El impacto del dólar récord: cuáles son las amenazas de una brecha que se disparó por encima del 100%


El peso argentino paga solo 0,0046 dólar "blue"
El peso argentino paga solo 0,0046 dólar «blue»

Los dólares alternativos, es decir aquellos que escapan al estricto control de cambios oficial, son negociados en niveles récord en este inicio de 2022, por encima de los $200 por unidad.

La escalada del dólar libre y sus variantes bursátiles del “contado con liquidación” y MEP, obedece a la enorme inyección de pesos de diciembre, cuando el BCRA efectuó giros el Tesoro por unos $685.000 millones en concepto de Adelantos Transitorios, un 1,5% del PIB o más del 20% de la Base Monetaria.

Esa inyección de pesos está ejerciendo presión en el dólar, en momentos en que el Banco Central registra reservas brutas por debajo de los USD 39.000 millones -las más bajas en 13 meses- y las reservas estrictamente líquidas -para intervenir en el mercado y pagar deuda- son negativas. Todo ello, sin un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la vista.

Más pesos y menos dólares dejan como resultado un valor insignificante para la moneda argentina, que hoy paga apenas 0,0046 dólar libre, es decir, menos de medio centavo de dólar. Y el billete de máxima denominación del país, de 1.000 pesos, no alcanza para comprar cinco dólares.

En el mismo sentido de la escalada de precios crece la brecha cambiaria con el dólar mayorista, hoy a $104,38, se asienta así en la zona del 108,9% respecto del “blue” y del 110% frente al “contado con liquidación”.

La brecha cambiaria llegó a 150% en octubre de 2020, aunque resistió en ese nivel por pocos días

“La evolución de la brecha cambiaria es un termómetro de la economía. Subas en la brecha se producen cuando las perspectivas económicas se tornan algo más negativas”, indicó Quinquela FCI en un informe. “Más allá de la discusión con el FMI existen dos factores adicionales que han generado cierta presión adicional sobre la brecha. La primera tiene que ver con el elevado dato de inflación y la dificultad que eso conlleva para lograr un equilibrio entre el ritmo de inflación, la tasa de interés y el ritmo de depreciación”, mientras que “el segundo punto es más estructural y tiene que ver con el incremento en el exceso de pesos que se generó con la emisión de diciembre”, añadió.

El reporte de Quinquela subrayó que “la suba reciente de la tasa de interés luce insuficiente a la vista del nivel actual de inflación. Y el ritmo de depreciación que se ubica entre 2,3% y 2,5% mensual en las últimas jornadas también luce bajo para lograr estabilizar el tipo de cambio real. En definitiva, bajo estos niveles de inflación, el sendero elegido para equilibrar precios, tasas y tipo de cambio luce insuficiente. Se podrían requerir niveles más elevados de nominalidad (devaluación oficial), con los riesgos que ello implica”.

Fuente: Quinquela FCI
Fuente: Quinquela FCI

El analista Salvador Di Stefano comentó que ”debido a que una economía no puede funcionar por mucho tiempo con brechas cambiarias en torno a dichos valores, el Gobierno se ve obligado a reducirla. Una forma de hacerlo es interviniendo en la cotización del dólar oficial, elevando su valor a una tasa superior a la inflación mensual. Se espera que eso suceda a lo largo de todo el año, por lo que, indefectiblemente, terminará empujando los precios a la suba”.

Efectos negativos de una brecha del 100%

Una brecha cambiaria tan elevada, por encima del 100 por ciento, se registró por un breve espacio de días en la última semana de octubre de 2020, cuando rozó el 150 por ciento. La diferencia es que en el presente la economía convive con una brecha en torno al 100 por ciento desde hace tres meses y en vistas de seguir en aumento.

1) El principal efecto negativo es el de una creciente expectativa de devaluación, debido a que en la historia reciente, siempre la reunificación cambiaria se produjo en base al tipo de cambio más alto. Por ejemplo, en diciembre de 2015, con un dólar “blue” a 15 pesos, la salida del “cepo” llevó al tipo de cambio oficial de los 10 pesos a los 14.

Una brecha tan amplía no se registraba desde el 31 de marzo de 1989, en medio de la hiperinflación del gobierno de Raúl Alfonsín. Entonces existía un tipo de cambio Comercial (15,82 australes), un tipo de cambio Especial (19,78 australes), y un dólar Libre a 49,80 australes para la venta, con brechas de 214,8% y 151,8%, respectivamente.

