«Ringo» Bonavena da nombre a una estación porteña


La Legislatura porteña aprobó este jueves 24 de noviembre en primera lectura el cambio de nombre de las estaciones del subte Echeverría, Independencia y Hospitales para rendir homenaje a personalidades y hechos históricos que marcaron un antes y un después en la Ciudad de Buenos Aires.

La estación Echeverría agregaría la denominación Mártires Palotinos, para rememorar a los religiosos de la Parroquia de San Patricio, asesinados el 4 de julio de 1976 en el barrio de Belgrano, por un grupo de tareas dependiente de la última dictadura.

Independencia incorporaría el nombre de Beata Mama Antula para conmemorar a la religiosa que difundía ejercicios espirituales con el método enseñado por San Ignacio de Loyola en por Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Buenos Aires y Paraguay.

En el caso de la estación Hospitales, se propuso que también lleve el nombre de Oscar «Ringo» Bonavena, el carismático peso pesado oriundo de Parque Patricios, donde está ubicada esa parada.

Quién fue Ringo Bonavena

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Oscar Natalio “Ringo” Bonavena.

Ringo nació el 25 de septiembre de 1942 y su nombre completo es Oscar Natalio Bonavena.

Su infancia transcurrió en el barrio de Boedo. El joven hijo de una lavandera y un conductor de tranvía dejó de estudiar de forma prematura y comenzó a trabajar desde la niñez.

En 1958 inició su trayectoria como boxeador en el club Huracán, institución que lo considera uno de sus máximos ídolos.

‘Ringo’ ganó su primer torneo amateur en 1959 y también conoció la victoria en competencias sudamericanas en los dos años subsiguientes.

Uno de los episodios más recordados de su destacada carrera fue su descalificación en 1963, en el marco de los Juegos Panamericanos de San Pablo, cuando el boxeador de Parque Patricios le mordió el pecho a Lee Carr.

Además, recibió una suspensión por parte de la Federación Argentina de Boxeo que se extendió un año.

La trayectoria profesional de ‘Ringo’

Por lo tanto, su debut profesional se demoró hasta el 3 de enero de 1964 en el Madison Square Garden, de Nueva York, frente a Lou Hicks. Desde entonces cosechó una racha de nueve victorias en los Estados Unidos y progresivamente su nombre comenzó a ser respetado en el cuadrilátero.

En 1965, obtuvo el título argentino de pesos pesados ante Gregorio Peralta. Cinco años más tarde, el 7 de diciembre de 1970, enfrentaría al formidable Mohammad Ali, en una digna actuación en la que el argentino fue derrotado.

Si bien peleó dos veces por el título del mundo y perdió, todo el mundo recuerda la pelea con Ali, que no tuvo corona alguna en juego pero duró 15 asaltos.

Ese día, la transmisión televisiva tuvo el récord de más de 73 puntos de audiencia, una marca ni siquiera igualada dos años después por el regreso al país de Juan Domingo Perón, tras 17 años de exilio.

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Oscar Natalio “Ringo” Bonavena contra Mohammad Alí.

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La osadía de Ringo fue admirable al medirse con un genio como Ali, quien volvía luego de tres años de forzoso retiro. Todos recuerdan que en el novena round, tras un violento cross de derecha del argentino, Ali estuvo a punto de caer y terminó la vuelta «groggy».

La última pelea profesional de Ringo fue el 26 de febrero de 1976 en Estados Unidos, puntualmente en Estado de Nevada. En aquella ocasión ganó el duelo por puntos al norteamericano Billy Joiner y unos meses más tarde sobrevino su fatal desenlace.

El 22 de mayo del mismo año fue asesinado por Williard Ross Brymer, guardaespaldas del mafioso Joe Conforte, quien había sido representante de Bonavena.

El 26 de mayo recibió una multitudinaria despedida en el Luna Park, con la presencia de 150.000 reunidas para decirle «adiós» al legendario boxeador.

Drogas, prostitución, mafia y un trágico final

La fama de Ringo lo llevó por un derrotero oscuro de drogas y prostitución, lo que terminaría marcando su abrupto desenlace.

La muerte encontró al boxeador queriendo ingresar al cabaret de donde fue echado por su propietario, Joe Conforte, quien había comprado su contrato y fue su protector.

El mafioso cumplió la «vendetta» de mandarlo a matar, con cualquier pretexto, tarea cobarde para la cual se prestó un tal William Ross Brymer.

La bala acertó al lado del corazón de Bonavena, que intentaba ingresar al lugar para reclamar cierta autoridad tras tener un romance con la madura mujer de Conforte.

Oscar Natalio “Ringo” Bonavena

En esos tiempo grises, Bonavena vivía en una casa rodante en Nevada, y la última vez que había estado en Buenos Aires, prometió a los amigos que sería dueño de un lugar «increíble», un deseo que finalmente lo mató.

Seis meses antes, sin saberlo, se despidió del público argentino con una pelea «callejera» en el Luna Park con el entonces campeón argentino de los pesados, Raúl Gorosito, a quien venció por puntos y por capacidad verborrágica.

En días oscuros de dictadura, el pueblo salió a la calle para acompañar en una procesión triste y dolorosa el cortejo fúnebre que lo llevó a la Chacarita. La madre del boxeador, doña Dominga, lloraba abrazada a sus nietos y la despedida contó con la presencia impensada de Sally Conforte, la mujer de la discordia.

Además de lucirse en el ring, Ringo se dio el gusto de protagonizar distintos programas de televisión, tres películas y una temporada de teatro de revistas en El Nacional, junto a Zulma Faiad y Adolfo Stray.

Extrovertido, provocativo y bromista, Bonavena es recordado como el arquetipo del porteño bravo y «canchero». Su nombre es inmediatamente asociado con Parque Patricios y el club Huracán.

CA / ED

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