todo lo que hay que saber sobre un negocio millonario que genera recelo pero no para de crecer


En la Argentina, la tradición de las apuestas deportivas se circunscribe a dos pasiones: la pelota y los burros. Durante años, los pronósticos asociados al empate, la victoria local o visitante de una cantidad de partidos fueron la manera de apostar en nuestro fútbol. Los hipódromos tienen sus boleterías dispuestas para recibir el crisol de posibilidades de apuestas. Igual en las agencias, donde siguen las carreras por pantalla. 

El mismo decreto que desactivó el Prode en febrero de 2018, le puso punto final a Lotería Nacional y permitió unos 10 meses después el desembarco de diferentes casas de apuestas deportivas bajo la regulación de cada lotería oficial provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde ese momento, cambió el paradigma de las apuestas.

En 2021 llegó el marco regulatorio por encima de cada jurisdicción y los dominios en los que cada usuario registrado puede hacer su apuesta son fundamentales: si son bet.ar, entonces significa que tributa impuestos y es oficial. En diciembre de ese año había 45 registrados, hoy son 124, aunque no todas las casas de apuestas online están activas.

Ante la solicitud de registro de un nombre de dominio bet.ar, la la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación -a través de nic.ar- efectúa la validación de la condición de operador de juego online: tiene que estar registrado como tal en la AFIP. 

Si la dirección web no termina con esa denominación, no es oficial ni los apostadores tienen garantía de cobrar sus ganancias. Detrás de cada dominio oficial, hay una lotería de respaldo con su marco regulatorio.

¿Quién regula?

Apuesta on line, la nueva forma de 'jugar' de los argentinos. Foto Martín Bonetto - CLARIN


Apuesta on line, la nueva forma de ‘jugar’ de los argentinos. Foto Martín Bonetto – CLARIN

La desaparición de Lotería Nacional, entidad fundada en 1893 que regulaba la actividad de cada lotería provincial, le quitó a la administración de juegos de azar su marco federal. Cada una por su parte, en la regulación y reglamentación de la oferta lúdica online.

¿Quienes solicitaron su domino bet.ar? La Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe y Tucumán avanzaron, 

Las loterías de Tierra del Fuego, Salta, Catamarca, Santiago del Estero, San Juan y La Rioja, no otorgan licencias. España, Francia, Gran Bretaña, en Europa, y Colombia en nuestro continente, son países con un marco regulatorio homogéneo.

Hay provincias, como Chaco, que regulan bajo su órbita portales de juego, pero no tienen un dominio a su nombre ¿Cómo es posible? 

«Si una persona física o jurídica tiene licencia de juego para operar en una provincia, no importa donde resida (para obtener su dominio bet.ar), ni es condición ser residente de esa misma provincia para gestionarla. Los dominios no tienen jurisdicción territorial para operar. Por ejemplo, un bet.ar con licencia de juego emitida en San Juan, puede operar a través de internet en todo el mundo: lo mismo que sucede con otros juegos análogos emitidos por provincias pero comercializados en todo el país, como Telekino o Quini 6», clarifica el director de Comunicación de NIC Argentina, Pablo Gutiérrez.

¿Se apuesta mucho, poquito o nada?

Los pronósticos de Bwin para el último Superclásico masculino de la Liga Profesional.


Los pronósticos de Bwin para el último Superclásico masculino de la Liga Profesional.

En la Argentina, el volumen de apuestas deportivas en línea no alcanza todavía los dos dígitos en la proporción de lo que mueve el circuito tradicional –y físico- de casinos, bingos y los juegos disponibles en agencias. El mercado virtual europeo, en cambio, representa el 30 por ciento de lo que mueve el azar.

Las estimaciones del sector que atiende el juego en la modalidad virtual en nuestro país trazaron su perspectiva al 2025 con un universo de 3,5 millones de apostadores de un segmento de la población determinado: hombres de 18 a 65 años, con acceso a Internet o teléfono inteligente y un marcado interés por el entretenimiento, el deporte y la tecnología.

Para alcanzar esa cifra, las principales empresas lanzaron una campaña fuerte de posicionamiento: publicidades en camisetas de equipos, transmisiones de partidos e incluso una está asociada a la selección nacional. En el resto del mundo, el panorama es similar y por eso se espera que durante el Mundial de Qatar el volumen global de negocio crezca entre el 25 y 40 por ciento.

