Fútbol como reflejo social: el sentimiento argentino busca un líder



Una de las letras del rock que apunta a caracterizar al argentino medio es Represión, de Los Violadores. En muy pocas palabras lo define así:

“Hermosa tierra de amor y paz /
Hermosa gente, cordialidad /
Fútbol, asado y vino /
Son los gustos del pueblo argentino”.

Las encuestas de opinión pública tienen problemas en tiempos de cambios importantes. Registran lo que sucede en la superficie, no aquello que ocurre en los cimientos. Obtienen datos de la espuma de la cerveza, no del líquido que está por debajo.

Friedrich Nietzsche en La gaya ciencia afirma que “el cambio general del gusto (‘Geschmack’) es más importante que el de las opiniones (‘Meinungen’), ya que con todas sus pruebas, sus refutaciones y su fachada intelectual, las opiniones no son sino los síntomas del gusto que cambia y no las causas de ese cambio, como se sigue creyendo tan a menudo”. 

Gustos y opiniones son, a su vez, proyecciones de algo aún más profundo. Es aquello que hace al argentino. Son aquellos principios, hábitos, anhelos que hacen a una pertenencia en común. Es aquel instinto o sentimiento que hace a una cohesión social.

Eduardo Mallea en Historia de una pasión argentina planteó la dicotomía entre el país visible y el invisible, la Argentina urbana y su Hinterland. Esa dicotomía de corte sarmientino muestra un país oculto, el invisible, pero que para Mallea siempre está y es el verdadero. Permanece inalterable. 

Ese sustento de base, este instinto común se proyecta en gustos y luego en opiniones. 

El país oculto, la base, es aquello que muestran Los Violadores, grupo fundante del punk argentino. Son los argentinos profundos, silenciosos, de gustos simples. Trabajo, sacrificio, reconocimiento de una autoridad que a su vez los reconozca como ciudadanos, son algunos de sus valores. Aspiran a un mejor futuro, no para ellos quizás, sí para sus hijos. Salud, educación, seguridad física son valorados.

Este sentimiento argentino se construye con mitos que refuerzan estos instintos, estas pasiones aglutinantes. 

Mariano Moreno, Manuel Belgrano, José de San Martín han sido hitos fundantes de sagas en las cuales las cosas se consiguen con esfuerzo.

Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca, Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón han reconocido este sentimiento argentino, ya sea en lo intelectual o en lo práctico. 

Sin embargo, la Argentina reciente ha roto con este sentimiento subterráneo que hace a su existencia como sociedad. Estos valores de base que hacen a este instinto argentino han sido desvirtuados. 

La Argentina se ha desviado hacia un hedonismo cortoplacista que ha resultado muy embriagador. Las pérdidas del valor del esfuerzo y del sacrificio, del estudio y del  trabajo duro asomaron como el atajo a una sociedad mejor.

Los resultados hoy  muestran la estafa. De la letra de Los Violadores se han perdido el asado y el vino producto de la pobreza generalizada. Ha quedado el fútbol. 

La selección argentina de los “muchachos”, de los Lioneles (Scaloni y Messi) ha vuelto a restaurar el sentimiento argentino perdido. La sociedad argentina, sin importar filiación política, clase social o territorio se identificó con el equipo. 

Trabajo duro, sacrificio, perfil bajo, reconocimiento a la autoridad, perseverancia ante la adversidad, son algunos rasgos que han marcado la épica de la selección campeona del mundo en Qatar. 

El argentino medio reconoció esos valores perdidos del sentimiento nacional en el equipo de fútbol. De allí la idolatría que aún persiste. Una manifestación popular como pocas veces vista en la Argentina reciente desbordó las calles del país para festejar el título conquistado.

Esta selección tuvo un gesto inédito en la historia del deporte argentino: no fue a ofrendar el trofeo a la autoridad política vigente. Esto no hizo que la Argentina invisible le diera la espalda a los campeones. 

El argentino quiere encausarse en el sentimiento, en el instinto, en la pasión que lo constituye como sociedad. No encuentra aún el liderazgo o el grupo político que los lleve hacia allí. Está en la búsqueda. Es por ello que estamos ante un momento de cambio de gustos que se proyecta en sus opiniones políticas. El espacio está abierto. ¿Quién lo ocupará en el futuro cercano?

* Dr. en Sociología (UCA). Docente UCA, UNTREF, UCES

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