«Difícil soñar futuros, cuando el presente es un desvencijado escenario»



En momentos dislocados, creo fervientemente en el entorno que educa primero: la familia, como sea que esté constituida o concebida. Y el creer me lleva a convencerme que las figuras parentales o familiares transmiten lo que creen o lo que quieren, más que lo que pueden. ¿Qué le muestra ese ciruja cuya imagen inundó las redes robando con sus dos hijos, uno de ellos muy pequeño? ¿Qué explicación les darán los familiares de la pequeña que sobrevivió a los 35 balazos que recibieron sus papás narcos y su hermanita de un año, en Rosario? Lo siniestro de todo, me da certezas y vacilaciones. Dicotomías de una mente que pugna por entender. Y allí viro mi mirada.

Inevitablemente me remito a los buenos docentes. Aquellos que brillan, no por conocimientos que te puede actualizar cualquier ordenador o sitio web, sino por ser fervorosos defensores de puertas que se abran al criterio, al pensar reflexivo, a la valentía de la toma de decisiones propias, sin depender arteramente de ninguna ortopédica bajada de línea, de donde venga.

Admiro esos colegas y en estos días mi pensamiento vuela junto a ellos, especialmente los que creen que las Ciencias Sociales son una oportunidad única de analizar la historia, con sus permanencias y libertades, sus quiebres y sus lógicas, con sus continuidades y sus cambios, sus raíces en el pasado y sus copas verdes anhelando los vientos del futuro. Los que llevan de la mano a sus alumnos, pequeños o ancianos, a asomarse al mundo con ojos críticos, analizando cada hecho desde la causalidad y proyectando épocas de gloria o de tragedia.

Me pregunto cómo presentarán a sus alumnos la realidad de un Poder de la Nación que embate contra otro. Cómo presentarán el desafío de tomar dimensión de la gravedad que implica marchar, convocar desde un cargo gubernamental ejecutivo contra la máxima autoridad de otra Institución de la República. Con qué argumentos deberían armarse para evacuar la consulta de uno de sus educandos ante el inexplicable poderío de un simple jefe de bancada para mover el mercado y hasta las inversiones que nuestro país recibirá o no a partir de antojos familiares y monárquicos. Dura tarea la de mis admirados colegas.

Si con la mirada parental no podemos contar con la fuerza y la consistencia de épocas luminosas, si tampoco con una mayoritaria y natural predisposición juvenil a esforzarse en la comprensión de los hechos que marcan nuestra cotidianeidad, si la focalización está puesta en sobrevivir, mantener nuestro trabajo sin cambios estructurales necesarios y reflexivos, conformándonos con el pasar, con el uso de nuestros cada vez más precarios derechos… Pienso amorosamente en mis colegas. Difícil tarea la de soñar futuros, cuando el presente es un desvencijado escenario en el cual la mediocridad, la obscenidad y la decadencia presentan sus mejores máscaras.

Marisa De Silva
marisadesilva2003@gmail.com

OTRAS CARTAS

La deuda con el FMI y su uso político, ayer y hoy

Hoy nos dedicaremos a las ciencias ocultas. No podremos hacer quiromancia, leer las manos… sino a ejercicios mentales.

Un día nos envalentonamos y se dijo: “Default, no pagamos más” Euforia, aplausos, delirios y vítores. Nos recordaba a cuando los Césares eran aclamados en el Coliseo romano. Resultado: más deuda, más juicios, más prebendas a los acreedores y descrédito internacional.

¡Cómo otro va ser más que yo! ¿Cuánto les debemos a ustedes? (Al FMI) ¿10 mil millones de dólares al 6% anual? Aquí los tienen, no le debemos nada. Nuevamente delirios, euforia y aplausos. ¿Y ahora? Deberemos volver a que nos digan lo que tenemos que hacer. El famoso recetario que ya fue aplicado anteriormente, ¿o no lo recuerdan? No más subsidios para nadie, no más gastos estúpidos, más producción, apretarse el cinturón, aumentar las exportaciones y una pizca de recesión brutal.

