Stoltenberg, de adolescente con pelo largo a artífice de la unidad de la OTAN


El noruego Jens Stoltenberg, nombrado nuevo presidente del Banco Central de Noruega, dejará la dirección de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) luego de años de esfuerzos para mantener la unidad de la alianza militar transatlántica.

A partir de diciembre, este economista de 62 años tendrá como prioridad aspectos de la política monetaria de su país, después de ocho años en el centro de varias crisis internacionales.

Escogido para conducir la OTAN en 2014, el período de Stoltenbeg coincidió con momentos difíciles para la alianza, aunque la mayoría de observadores reconoce al tranquilo economista noruego su papel en evitar el quiebre de la organización.

La prueba más difícil para Stoltenberg al frente de la OTAN ocurrió en 2009, durante una cumbre de la alianza en Inglaterra, en la que el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parecía dispuesto a romper en pedazos la organización que Washington había impulsado en 1949.

Fue Stoltenberg quien contuvo el ímpetu de Trump, según los testigos.

En Bruselas ya es famosa la frase según la cual el papel principal del secretario de la OTAN es «mantener a los rusos fuera y a los estadounidenses dentro», y en ambos aspectos logró su misión.

La salida de Trump de la escena borró de un plumazo una amenaza para la OTAN, pero la alianza se enfrentó seguidamente a una crisis mayúscula con el caos generalizado en Afganistán que siguió a la retirada de tropas extranjeras luego de dos décadas de guerra.

– Mesurada reacción –

Finalmente, la intensificación de las tensiones entre la OTAN y Rusia a raíz de Ucrania volvió a poner a prueba el liderazgo de Stoltenberg, que evitó que la situación provoque una división entre estadounidenses y el resto de los aliados.

Stoltenberg también desempeñó un papel importante en mantener dentro de la OTAN a Turquía, a pesar de los problemas con el presidente Recep Erdogan.

Las tensiones alcanzaron un momento crítico cuando Erdogan desestimó las protestas de sus aliados y compró un sistema de defensa aérea ruso incompatible con el equipo occidental, mientras mantenía un agrio enfrentamiento marítimo con Grecia, aliado de la OTAN.

Antes de desembarcar en Bruselas, Stoltenberg fue en dos ocasiones primer ministro de Noruega (su padre había sido ministro de Defensa y canciller), y adquirió notoriedad mundial en 2011 por su mesurada reacción ante los atentados perpetrados por el radical de ultraderecha Anders Breivink, que dejó 77 muertos.

En Bruselas es conocido por su apariencia cohibida y su oratoria profesoral, pero cuando era un adolescente de pelo largo, en la década de 1970, llegó a arrojar piedras contra la embajada de Estados Unidos en Oslo en protesta contra la guerra de Vietnam.

En su país, fue también diputado en el Parlamento, líder del Partido Laborista, y ministro de Minas y Energías y posteriormente de Finanzas.

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