CORRECCIÓN: La vida pública de la chef privada de las Kardashian


Especial para Infobae de The New York Times.

En el penúltimo episodio de “Keeping Up With the Kardashians”, Kim Kardashian entra a una mansión rentada en el Lago Tahoe.

“¿No había dicho que no a estas galletas?”, dijo molesta mientras gesticulaba y señalaba un arreglo de galletas caseras en forma de animales. “O sea, tienen que llevárselas. ¡Yo subí 7 kilos!”.

“O sea, esto es una broma”, dijo y levantó la bandeja. “Las voy a tirar en el escusado”.

La hermana menor de Kardashian, Kendall Jenner trató de detenerla. “OK, pero contrólate, Kim, porque a mí me gustan”, exclamó.

La procedencia de estas galletas tan tentadoras no se comentó en el programa. Su creadora, Khristianne Uy, se escondía fuera de las cámaras en la cocina. La chef privada, que prefiere el apodo de Chef K, pasó años trabajando al margen de “Keeping Up With the Kardashians” y en el más reciente programa de telerrealidad de la familia en Hulu, “The Kardashians”. Pero ahora, ella está dando un paso al frente, en TikTok.

En poco más de dos meses, la Chef K, de 40 años, ha acumulado más de 100.000 seguidores en la plataforma, compartiendo las comidas —y galletas— que prepara para sus clientes famosos, entre los cuales, según cuenta ella, han estado Charlize Theron, James Cameron, Ryan Seacrest, Sean Combs y Charlie Sheen.

En junio, la Chef K estaba encargada del suministro de comidas y bebidas en un viaje de cumpleaños para un cliente cuando él la incluyó en uno de sus videos para las redes sociales. “Al final de la última cena, dice: ‘Chef, ¡haz un tiktok conmigo!’”, contó en una llamada por Zoom desde su propia cocina blanca y minimalista en Los Ángeles. “Sé que esto va a sonar horrible, pero mi reacción fue: ‘¿qué es tiktok?’”.

Desde entonces, la Chef K, que tiene el pelo corto y oscuro y una constelación de tatuajes en el cuello y los brazos, ha estado subiendo sus propios videos de estilo “un día en la vida”. Una de sus primeras publicaciones, un video tras bambalinas en el que ella cocina ensaladas chinas de pollo, “taco bowls” y galletas de chocolate para Kylie Jenner en su oficina de Kylie Cosmetics, tiene más de 8 millones de visitas.

También compartió un clip del arrebato que tuvo Kardashian ante la cámara por las galletas de animales, acompañado con el pie de foto: “Cuando accidentalmente haces que Kim K suba 7 kilos”.

Por cierto, Kardashian se disculpó por eso. “Fue muy amable, ojalá lo hubieran sacado al aire”, comentó la Chef K. Al final del viaje, recordó que Kardashian fue con ella y le dijo: “Chef, lo siento mucho, no quise decir eso de tus galletas, son muy buenas. Son maravillosas, es solo que no tengo autocontrol”. Todo quedó perdonado.

‘Nada de huevos, nada de camotes, nada de gluten’

Mientras va gestionando su propio prestigio creciente, la Chef K sigue lidiando con las exigencias diarias de su clientela de alto nivel. Cuando hablamos, acababa de trabajar 19 horas en el servicio de banquetes para una fiesta de cumpleaños con temática de los años 50 para la hija de Dr. Dre, Truly Young, así como en otro evento privado. También se estaba preparando para un viaje de varios días a Pebble Beach, California donde le cocinaría a Philip Sarofim, un capitalista de riesgo que solía salir con Avril Lavigne y que es hijo del fallecido multimillonario texano Fayez Sarofim.

Además de sus numerosos encargos privados, la Chef K sigue cocinando con regularidad para todas las Kardashian y puede recitar sus restricciones y preferencias dietéticas con el dominio de un oficial militar de alto rango.

“Scott: nada de lácteos”, comenzó, refiriéndose a la expareja de Kourtney Kardashian que sigue siendo un integrante importante del programa. “Kourtney: depende de qué diga el doctor, pero nada de huevos, ahora es vegana, nada de camotes, nada de gluten. Khloe: pollo, solo carne blanca. También memorizo las restricciones dietéticas de los niños. Kendall: nada picante. Kim: nada de cilantro. Kylie: sopa todo el tiempo”.

