Basualdo, el alfil de Cristina que no pudo echar Guzmán, deja Energía



Aún no está claro si los cambios en la secretaría de Energía reflejan un enroque en la coalición gobernante, un desempate, o ambos. Lo cierto es que la salida de Federico Basualdo de la subsecretaría de Energía Eléctrica alumbró un nuevo equilibrio de fuerzas en esa área tan sensible y estratégica, a cargo de los subsidios y las tarifas de los servicios de energía. Con su renuncia oficializada este domingo, Sergio Massa logró deshacerse del alfil de Cristina Kirchner que no había podido desplazar Martín Guzmán.

En 2021, el ahora exministro de Economía pulseó con Basualdo por los aumentos en la luz. Después de las fuertes subas en la gestión de Mauricio Macri, que habrían afectado su perfomance electoral, el Gobierno congeló las tarifas en 2020 y las aumentó entre 6 y 9% el año pasado. Guzmán quería incrementos superiores a los decididos y le pidió la renuncia al funcionario kirchnerista, pero este se rebeló y se quedó en su puesto, haciendo valer el respaldo de la vicepresidente, el Instituto Patria y La Cámpora.

El hijo del economista Eduardo Basualdo, referente del instituto CIFRA de la CTA liderada por Hugo Yasky y amigo de Cristina Kirchner, estuvo a la cabeza de la resistencia contra la segmentación de subsidios, la política que el gobierno acordó con el FMI para subir las tarifas. Cuando Guzmán quiso avanzar por ese camino, el subsecretario propuso la «georeferenciación», que implicaba aplicar subas según en barrios de alta valuación inmobiliaria y limitadas al AMBA, en lugar del criterio del ministro, de alcance nacional.

Las tensiones con el kirchnerismo perduraron hasta el final y fue una de las razones que precipitaron la renuncia del artífice del acuerdo con el Fondo. Antes de tirar la toalla, el ministro le pidió a Alberto Fernández que le diera más poder en Energía, pero el Presidente lo ignoró. Finalmente, Basualdo fue reemplazado por Santiago Yanotti, hasta ahora vicepresidente de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) y un hombre del ahora exsecretario de Energía Darío Martínez.

Basualdo se hizo conocido en el sector como uno de los «Federicos». El otro funcionario kirchnerista que enfrentó a Guzmán desde el área energética fue Federico Bernal, quien ahora pasó a ocupar la subsecretaría de Hidrocarburos, pese a que sonaba como reemplazo de Martínez. El exfuncionario de Julio de Vido fue hasta ayer el interventor del ente regulador del gas (Enargas). Desde allí, forzó al exministro a encabezar las audiencias, asumiendo la responsabilidad política de la quita de subsidios.

También alineado con Cristina Kirchner, Bernal tendrá ahora influencia sobre la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, cuya primera etapa está en camino a la adjudicación y su segundo tramo será licitado, según anunció Massa la semana pasada. El funcionario despierta pasiones encontradas en el mundo empresario: mientras en la industria petrolera es resistido por su oposición en su momento al Plan Gas, las distribuidoras de gas lo valoran por ser «frontal».

«Lograron un equilibrio político, se demoraron en elegir a las autoridades porque estaban terminando de ver cómo cerraban mejor, era un ámbito de Cristina, Massa se quedó con la secretaría de Energía y Alberto Fernández también ganó algo porque se va Basualdo y Cristina pone a Bernal en la subsecretaría de Hidrocarburos», dijo un empresario petrolero.

La reestructuración fue leída con cautela en el área energética, donde creen que los cambios son «una mezcla entre enroque y desempate», por el cual el kirchnerismo se desentendió de la segmentación de tarifas. Esa política, en la que tampoco pudo avanzar Silvina Batakis, recién fue puesta en marcha por Massa, quien ahora se propone una suba adicional de tarifas y extender el esquema al agua, -un servicio que hasta ahora estaba excluido- para ahorrar $ 500.000 millones. 

El titular de Hacienda logró ubicar al frente de Energía a Florencia Royón, una funcionaria de energía y minería en Salta, tierra de quien fuera su candidato a vicepresidente, el gobernador Gustavo Sáenz. Y decidió mantener al mando de Enarsa a Agustín Gerez, un abogado de 34 años que está a cargo de la compra de buques de gas natural licuado (GNL), de la construcción de las dos represas de Santa Cruz, y el gasoducto Néstor Kirchner, cuya obra empezaría en septiembre, si se cumple lo previsto.