserva de River, para Beltrán llegó el llamado de Gallardo, quien lo hizo debutar en Primera con 17 años, ante Gimnasia en el Monumental el 2 de diciembre de 2018, una semana antes de la final de la Copa Libertadores en Madrid. Pero le costó afianzarse a Lucas. Y después de tres años, fue cedido a Colón, donde jugó un año y luchó para volver ya que el vínculo finalizaba a fin de este 2022 pero el Muñeco lo quiso a mitad de año. Y en su regreso marcó cuatro tantos y tiene cinco en River. 

En lo que todos los que hablaron con Clarín coinciden es que ir a préstamo al club de Santa Fe le hizo bien a Beltrán porque agarró continuidad, confianza y más ritmo de Primera e hizo goles. Uno de ellos, a Boca en la Bombonera, donde ya jugó con la camiseta de River, siendo titular en el Superclásico del 2 de enero de 2021. Ahora, tendrá una nueva oportunidad. Y buscará un grito especial ahora con la banda roja. Un grito de gol que puede valer como el de Rodríguez para llamar a Guarini.



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