Roman Abramovich entregó la administración del Chelsea, pero los beneficiarios la rechazarían


Cuando el sábado por la noche Roman Abramovich anunció que entregaba “la administración y el cuidado” del club británico Chelsea a los fideicomisarios de su fundación caritativa, el mensaje era obvio. En plena guerra entre Ucrania y Rusia, el magnate ruso de estrecha relación con Vladimir Putin  a quien Gran Bretaña no había renovado su visa de residencia pero se mueve por el mundo con un pasaporte israelí y portugués, simplemente quería huir de las eventuales sanciones occidentales y sus consecuencias sobre Rusia.

La sorpresa fue que los fideicomisarios de la Fundación del Chelsea se negaron a aceptar esta envenenada concesión. El “Chelsky”, como había sido rebautizado tras tener al ruso de propietario, era una papa caliente para los “trustees” británicos. La realidad es que muchos creen que Abramovich compró el Chelsea en nombre de Vladimir Putin, como su testaferro. Pero él ha negado este cargo.

Las dudas de los beneficiarios

Los administradores fiduciarios de la Fundación del Chelsea, a quienes el magnate ruso Roman Abramovich delegó la gestión ordinaria del club de la Premier League, siguen sin resolver si aceptarán el cargo.

Algunos de los seis profesionales involucrados exigieron explícitas garantías acerca de su autonomía de decisión y quieren verificar además las posibles repercusiones legales sobre su nuevo rol en el club.

Abramovich anunció el sábado 26, mediante un comunicado, que pasaba «la administración y los intereses» del Chelsea al consejo que administra la fundación ligada directamente al club.

Cercano del presidente ruso Vladimir Putin, el magnate ruso asumió el control del Chelsea en 2003 a cambio de 160 millones de euros y guió al club a ganar cinco títulos de la Premier League, cinco FA Cup, dos Europa League, dos Champions League, un Mundial de Clubes y una Supercopa Europea.

Un portavoz de Abramovich, cuyo alejamiento se concretó un día antes de la derrota por penales del Chelsea ante Liverpool en la final de la Copa de la Liga de Inglaterra, confirmó la participación del magnate en las negociaciones entre Rusia y Ucrania para promover la paz.

La sede del Chelsea en Stamford Bridge. Foto: EFE/EPA/NEIL HALL

La sede del Chelsea en Stamford Bridge. Foto: EFE/EPA/NEIL HALL

¿La cesión es viable?

Chris Bryant es un parlamentario laborista que la semana pasada le dijo a la Cámara de los Comunes que había visto un documento filtrado del Ministerio del Interior que alegaba que Abramovich tenía vínculos con el estado ruso.

El diputado dijo que el cambio de estructura en el club “fue una artimaña» y que Abramovich debería “simplemente denunciar la invasión criminal de Ucrania y los crímenes de guerra de Putin”.

¿Quiénes son los fideicomisarios?

Los fideicomisarios están preocupados por la viabilidad de hacerse cargo de la gestión de un club de fútbol. Es probable que la Comisión de Beneficencia tenga sus propias preguntas si un organismo, creado con fines benéficos, recibe el control de un organismo comercial como el Chelsea.

Los fideicomisarios incluyen a Sir Hugh Robertson, exministro de deportes, Piara Powar, directora ejecutiva de Football Against Racism in Europe, quien ha pedido a los órganos rectores del juego que suspendan a los equipos rusos, y el olímpico Sebastian Coe.

Chelsea está comprometida con el proceso y está preparada para reemplazar a cualquier fideicomisario disidente. Ayer se mantuvieron más conversaciones entre ellos y el club sobre la estructura de un nuevo grupo de toma de decisiones.

Los vínculos de Abramovich

El magnate ruso ha negado repetidamente tener vínculos directos con el presidente Putin o que haya hecho algo que amerite que se le impongan sanciones.

Hasta ahora el club no tiene planes de cambiar su estructura de propiedad, aunque Abramovich se retirará de algunas decisiones.

David Allen Green, un abogado, dijo: “Parecería que la declaración fue elaborada deliberadamente para dar la impresión de que algo legalmente significativo estaba sucediendo, cuando nada legalmente significativo estaba sucediendo en absoluto. Esto es relaciones públicas”.

¿Incautan el club?

La semana pasada, Layla Moran, diputada liberal demócrata, nombró a Abramovich como una de las personas vistas por Alexei Navalny, el activista anticorrupción ruso y opositor a Putin que fue envenenado, como un «facilitador clave» del régimen.

Ella dijo que la declaración de Abramovich fue “notable por su ausencia de cualquier condena a la invasión ilegal de Ucrania por parte de Rusia”. Pidió al gobierno confiscar el club.

El club ha emitido un comunicado que dice: “La situación en Ucrania es horrible y devastadora. Los pensamientos del Chelsea FC están con todos en Ucrania”. El primero en repudiar la guerra fue su entrenador, el alemán Thomas Tuchel.

El alemán Tuchel se pronunció en contra de la guerra.
Foto. AFP

El alemán Tuchel se pronunció en contra de la guerra.
Foto. AFP

Antes de la final de la Copa de la Liga en Wembley, que el Chelsea perdió el domingo ante el Liverpool, hubo un minuto de aplausos en solidaridad con el pueblo de Ucrania.



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