La brecha cambiaria llegó a superar el 200% con la hiperinflación de 1989

La crisis económica durante la hiperinflación fue brutal. El Gobierno entró en cesación de pagos, el Banco Central se quedó sin reservas, la inflación fue récord histórico y el presidente Alfonsín debió adelantar las elecciones para el 14 de mayo.

Luego de un período de dos semanas de feriado cambiario, se unificó al tipo de cambio en 51,50 australes el lunes 17 de abril de 1989. El viernes de esa misma semana, ya se pagaba a 73 australes. Y el viernes 7 de julio, antes del traspaso de mando del Raúl Alfonsín a Carlos Menem el dólar costaba 303 australes. Cuando en 1991 el austral fue reemplazado por el nuevo peso argentino la convertibilidad se fijó en ₳10.000 por dólar: al quitarle cuatro ceros a la divisa doméstica, la paridad quedó “uno a uno” por más de una década.

Fuente: Portfolio Personal Inversiones
Fuente: Portfolio Personal Inversiones

“La gran diferencia con los momentos de tensión cambiaria de octubre 2020 es que la brecha, que llegó a escalar a niveles récord de 132% en el caso del contado con liquidación y a 149,7% en el caso del blue, sólo se sostuvo doce días por encima de 100%, en tanto la actual lleva tres meses por encima de este umbral. Como agravante, la gran cantidad de pesos emitida en el segundo semestre confluirá con la caída estacional de la demanda de dinero en febrero. Esto podría inflar aún más las cotizaciones de los dólares libres y, en consecuencia, la brecha cambiaria”, explicaron desde Portfolio Personal Inversiones.

“Una brecha en estos niveles estrangula la actividad económica al desalentar exportaciones e incentivar importaciones, generando una presión constante sobre las reservas que, en algún momento, se vuelve insostenible. Lo único que podría ponerle piso a la caída de los bonos y del peso sería el anuncio de un acuerdo con el FMI”, advirtieron los analistas de Portfolio Personal.

2) También existe la inquietud sobre una posible “corrida” cambiaria. Si bien el “cepo” es un firme dique de contención, una escalada furiosa de los dólares libres puede provocar un desarme de plazos fijos e incentivar la demanda de dólares por vía formal (”liqui” o MEP) o directamente por el “blue” hoy más barato que los anteriores. En este caso hay que entender que las tasas reales para colocaciones en pesos siguen negativas respecto del alto índice de inflación. Hoy la tasa efectiva anual (TNA) para plazos fijos de hasta $100.000 alcanza el 46,3%, mientras que la inflación se ubicó en el último año en el 50,9 por ciento. Y según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del banco Central se espera una inflación de 54,8% para 2022.

Los expertos de Quinquela advierten que el dinero en efectivo no presiona tanto sobre la demanda de divisas, sino que “el saldo de plazos fijos es más asimilable a ahorro y por lo tanto más propenso a dolarizarse. Por lo tanto, el máximo potencial que podría canalizarse a demanda de divisas son los saldos excedentes por arriba del dinero transaccional”.

“Si comparamos ese saldo con respecto al nivel de reservas observamos una clara correlación. Básicamente a mayor sobrante de pesos con relación a las reservas, más alta es la brecha. El siguiente gráfico muestra esa relación y deja claro que parte del aumento de la brecha de las últimas semanas puede estar explicada por el incremento en la cantidad de pesos y, dados los controles cambiarios, su canalización hacia las operaciones de dólar financiero”, concluyeron.

Fuente: Christian Buteler (Twitter: @cbuteler )
Fuente: Christian Buteler (Twitter: @cbuteler )

3) La amplitud de la brecha está sujeta a dos variables muy dinámicas en la Argentina: una cantidad de dólares que decrece en las reservas del BCRA y una cantidad de pesos que no para de aumentar en la economía, debido a la emisión monetaria para financiar el déficit. Aunque esta relación parece no afectar la evolución del controlado dólar oficial, es inevitable que impacte en los dólares alternativos y, por lo tanto, en el nivel de la brecha cambiaria.

Fuente: Quinquela FCI
Fuente: Quinquela FCI

“Si a este análisis le incorporamos adicionalmente el nivel históricamente alto del tipo de cambio real implícito en el dólar financiero entendemos que, dado el nivel actual de reservas y la cantidad de pesos excedentes, la brecha cambiaria podría estar equilibrada en niveles de 110% a 120%”, indicaron desde Quinquela.

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