En un clima enrarecido y de desconfianza, Estados Unidos y China analizaron la invasión rusa a Ucrania


Es raro que una reunión tan importante se arruine en los momentos previos pero el encuentro entre el consejero de seguridad del presidente norteamericano Joseph Biden, Jake Sullivan, y el responsable de los Asuntos Exteriores del partido Comunista chino, Yan Jiechi, comenzó en un clima casi enardecido al mediodía en el hotel Cavalieri Waldorf Astoria en la cima del monte Mario de Roma.

El tema: la invasión de Rusia a Ucrania, que en solo veinte días ha cambiado el mundo, haciéndolo entrar en el tembladeral de una nueva crisis mundial, ya bautizada como la era de la Paz Fría.

El detonante fueron en menos de 48 horas las publicaciones de revelaciones de funcionarios norteamericanos anónimos al New York Times, al Washington Post y al Financial Times londinense. Asunto: Rusia pidió a China ayuda en armamentos para utilizar en su guerra contra Ucrania iniciada hace poco, el 24 de febrero, y también para evadir la insoportable montaña de sanciones económicas y financieras por parte de Estados Unidos y los 27 países de la Unión Europea.

La reunión entre Sullivan y Yan Jiechi estaba organizada y anunciada desde la semana pasada, pero la aparición de las denuncias cambiaron las perspectivas. China respondió que las revelaciones norteamericanas eran falsas. Rusia nunca pidió ayuda militar ni solidaridad para aliviar las sanciones.

Blindados y en secreto, los representantes chinos en Roma. Foto AP

Blindados y en secreto, los representantes chinos en Roma. Foto AP

El domingo, en EEUU, Sullivan dio una entrevista a la CNN pocas horas antes de viajar a Roma. “No voy a sentarme aquí a lanzar amenazas”, dijo. “Pero lo que si voy a decir es que estamos comunicando a Beijing, de manera directa y privada, que definitivamente habrá consecuencias” si China ayuda a Rusia a recuperarse de las sanciones económicas.

Duro

“No vamos a tolerar eso, no vamos a tolerar que ningún país del mundo ayude a Rusia a evadir las sanciones”.

Como la embajada de EEUU, que está en la vía Veneto, anunció que no habrá un comunicado final de la importante reunión bilateral, se supone que no habrá ninguna iluminación de las acusaciones.

Una portavoz, Emily Horne, del Consejo Nacional de Seguridad norteamericano, dijo el domingo que Sullivan y Yan Jiechi intercambiarían ideas “sobre los actuales esfuerzos para gestionar la competencia entre nuestros dos países y del impacto de la guerra de Rusia contra Ucrania en la seguridad regional y global”.

El asesor de Joe Biden, Jake Sullivan. Foto Reuters

El asesor de Joe Biden, Jake Sullivan. Foto Reuters

Este párrafo demuestra la importancia del diálogo de Roma. Una revista de geopolítica se agotó en pocas horas en los quioscos con un título inquietante: “Rusia cambia el mundo”.

Seguramente Sullivan puso de relieve a su interlocutor chino que las denuncias de funcionarios norteamericanos recogidas por la prensa de que Moscú pidió a China ayuda militar y económica, hacía más necesario y dificil el diálogo.

Mucho más cuando China negó totalmente las acusaciones por falsas. Si en la prensa lanzaron la jauría de funcionarios anónimos del gobierno de Washington, no hay dudas de que el gobierno del presidente Biden considera seria la situación.

Preocupaciones​

En la declaración que Vladimir Putin firmó cuando viajó a Pekín para las Olimpiadas de Invierno, con el presidente Xi Jinping, hay tres palabras que los norteamericanos viven como un puñetazo: la “amistad sin límites” entre China y Rusia.

¿Que es lo que predomina? China tiene perspectivas e intereses distintos de Rusia. Su economía es de dimensiones aplastantes frente a 1,6 billones (millones de millones) anuales de la rusa, que está detrás de Brasil como duodécima potencia económica del mundo.

En el caso de las sanciones, en EEUU recuerdan que China mantiene buenas relaciones y quiere también un mundo abierto, como los norteamericanos y los europeos, que sumados tienen unas dimensiones abrumadoras frente a Rusia.

En Europa, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia representan una acumulación económica 10 a 1 frente a Rusia, por no nombrar al resto de los 27 socios de la Unión. Estados Unidos marcó 20 billones de dólares de PBI en 2021. China 12 billones.

¿Puede China elegir la “amistan sin límites” con Rusia? En una ronda de medios que Sullivan armó el domingo, dijo cosas fuertes como anticipo a su interlocutor Yan Jiechi. La Casa Blanca “está vigilando de cerca” a China para saber si provee de apoyo económico o material a Rusia para ayudarla a evadir el impacto de las sanciones .

“Es una preocupación nuestra y no permitiremos que ningún país compense a Rusia por pérdidas derivadas de las sanciones económicas”, dijo Sullivan. Menos mal que no quería “blandir amenazas”.

China no votó contra el castigo de 141 países a Rusia por la invasión a Ucrania. Se abstuvo. China necesita un mundo abierto para desarrollar su fantástica economía, y su ambición como superpotencia, hacer funcionar los Caminos de la Seda.

Pocos saben que en Ucrania China es dueña de 42 millones de hectáreas en uno de los graneros del mundo. Y que con vastas inversiones ha promovido allí sus rutas de expansión económica.

La economía

Rusia cambió con un acto de fuerza las fronteras de Europa. No está en los intereses de China apoyar esa estrategia. La invasión de Vladimir Putin ha revitalizado la Unión Europea y la misma alianza militar, la OTAN.

Ha saldado la solidaridad atlántica entre Estados Unidos y Europa Occidental, ha popularizado la OTAN: hasta en Finlandia, que tiene 1.350 kilómetros de frontera con Rusia y se mantiene neutral, un sondeo mostró que el 62% de los fineses prefieren entrar en la OTAN para sentirse más seguros. Y también la neutral Suecia debate el asunto.

Los costos de la aventura bélica de Putin van a pesar cada día más sobre los chinos. Con buen criterio, Beijing se ha ofrecido como amigable componedor.

En el Vaticano se rumorea que la Iglesia, que ofrece la mediación del Papa en las altas esferas, está también dialogando con los chinos para enderezar el inmenso desaguisado que ha causado Putin con su invasión y evitar las consecuencias peores.

El presidente ruso insiste en que cree que rusos y ucranianos son un mismo pueblo. Resulta entonces más inexplicable que trate a los invadidos como a sus peores enemigos. Los ucranianos son un pueblo duro, que sabe resistir y sacrificarse. Como lo son los rusos y lo demostraron en la Segunda Guerra Mundial, con un saldo de 25 millones de muertos.

Putin ha internado en un callejón sin salida pero puede provocar aún más desastres. Los chinos no lo seguirán.

PB