Se le desgarró la córnea y en la clínica no quisieron atenderla porque tiene COVID-19


Lucía tiene 21 años y una clínica se negó a atenderla porque tiene COVID
Lucía tiene 21 años y una clínica se negó a atenderla porque tiene COVID

Lucía de Armas, una joven estudiante de fotografía, cumplió ayer 21 años pero no pasó el día como hubiese querido. Además de tener -por segunda vez- COVID-19, sufrió un increíble accidente en un ojo que la obligó a acudir a la guardia sin imaginarse que sería víctima de una situación casi humillante: la clínica privada de la localidad bonaerense de Bella Vista a la que fue se negó a atenderla en un primer momento porque estaba contagiada con el virus y le dijo que se volviera a casa.

Sin embargo, Mariana Volpi, su mamá, se rehusó y luego de pelear durante más de una hora, logró que un médico la revisara porque por el daño que padecía no podía esperar. “Se le rompió uno de los lentes de contacto dentro del ojo, algo rarísimo, y eso le desgarró la cornea”, dijo la madre en diálogo con Infobae. Apenas ocurrió el episodio, la mujer contó lo que pasó en un hilo de tuits y provocó miles de reacciones en cuestión de horas.

Según contó a este medio, Mariana, abogada de profesión no estaba dispuesta a irse sin que un médico revisara a Lucía. En su cabeza no entraba que no existiera un protocolo después de dos años de pandemia para atender a pacientes con coronavirus. Pero lo que más le causó indignación fue la primera reacción de la recepcionista después de que la mujer le indicara que su hija (contagiada) necesitaba un doctor.

“Ella está con COVID positivo y yo llevé test porque me pareció lo correcto, mostrar que está contagiada hace una semana. Yo tengo el mío negativo. Me hice dos test en una semana y me dieron negativo. Le dije a la recepcionista lo que había pasado y ahí la chica se levantó, volvió y me dijo: ‘No podemos atenderla, tiene que ir hasta su casa y llamar a una ambulancia’”, relató la abogada.

Lucía y su madre
Lucía y su madre

En ese momento, Mariana se negó a seguir lo que le indicó la empleada de la clínica y pidió hablar con alguna autoridad. Pero no hubo caso. Nadie con un cargo jerárquico se acercó. Mientras tanto, la joven de 21 años esperaba en la entrada del centro de salud, sobre la vereda. Eran las 15 aproximadamente, el sol se mostraba inclemente y el termómetro superaba los 35 grados.

“Es muy fea la sensación del que está enfermo porque que es como que nadie se le quiere acercar. Ella venía en el auto llorando preocupada porque me podía contagiar. Yo le decía que se quedara tranquila y que abriera la ventana”, agregó.

La tensión fue en aumento y de repente, ocurrió algo que todavía causó mas dolor en Mariana. El resto de los pacientes se sumaron al pedido de la clínica y le comenzaron a exigir a la mujer que se retirara de la clínica. “Ahí los otros pacientes comenzaron a decir ‘piense en nosotros, váyase’. La gente que estaba en la recepción. Una señora, con la nariz descubierta, me dice ‘váyase’. Lo primero que le dije es que se pusiera bien el barbijo. Fue algo muy bizarro”, continuó.

Del otro lado de la puerta Lucía comenzó a llorar. Pese al dolor en su ojo, le dijo que su mamá que se fueran de la clínica. No quería sentirse más humillada de lo que estaba. Pero Mariana resistió y le advirtió de las consecuencias legales que afrontarían si su hija no era atendida.

Mariana logró que un médico atendiera a su hija
Mariana logró que un médico atendiera a su hija

“Le dije a la chica: ‘Si mi hija no es atendida acá, yo antes de irme a otro lugar voy a llamar a un escribano y voy a dejar constancia de lo que está sucediendo acá porque no puede ser que no brinden el servicio pero a parte, el acceso a la justicia y los derechos”, contó. Ahí, acaso por su experiencia como abogada y mediadora, con lágrimas en los ojos se dirigió al resto de los pacientes y les explicó que su actitud poco solidaria carecía de sentido común. “Les dije que nos estaban haciendo sentir como leprosas y que estaban locos. Además les aclaré que no sabían si eran positivos todos. Ahí, me puse a llorar delante de todos”, relató.

Pasó una hora y cuando estaban en la entrada esperando, alguien de la clínica finalmente les dijo que había un médico dispuesto a ver a Lucía. “La gente se puso en contra de la clínica también después de la decisión. Fue todo una locura”, añadió Volpi a este medio. “Ella se sintió como la leprosa. Eso es raro. Es de otra época. Encima después de todo, mucha gente en Twitter me dijo que tenía que haber mentido, pero no lo iba a hacer. No corresponde”, remarcó.

Una vez adentro, el profesional revisó el ojo de la joven, le indicó un tratamiento a seguir y le dijo que volviera a casa. Lucía salió contenta porque el profesional estuvo a la altura y la atendió como cualquiera puede esperar. “El médico que la atendió fue divino. Hasta le hizo chistes con el apellido. Salió feliz ella por el médico que la vio”, recordó Mariana con cierto alivio.

Después regresaron a casa. Allí parte de la familia esperaba a la cumpleañera con una torta. La saludaron a la distancia y festejaron después del trago amargo. “Esto fue una mini muestra de lo que debe estar pasando en un montón de lados. Sin decir que la culpa es de Alberto, de Macri. No importa. Esto es otra cosa. Es algo que tenemos que comprender todavía”, dijo la mamá de la joven.

Cuando pasó todo, ya con los ánimos más calmos, Lucía le dijo a Mariana: “Tenías razón mamá”. La joven hoy cursa el COVID casi sin síntomas. Tiene doble vacunación.

Seguir leyendo

Oficial: reducen los días de aislamiento para las personas que tienen las dos dosis de la vacuna
Casi la mitad de la población sufrió ansiedad u otro trastorno de salud mental en pandemia, según estudio de Conicet
Largas filas para testeos en Pinamar: el “hisopódromo” municipal y el precio en los centros privados