Este tipo de revelaciones han atraído a los fans a su mundo con más intensidad, al hacer que el papel del “chef privado” ahora, paradójicamente, sea público. Las Kardashian también ayudan a reforzar su prestigio: Kourtney y su nuevo marido, Travis Barker, han publicado en Instagram los menús que ella prepara para sus cenas familiares y las fiestas de cumpleaños de sus hijos.

Sheen canta sus alabanzas. “Al principio de nuestra relación, la reté a que copiara a la perfección lo que yo consideraba la mejor hamburguesa con queso del planeta Tierra, la de Five Guys, con doble tocino”, relató Sheen. “Menos de 24 horas después, me sirvió una. Le di una mordida y no volví a ir a Five Guys”.

Kourtney, según la Chef K, es una gran fanática del matcha, un polvo finamente molido de hojas de té verde especialmente cultivadas y procesadas, así que ha creado galletas de matcha, bolas de proteína de matcha y helado de matcha para satisfacer sus gustos. Kourtney publicó la receta de las bolas de proteína en Poosh, su página web dedicada a fomentar un estilo de vida.

¿Por qué los admiradores se preocupan por las minucias dietéticas de las Kardashian? La Chef K comparó el interés por los chefs privados con la fascinación que desde hace tiempo provocan los peluqueros y maquillistas de los famosos. Hoy en día, un chef privado es un elemento más del ecosistema de los famosos acerca del cual la gente está ansiosa por saber más.

La Chef K todavía está decidiendo qué quiere compartir con sus nuevos seguidores. Pero tiene muchas anécdotas acumuladas por haber trabajado para celebridades a lo largo de los años.

Empezó a cocinar muy joven. Después de emigrar a California desde las Filipinas cuando tenía 11 años, empezó a estudiar gastronomía a los 15 y se forjó una carrera trabajando como pastelera en restaurantes de Los Ángeles.

Fue durante una temporada trabajando en BOA Steakhouse a mediados de los 2000 (que, por cierto, ahora es muy popular entre los tiktokeros) cuando conoció a su primer cliente privado. A partir de ahí, empezó a trabajar para el director James Cameron y el creador de “American Idol”, Simon Fuller.

Habla con cariño, casi con reverencia, de todos sus clientes. Nick Jonas es “uno de los caballeros más amables”. Charlize Theron: “la amo”. Ryan Seacrest era su “cliente favorito” y “el hombre más lindo”. Él también fue quien la puso en contacto con Kris Jenner, empezando así su odisea con las Kardashian.

La Chef K también recuerda con cariño haber trabajado para Sheen, aunque lo hizo en un momento tumultuoso de la vida de él. Fue en 2011, dijo, “cuando ocurrió todo eso de que tenía sangre de tigre, él acababa de hacer la entrevista”.

Pero resultó ser un tipo muy agradable que siempre pedía sándwiches de salchicha de hígado y pollo con albóndigas, dijo. Los admiradores suponen que su apodo, Chef K, se debe a su trabajo con las Kardashians, pero ella señaló que fue Sheen quien empezó a llamarla así, después de que no supiera cómo escribir su nombre en uno de sus cheques.

Ella afirmó que le encantó trabajar para Sheen porque también le dio la oportunidad de cocinar para su exesposa, Denise Richards, y sus hijas. “Vivían al final de la calle y venían más seguido”, dijo. “Las niñas comían y sonreían con su padre y su madre, y yo pensaba: ‘Vaya, esto pasa por la comida’”.

Fue en esta época cuando la Chef K experimentó con la fama por primera vez: dice que Richards la puso en contacto con Patti Stanger, que por aquel entonces presentaba el programa de telerrealidad “Millionaire Matchmaker” en Bravo. La Chef K salió en el programa como su “primera millonaria lesbiana”. También participó en la primera temporada de “The Taste”, un concurso de cocina de la ABC, que ganó.

Sin embargo, después de esas apariciones televisivas, se dedicó a sus clientes privados y se retiró un poco de la mirada pública. Ahora, con su nuevo perfil en las redes sociales, tiene muchas ganas de crear un estilo duradero. Está pensando en escribir un libro de cocina y trabaja en una colaboración de bebidas. Pero, sobre todo, quiere mostrar a sus admiradores cómo es realmente trabajar en la cocina de una celebridad.

“La gente no sabe lo que ocurre en la trastienda”, dijo. “Hay mucha garra, hay mucho sacrificio, hay mucho que sucede por solo esos 10 minutos de sus almuerzos”.