roces entre la soprano rusa Anna Netrebko y la directora ucraniana Keri-Lynn Wilson


Cuando se anunció «Tosca», Wilson iba a dirigir a Netrebko en el Colón. La guerra Rusia-Ucrania cambió todo.

Según se anunció en la presentación de la temporada del Teatro Colón en diciembre 2022, las funciones de Tosca -con sus tres elencos, uno encabezado por Anna Netrebko- , iban a ser dirigidas por la canadiense de origen ucraniano Keri-Lynn Wilson.

Pero en junio de este año, la página web del Teatro mostraba que Keri-Lynn Wilson ya no figuraba en las funciones donde participaba la soprano rusa. El representante de Wilson confirmó al sitio Operawire que efectivamente no actuaría con la soprano Anna Netrebko.

Sin que medien explicaciones, el Teatro anunció a principios de octubre que las funciones encabezadas por Netrebko se harían bajo la dirección de Michelangelo Mazza.

Anna Netrebko y Yusif Eyvazov, en la función de "Tosca", con dirección de Michelangelo Mazza. Foto Prensa Teatro Colón


Anna Netrebko y Yusif Eyvazov, en la función de «Tosca», con dirección de Michelangelo Mazza. Foto Prensa Teatro Colón

Qué pasó

Lo que sucedió entre diciembre y comienzos del 2022 fue el inicio de la guerra de Ucrania.

Wilson se involucró activamente iniciando una serie de acciones solidarias para apoyar a las víctimas de la guerra, y creó, con apoyo del Met (el célebre teatro neoyorquino) y otras instituciones, la Ukrainian Freedom Orchestra UFO -la Orquesta por la Libertad de Ucrania- con el propósito de “defender el legado cultural de un país que está luchando por su libertad”.

Aunque no hizo declaraciones al respecto, a Wilson le incomoda el supuesto apoyo y cercanía de Netrebko con Putin, que desencadenó una serie de cancelaciones de sus presentaciones, no sólo en Estados Unidos y Europa, también en Rusia, a raíz del comunicado donde la soprano expresó su condena a la guerra contra Ucrania, y agregó: “No soy miembro de ningún partido político ni estoy aliada con ningún líder de Rusia”.

Keri-Lynn Wilson, la directora ucraniana hará funciones de "Tosca", pero sin Anna Netrebko.


Keri-Lynn Wilson, la directora ucraniana hará funciones de «Tosca», pero sin Anna Netrebko.

Para Peter Gelb, director del Met y marido de Keri-Lynn Wilson, las declaraciones de Netrebko no fueron lo suficientemente convincentes.

Gelb declaró a The New York Times que “Netrebko está inextricablemente asociada con Putin”. En marzo, el Met había publicado un contundente comunicado, donde se lee: “Al no cumplir con la condición del Met de repudiar su apoyo público a Vladimir Putin mientras él hace la guerra contra Ucrania, Anna Netrebko ha cancelado sus próximas actuaciones”.

Otra posición

Bogdan Roščić, director general de la Ópera Estatal de Viena, prefirió adoptar otra posición. Invitó a la soprano rusa a cantar este año y dijo que la artista condenó la guerra en términos bastante claros y agregó que está en contra de obligar a los artistas rusos a condenar al gobierno de Rusia.

Anna Netrebko deslumbró en su rol de "Tosca". Foto Prensa Teatro Colón


Anna Netrebko deslumbró en su rol de «Tosca». Foto Prensa Teatro Colón

Si bien hay un grado de responsabilidad moral en un artista, que no difiere de cualquier otro sujeto, resulta como mínimo polémica la exigencia a determinados artistas de exhibir una moral alta, basada en determinadas adhesiones y posicionamientos, con valores de intensidad conmensurables, fijados por una especie de tribunal de la humanidad que juzga y decreta qué artistas deben quedar fuera de programa y una parte del público se prive de disfrutarlo.

Allí subyace un moralismo latente -que tiende en general a confundir las cosas, en particular entre quienes se inclinan por el puritanismo- y promulga la censura a quienes no sean considerados moralmente loables, a modo de represalia.

Bajo la fina capa de la civilización, escribió Camille Paglia, hierven las pasiones más elementales.

Algunos directores administrativos de teatros se erigieron en una suerte de Torquemada. Frente a la comprensión del otro, con sus rasgos negativos y también nefastos, avanzó el recurso fácil de la censura. Instalada la sensación de certeza absoluta, no hay espacio para el entendimiento crítico.

Por fortuna, el acuerdo no es absoluto sobre la prohibición y la estructura punitiva a Netrebko, y a otros artistas y producciones culturales rusas porque abonaría a favor del derrumbe de nuestra cultura.

Más oportuno que nunca resulta el film Tár, de Todd Field (el estreno en la Argentina será en febrero), porque avanza sobre estos temas pero a través de las contradicciones que se muestran en la biografía de Lydia Tár, una exitosa compositora y directora de orquesta (con una fabulosa interpretación de Cate Blanchett), pero también una mujer habituada al abuso de poder, la manipulación y el sadismo.

La película, que se mantiene en la ambigüedad, trae nuevamente el debate la persistente discusión sobre si hay que separar las vidas privadas de los artistas y su arte, su personalidad de su talento. ¿Debemos juzgarlos por sus acciones, aunque no estén directamente relacionadas con su producción artística?

La directora Keri-Lynn Wilson defiende la causa ucraniana.


La directora Keri-Lynn Wilson defiende la causa ucraniana.

Tár aborda también un tema tan en boga como la cultura de la cancelación, en la que las redes sociales ocupan un espacio central, pero sin prejuicios ni lugares comunes. A contrapelo de lo que sucede ahora, Tár enuncia sin subirse al podio ni querer convertirse en una moraleja justiciera. Invita a pensar sobre el personaje, sus acciones, su trabajo, y si hay que odiarla o admirarla.

¿Deberíamos juzgar a Netrebko por su trabajo o por su vida? Después de la recepción del recital de la artista en el Teatro Colón el pasado 21, parece que su voz aún prevalece sobre sus puntos de vista políticos, aunque no significa abandonar un punto de vista crítico.

WD

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