La comunidad ucraniana de Corrientes, entre los incendios y el dolor por la invasión rusa: “El sufrimiento es doble”


Casi 1.000.000 las hectáreas fueron afectadas por los incendios en Corrientes, un 11% de la superficie total de la provincia (Archivo REUTERS/Matias Baglietto)
Casi 1.000.000 las hectáreas fueron afectadas por los incendios en Corrientes, un 11% de la superficie total de la provincia (Archivo REUTERS/Matias Baglietto)

Hace casi 125 años, seis familias ucranianas fueron las primeras en llegar a la localidad misionera de Apóstoles, en el límite con Corrientes. Aquel 27 de agosto de 1987 es recordado como el día en que oficialmente comenzó la inmigración desde ese país de Europa del Este hacia Argentina y hoy, cinco generaciones después, los descendientes locales de la zona atraviesan un doble dolor por el día después de los dramáticos incendios y la invasión rusa a la ‘madre patria’, Ucrania.

Los incendios nunca habían golpeado tan fuerte como ahora y el impacto económico lo sentiremos en 60 o 90 días. El 70% de los productores se dedica a la producción de yerba mate, también están quienes se dedican a la apicultura, la ganadería y algo de forestación. Muchos productores han caminado por el hilo de la depresión”, le reveló a Infobae sobre cómo impactó anímicamente el fuego en Corrientes Miguel Kovach (47), vicepresidente de la Representación Central de los Ucranianos en Argentina por esa provincia. “Un 70% de los productores de la zona, tanto en el sur de la provincia de Misiones como en el norte de Corrientes, son descendientes de ucranianos”, detalló.

Los incendios iniciaron a mediados de enero en Corrientes (Franco Fafasuli)
Los incendios iniciaron a mediados de enero en Corrientes (Franco Fafasuli)

La zona que describe Kovach, en los márgenes del límite que dibujan ambas provincias, es el lugar en el que echó raíz la que hoy es mayor colectividad de ucranianos en Argentina y la segunda más importante de Sudamérica. En ese espacio del mapa, en distintas ciudades, pueblos y colonias, las quintas generaciones de aquellos primeros inmigrantes trabajan la tierra, entre otros oficios.

La Colectividad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonias, Norte de Corrientes ya cuenta con una quinta generación en la zona
La Colectividad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonias, Norte de Corrientes ya cuenta con una quinta generación en la zona

Gobernador Virasoro, del lado de Corrientes, fue considerada zona crítica semanas atrás cuando los incendios tocaron su punto más alto en lo que respecta a daños. Esa localidad es apenas una de las tantas que están nucleadas por la Colectividad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonias, Norte de Corrientes, entidad que agrupa a los descendientes en la zona. Gabriel Eugenio Boreski (53) es su presidente.

“En el norte de Corrientes tenemos muchas pequeñas unidades productivas, formadas por 25 o 50 hectáreas donde viven hoy los descendientes de ucranianos y tienen su producción: Todas se vieron afectadas por los incendios, pero también fundamentalmente por la mayor sequía registrada en la historia de la región. Ya se perdió entre el 40 y 60% de la producción de yerba mate”, contó Boreski, quien reside en Apóstoles.

Celebración de un nuevo aniversario de la llegada de las  primeras seis familias a la región organizada por la Colectividad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonias, Norte de Corrientes en 2019
Celebración de un nuevo aniversario de la llegada de las primeras seis familias a la región organizada por la Colectividad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonias, Norte de Corrientes en 2019

Los incendios han sido devastadores —continuó el presidente de la Colectividad— . La familia de un amigo que tenían una forestación de 400 hectáreas. En los primeros incendios, se quemaron 200 y después perdieron otras 200. Era una forestación de 18 años y el trabajo de toda una vida. Así ha sucedido con muchísimos productores que no sólo han perdido el trabajo de su generación, también de la generación anterior. La situación del productor descendiente de ucraniano es angustiante y muchos de ellos han quebrado”.

En los últimos días, las lluvias llevaron alivio a Corrientes y prácticamente ya no quedan focos activos, aunque predomina la imagen de un territorio arrasado. A más de 12 mil kilómetros de allí, la invasión que inició Rusia sobre territorio de Ucrania también saca a la luz postales de ciudades arrasadas por el poder de fuego militar. “No puedo mirar las imágenes, me genera mucho dolor. Trato de leer la prensa escrita. Me genera dolor ver que un misil cae en una casa cuando nosotros podemos estar charlando acá. Allá no saben si al día siguiente se van a despertar con vida. Es triste”, admitió Kovach.

Un niño se sienta en un columpio frente a un edificio residencial dañado, después de que Rusia lanzó una operación militar masiva contra Ucrania, en Kiev, Ucrania. 25 de febrero de 2022. REUTERS/Umit Bektas
Un niño se sienta en un columpio frente a un edificio residencial dañado, después de que Rusia lanzó una operación militar masiva contra Ucrania, en Kiev, Ucrania. 25 de febrero de 2022. REUTERS/Umit Bektas

El sufrimiento es doble. En Corrientes están sufriendo la pérdida del fruto del trabajo durante décadas y están viendo que se repite en Ucrania la historia que le contaban sus padres o sus abuelos sobre la locura de la guerra. Realmente es un panorama difícil para gente que no está acostumbrada a eso, porque el ucraniano es una persona muy pacífica, muy trabajadora, solidaria y cooperativa”, analizó Boreski.

