El peligroso juego de espejos entre el oficialismo y la oposición


El feroz apego a la perpetuidad de los Barones dinásticos de la provincia selló su membresía de sangre azul a los altos andamios de las cúspides del poder que no concibe barreras temporales. Consagran la reunificación de la política rentada en un solo objetivo de inspiración medieval: la potestad territorial se distribuye entre señoríos y sometidos al real antojo de sus beneficiarios, los intendentes, que no ceden sus tronos a la sucesión que requiere una democracia integral.

Ganan con elecciones, es cierto, pero son “elecciones no libres” según la brillante definición del insoslayable politólogo Giovanni Sartori. Esas prácticas, apoteosis del oxímoron político, exponen la más indiscutible de las paradojas de las democracias híbridas, mitad democráticas, mitad autoritarias.

Son elecciones asimétricas donde la aparatología gubernamental juega en favor del líder territorial atenuando las posibilidades concretas de la oposición y, sobre todo, extremando los tiempos de los jefes en el poder hasta lo indecible.

Las sociedades -en general en regímenes pseudo democráticos- se ven constreñidas a elegir a sus propios déspotas, rehenes los ciudadanos como son del Estado que desde el poder define sus salarios y sus conchabos.

Hay algo más, y más profundo. Se encarcelan mentalmente, unos y otros, oficialismo y de pronto amplios sectores de la oposición también, dentro de un conjunto de palabras que se vacían de sentido en su reiteración y que provienen de una usina cuadriculada de lingüística política vigente.

Así repiquetea la familia de palabras K que también la oposición, de pronto, asume: “empoderada”, “naturalizado”, invisibilizada”, “banalizado”, “funcional a”, “lawfare”, y el ostentoso “todes” que pretende ser evidencia de inclusión.

La vicegobernadora Verónica Magario presidió la sesión del Senado bonaerense que destrabó la re reelección de los intendentes en 2023. Foto Agencia La Plata

La vicegobernadora Verónica Magario presidió la sesión del Senado bonaerense que destrabó la re reelección de los intendentes en 2023. Foto Agencia La Plata

“No pienses en el elefante”, recomienda el comunicólogo norteamericano George Lakoff a los miembros del Partido Demócrata en su país. El elefante es el ícono gráfico del Partido Republicano. Lakoff explica el singular fenómeno según el cual los adversarios tienden a asemejarse encuadrándose en marcos de pensamiento análogos, en palabras, metáforas y conceptos compartidos y finalmente en conductas similares.

La oposición debería, a la vez, ampliar su rango lingüístico para no replicar lo mismo que el oficialismo.

Hay que prever que las mentalidades se contagian, se conectan y no se diferencian las unas de las otras.

De todos modos, la mitad excluida del país y hundida en la pobreza no asume en general la lexicología oficial.

El registro más alocado de la crisis política acaba de verificarse por la pragmática mentalidad que funciona en espejo entre el oficialismo y ciertos referentes de la oposición, según exhibieron los legisladores de Juntos que votaron en favor de la continuidad de las oligarquías dominantes en la provincia de Buenos Aires.

Termina el año con la Re-Re sancionada a velocidad anormal en la Legislatura bonaerense. La Provincia se aferra a sus sillones distribuidos entre caciques que enlazan a sus propias tribus cautivas.

Hay una posibilidad -que quizás no estén evaluando con sus arrogancias de caudillos- muchos de los intendentes apoltronados: pueden perder.

La sociedad se va hartando de los juegos de autorrepresentación de la clase gobernante y de la distancia que toman sin complejos de sus gobernados.

En el año del Olivosgate y el Vacunagate, falleció un ejemplo de perseverancia en el caudillismo enraizado en la obsesión por la Re-Re: Carlos Menem. Él, Facundo Quiroga en versión bizarra, legó a sus sucesores K mucho de sus trucos para el manejo del dinero propio, para el sojuzgamiento de los jueces convertidos en socios del poder y de la insistencia profunda en una lucha basada en un apotegma arcaico: una vez que se toma el poder no se deja.

Termina el año del Olivosgate: se filtró esta foto del festejo de cumpleaños de Fabiola Yañez cuando estaban prohibidas las reuniones por la cuarentena. Fue tomada el 14 de julio de 2020.

Termina el año del Olivosgate: se filtró esta foto del festejo de cumpleaños de Fabiola Yañez cuando estaban prohibidas las reuniones por la cuarentena. Fue tomada el 14 de julio de 2020.

Y, si no queda otro remedio que abandonarlo, deben quedar los fueros para protección de eventuales travesuras cometidas con dineros ajenos.

El menemismo K, con menos simpatía y más crudeza, es la etapa superior del menemismo que hizo efectivamente de Facundo Quiroga un emblema inspirador: el poder era todo para el bravío tigre de los llanos.

Sin aquel coraje felino, imitador de sus patillas nada más, Menem acumuló todo el poder que tuvo y los Kirchner siguieron su línea con otras formas aparentes. Los unía el mismo empuje gubernamental; hasta la victoria siempre.

Y si pierden lo disimulan.

Cristina Fernández no pierde. Es perseguida, embaucada o los demás se equivocan al no votarla.

No es el caso, pero en Venezuela la oposición se fagocitó a sí misma en la fragmentación y en acuerdos pérfidos con el narco oficialismo que allí impera.

No es así en la Argentina. Pero…

En general no es así.

No debiera ser así.