Por qué en Boca insisten con el interinato de Ibarra cuando se sintió fuerte el reclamo de los hinchas por un nuevo DT


Mientras el clima político en Boca se agita desde distintas esferas después de cada derrota del equipo de Hugo Ibarra, con voces que solo se oyen en las caídas y se silencian en los triunfos, con espacios que agitan desesperaciones, en la intimidad del Boca Predio de Ezeiza siguen en su camino. Y es la de mantener charlas (sin una estructura formal) con distintos entrenadores para analizar cuál será el DT del equipo de cara a 2023, cuando vuelva a escena la Copa Libertadores.

¿Por qué insisten en la pausa en medio de tanto golpe constante de parte de una oposición que ya juega las elecciones de 2023 desde los medios de comunicación y las redes sociales? Porque el desgaste de un calendario comprimido en un puñado de meses (todo terminará a fines de octubre) habla de un técnico que debiera hacerse cargo de un nuevo plantel y jugar casi sin entrenamientos durante meses en continuado (con un Superclásico incluido).

Por eso la prioridad sigue en agotar un mercado de pases que desde el inicio se sabía que sería extenso. Porque se inició en mayo y recién puede terminarse en septiembre, a solo 5 fechas por culminar la Liga. Por caso, Brasil abrió su ventana de transferencias hace días y México (con todos sus dólares) está latente por incorporar.

Los jugadores de Boca tras la derrota ante Argentinos. (Marcelo Carroll)

Los jugadores de Boca tras la derrota ante Argentinos. (Marcelo Carroll)

Entonces, Boca se enfoca en ello: resolver salidas (todavía los representantes de Izquierdoz, Villa y Campuzano no acercaron ofertas formales) y buscar alternativas para incorporar. Luego será tiempo de acelerar por un entrenador, pese a que ya hubo charlas informales con más de un técnico para conocer su mirada y sus proyectos de cara al próximo año.

Aunque el término crisis (el término que Marcelo Gallardo, alterado en conferencia, buscó ahuyentar de Núñez) se repite e instala, también hay certezas en Boca en preguntas que se responden internamente. ¿Quién es el último campeón del país? Boca, en la Copa de la Liga. ¿Y el anterior? Boca, en la Copa Argentina. Y es Boca, sí, este Boca en la crisis constante, el único que tiene asegurado su lugar en la Libertadores del próximo año. Y el que está en instancias decisivas de la Copa Argentina (la que ganó en 2021 con un DT interino como Sebastián Battaglia) y con la final del Trofeo de Campeones pactada para la primera semana de noviembre.

En el club son conscientes del bajo nivel del equipo y lo lejos que quedó en la Liga en 9 fechas (tres derrotas fueron bajo el mando de Battaglia) pero también que hay un plantel con apellidos para mejorar no solo en lo futbolístico sino puntualmente en lo actitudinal, en deuda tanto contra San Lorenzo como con Argentinos Juniors. Solo los triunfos pueden encaminar la mirada que existe con este grupo de jugadores, también marcados por el ojo del hincha después de la disputa económica que tuvieron en la previa al choque ante Corinthians.

Ibarra sigue hasta diciembre. (Marcelo Carroll)

Ibarra sigue hasta diciembre. (Marcelo Carroll)

Incluso en este contexto de absoluta incertidumbre económica, el respaldo de Boca por los ingresos de Conmebol para 2023 son una calma para terminar de acomodar una caja para el pago del plantel que empezará a ser un dolor de cabeza para todo el fútbol doméstico. Por eso tampoco se harán «locuras» en la búsqueda de renovaciones (Agustín Rossi, por caso, exigió un contrato europeo) o contrataciones para competir el próximo año. «Mientras en Argentina hacemos un esfuerzo por tener un refuerzo, en Brasil traen cracks de Europa como si nada. Es muy desigual la pelea», le confiaron a Clarín desde la intimidad del club, que tiene además sobre la mesa media docena de empresas que buscan quedarse con un sitio de privilegio: el sponsor en la camiseta.

El ruido externo con líneas claras direccionadas en la política electoral (incluso Sebastián Battaglia posó con un candidato opositor en las últimas horas y prepara entrevistas para acentuar su salida del club) no termina de penetrar las paredes de Ezeiza, aunque sí hay autocrítica en tiempos y modos en los que se tomaron decisiones en los últimos diez días. No en el fondo de las determinaciones pero sí en la manera en la que se actuó. Y eso también repercutió en Brandsen 805, en donde los cuestionamientos a la gestión del club por fuera del fútbol llegó. Y es momento de actuar, no solo para Riquelme y compañía. También para Ameal y su tropa. 

Benedetto, tocado en la práctica

Benedetto arrancó en el banco ante Argentinos. (Marcelo Carroll)

Benedetto arrancó en el banco ante Argentinos. (Marcelo Carroll)

El ensayo de fútbol pensando en el juego del domingo por la noche ante Estudiantes de La Plata dejó a Darío Benedetto con una entorsis de tobillo que le impidió terminar una práctica de fútbol formal, pese a que desde el lado del futbolista dieron señales positivas de recuperación para el fin de semana.

Hugo Ibarra dispuso un once con varios cambios respecto al equipo que había puesto en La Paternal, en una rotación que no le funcionó para nada. Y si bien hubo apellidos que aparecieron por todavía estar recuperándose, fueron cambios de posiciones y tácticos.

Javi García; Weigandt, Di Lollo, Genez (es lateral izquierdo pero Ibarra ya lo utilizó como central en Reserva), Sández fue la línea defensiva, con todos suplentes. Luego apareció por primera vez Martín Payero, quien puede estar entre los citados, junto a Alan Varela y Juan Ramírez. ¿Arriba? Aaron Molinas, Benedetto y Óscar Romero. Un 4-3-3 que por momentos mutó a un 4-1-4-1.



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