Una vista de un edificio de departamentos dañado por un ataque de artillería reciente en Kiev, Ucrania. 26 de febrero, 2022. REUTERS/Gleb Garanich
Una vista de un edificio de departamentos dañado por un ataque de artillería reciente en Kiev, Ucrania. 26 de febrero, 2022. REUTERS/Gleb Garanich

“Todavía no somos conscientes. No nos damos cuenta de lo que estamos perdiendo. Se pierde la historia, se pierden vidas, se pierden raíces”, reflexionó Kovach, quien es nieto de una mujer ucraniana que se fue de su país con sólo seis años. “Mi abuela era inmigrante. Se le nota la austeridad que lleva, ellos cada cosa que tienen la cuidan y la preservan, porque les ha quedado el temor por la guerra y el miedo a no tener nada el día de mañana. Cuando les va bien, guardan para los tiempos en los que no salen las cosas”, agregó el vicepresidente de la Representación Central de los ucranianos en Argentina por Corrientes.

Cuenta Boreski que en aquella primera ola migratoria de 1897 estuvieron sus antepasados, quienes se vieron forzados a dejar su país por los temores que despertaron los primeros “rumores” de una gran guerra en la región de Europa del Este. “Migraron a través del Imperio Austrohúngaro, con esa ciudadanía. Por eso su ingreso a la Argentina no está registrado como ‘ucranianos’ a fines del siglo XIX. Mantenían sus costumbres y tradiciones, se sentían ucranianos, eso sí”, contó.

Soldado ucraniano en Kiev, tras el ataque de Rusia. (Foto:Captura AFP Sergei Supinsky)
Soldado ucraniano en Kiev, tras el ataque de Rusia. (Foto:Captura AFP Sergei Supinsky)

“Después de la llegada de ese primer núcleo, hasta 1902, habían llegado aproximadamente 6 mil personas a lo que es el sur de Misiones y norte de Corrientes. Después, otros se asentaron en el resto del país. Pero los núcleos más importantes están en esta zona sur de Misiones y norte de Corrientes, además de Buenos Aires y el Chaco”, contó Boreski.

Esta semana se supo que más de 600 mil personas se fueron de Ucrania en el marco de la invasión rusa. ¿Qué sucedería si algún refugiado quisiera encontrar hogar en Argentina? “Será bienvenido, como sucedió con la cuarta y última ola que se recibió en el país. Fue después de 1991, tras la caída del Muro de Berlín. No fueron tantos y la mayoría quedó en Buenos Aires, pero algunos vinieron al interior. La solidaridad es un signo distintivo para nosotros y en esta situación seguirá siéndolo”, respondió Boreski.

Infobae
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Kovach, por su parte, comentó que en las últimas noches estuvieron “charlando para ver cómo tratar de ayudar a los ucranianos que se fueron del país”.

“El pueblo descendiente de inmigrantes es duro, rústico. Es aguerrido. Fíjate cómo los civiles se quedaron para enfrentar a los rusos. Acá sabemos que lo que se están haciendo allá es con el objetivo de conservar la tierra”, agregó el vicepresidente y vinculó esa forma de ser con la de los descendientes en territorio argentino. “El ucraniano es aguerrido y sabemos que allá están luchando. Acá la comunidad sintió que volvió a nacer con los días de lluvia. Aquellos que sufrieron el incendio ya están pensando en cómo salir adelante. Está duro, pero se va a salir”, comentó.

Una de las celebraciones organizadas por la la Colectividad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonias, Norte de Corrientes
Una de las celebraciones organizadas por la la Colectividad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonias, Norte de Corrientes

“Amén del espíritu de alegría que siempre manifiesta el ucraniano por su cultura, su arte, gastronomía, ahora no hay ánimo de nada —concluyó Boreski—. Es impensado hacer un festival bajo ningún punto de vista. A nadie le cabe porque se juntan las dos situaciones: lo que ha sucedido a nivel local con esta gran desgracia climática y la otra gran desgracia que está sucediendo en Ucrania, donde estamos viendo parientes, familiares, amigos… y si no están, están escondidos en un sótano bajo condiciones humanitarias realmente deplorables. Es gente que no sabé qué va a pasar con sus vidas en las próximas horas”.

Un civil entrena para lanzar cócteles molotov para defender la ciudad, mientras continúa la invasión rusa de Ucrania, en Zhytomyr, Ucrania (REUTERS/Viacheslav Ratynskyi)
Un civil entrena para lanzar cócteles molotov para defender la ciudad, mientras continúa la invasión rusa de Ucrania, en Zhytomyr, Ucrania (REUTERS/Viacheslav Ratynskyi)

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