Nadie dice cuál es la real situación del país. “Nuestro destino de grandeza” solo queda para oídos sordos. ¿Quién será el valiente que nos diga la verdad? Sería lindo y tristísimo escucharlo, pero es mejor la más cruda verdad que la más piadosa mentira. Estamos fundidos, estamos en la miseria (los más) y deberemos arrastrarnos por muchísimos años. ¿Fueron los cartoneros, los peones rurales, los obreros, las amas de casa que nos llevaron a esta situación? No. Fueron aquellos que la Justicia está esperando que se mueran para decir, “fue aquel”. Entonces la Patria no juzga y Dios… no los tiene a mano. Están en el Infierno, casi como la estamos pasando todos nosotros, aquí.

Juan R. Bell
belljuanroberto@yahoo.com.ar

No hay peor cosa que el uso político de una situación delicada. La irresponsabilidad de endeudar al país indebidamente, sea de quien fuere, no debe ser un justificativo electoral. Si hay o hubo una causa fehaciente de un abuso de poder o una decisión errática al tomarse una deuda externa, debe ser la Justicia quien proceda. El Gobierno debe dedicarse a gobernar y dejar de cargar tintas en un opositor, y más cuando lo hace ante un acto electoral fallido. Incluso no tener internas propias por el tema deuda, que sólo afectan a la credibilidad argentina y la ciudadanía toda. Imperdonable.

Los trapos sucios se deben lavar en casa. La renuncia del jefe de bancada de diputados del FdT no hace más que corroborar lo que expreso. No se alejó un Premio Nobel de un cargo, lo hizo un irresponsable que no mide las consecuencias, pues carece de valores de toda índole. No nos debe asustar un hecho de dimisión como este, lástima que no se va del Congreso…

La vida continúa y hay que seguir para adelante, pero con conducta y en el marco del derecho. No es momento para perder el tiempo y seguir sumiendo al país en un grado de postración sin precedentes, por culpa de algún desatinado o con internas espurias de uno u otro lado, entre inescrupulosos e ineptos.

Rodolfo C. Castello
rccastello@hotmail.com

La realidad castiga con sus golpes más arteros y variados

Tengo la sensación que nos encontramos dentro de esas series sobre la comercialización de drogas y su implicancia coyuntural. Que somos actores extras obligatorios de una obra Spielbergiana jamás imaginada. Todavía no salimos del asombro por la boda teñida de sangre con ribetes narcos y la noticia de las muertes por intoxicación con drogas “envenenadas” acapara los medios. ¿Una batalla más entre transas? ¿O estiraron la mercancía con cualquier substancia y a probar suerte? El Estado, ausente serial; va tras la información con allanamientos tardíos seguido de detenciones perejilezcas e inocuas. El Gobierno indolente y apático, sigue jugando a la bipolaridad. Continúa siendo rehén de su interna que es hemipléjica. Decapitar la Corte es su objetivo primordial.

La realidad nos castiga a diario con sus golpes más arteros y variados: inseguridad, economía, injusticia, salud… El Poder se aferra a su propia brújula, cuya obstinada aguja desgraciadamente apunta hacia el abismo.

Ernesto Ércoli
eercoli118@hotmail.com

Cuando los cortes van más allá de pedir por los derechos

Hace poco cortaron la autopista Riccheri, a 300 metros de Ezeiza. Iba a buscar un familiar. Era triste ver cómo, para no perder sus vuelos, bajaba de micros o automóviles gente mayor, algunos que apenas podían desplazarse con sus enseres para intentar llegar al aeropuerto. No se trata de prohijar fortuitos escrúpulos ante las protestas sociales, pero bien se sabe a qué conduce el uso impropio de la fuerza. Se trata de molestar, provocar y con ese proceder ilegal -en una paradoja indescifrable- pedir por sus pretendidos derechos. Hay cierta carga despótica y resentimiento en esas acciones.

Una distracción me dejó hace poco frente a una protesta en San Martín y Rivadavia. Sólo para atenuar la molestia recordé que en esa esquina se paraba Borges esperando que alguien le ayude a cruzar. Lo entendí como una clara estampa de cómo han cambiado los tiempos.

Julio César Bartolomé
20poirot20@hotmail.com.ar