El negocio regulado

Con menos opciones, también se puede apostar en partidos de Reserva del Ascenso. foto captura web


Con menos opciones, también se puede apostar en partidos de Reserva del Ascenso. foto captura web

¿Quiénes ganan con una apuesta? El apostador, en caso de acertar; el estado provincial que otorgó la licencia, en tributos; y la casa de apuestas, que se queda con apenas unos centavos de cada apostador. Las casas de azar necesitan muchos apostadores, no un resultado en particular, porque su ganancia está en el volumen negociado.

¿Hay posibilidad de amaño? La mayoría de las plataformas optan por tipos de apuestas que no permitan que uno, o más, de los actores fundamentales –los futbolistas- acuerden alguna acción que beneficie a un tercero que apostó a sabiendas que de habría, por ejemplo, un tiro de esquina en los primeros cinco minutos o un expulsado antes del cuarto de hora. En líneas generales, las apuestas son a victoria local o visitante y empate -¡Un auténtico Prode!- pero hay combinaciones que permiten multiplicar la ganancia en caso de acierto.

Cuando el resultado se vuelve muy obvio –la goleada 6 a 1 de Inter sobre Bolonia por la fecha 14 de la serie A, por ejemplo-, se cierra la posibilidad de seguir apostando por el equipo ganador. Sucede lo mismo cuando se detecta una acción sospechosa.

Los algoritmos, determinantes

¿Qué determina cuánto paga un resultado o acción de partido? Un cálculo en el que entran en juego las estadísticas generales –el historial entre los dos equipos, por caso-, pero también las particulares porque si el equipo no tiene un pasado frondoso, pero lleva una racha de triunfos consecutivos, incidirá en el cálculo. Lo mismo que las características de cada escuadra: si mete goles en el primer tiempo o en el segundo, si suele remontar resultados y otras características, son ingredientes que entran en juego.

En la medida que se modifica el resultado, cambia la cantidad de veces que la casa paga por cada peso apostado. Es decir: cuando el encuentro está igualado sin goles, la apuesta paga de un modo, cuando hay goles, cambian los parámetros gracias a la intervención del famoso algoritmo.

¿Qué pasa con los ludópatas?

Cada plataforma bet.ar cuenta con un botón de autoexclusión y el enlace a la línea gratuita de “orientación al jugador problemático”. Pero si el apostador tiene un comportamiento compulsivo –muchas horas apostando, por ejemplo- comenzarán las advertencias: un cartel, como el de las publicidades de los portales de noticias, dominará la pantalla con la sugerencia de continuar en otro momento.

Esa placa, por supuesto, desaparece con un click. Reaparecerá más tarde si la conducta permanece inalterable y en una tercera instancia, el usuario es cancelado temporalmente. De todos modos, a menos que el apostador se auto excluya, seguirá apostando. Lo mismo pasa en el casino o en el bingo.

Un relevamiento sobre la conducta de tres mil apostadores de Argentina, Brasil, Perú, Chile y Colombia, encargado por Playtech, una empresa de tecnología aplicada a la industria del juego y apuestas deportivas, entre otras, indicó que nueve de cada 10 apostadores argentinos consideran tener una actitud responsable frente al juego.

“Nuestro objetivo es identificar a quienes resulten potencialmente vulnerables a una adicción al juego. Es muy importante el uso de tecnología aplicada a la protección de los jugadores. Cuanto más temprano se detecten esos casos, será más eficaz la intervención para ayudarlos”, explicó alertó el director de Políticas de la compañía, Francesco Rodano.

El informe indica que el 64 de de los encuestados argentinos asume jugar «por diversión», un 28 asegura que esa recreación «no afecta a su vida», mientras que el 3 por ciento cree que la actividad «se está convirtiendo en un problema» y solo el 1 por ciento admitió que «perjudicando».

¿Qué apostamos?

El universo de apuestas posibles varía según la plataforma. La mayoría de los partidos de la Primera División del fútbol argentino, algunos de Ascenso, Copa Argentina, Reserva, Femenino, y de varias ligas del mundo. En el campo internacional, también tenis, básquet, handball, tenis de mesa, voley, badmington y cualquier otro deporte de muchas partes del mundo.

El Mundial, será el boom de las apuestas vía web: para los argentinos será el primero en modo legal. Si en el debut del equipo de Lionel Scaloni en el Grupo C, Arabia Saudita da el batacazo y gana, quien haya apostado por ese triunfo embolsará 24 veces lo apostado. Es decir, $100 pesos en favor de los 11 titulares de Hervé Renard, pueden convertirse en $2.400. Si en cambio pone la misma cantidad por un triunfo de Argentina, se ganarán 15 pesos… Se sabe, apostar por al caballo favorito, no es el negocio de las apuestas. 

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