un proyecto de ley más permisivo enfrenta a los vecinos


En la Ciudad, algunos barrios asisten a una transformación que muchos vecinos y vecinas cuestionan. Son los cambios vinculados a una morfología que los identifica: las casas bajas. Muchas de ellas se pierden, transformadas en edificios entre medianeras. Esto sucede en algunas zonas de Villa Urquiza, Ortúzar y Colegiales y, también, en el Bajo Belgrano, donde en este momento se está dando un debate contrarreloj sobre su futuro.

El jueves 1° de septiembre, en la Legislatura porteña se tratará en segunda lectura un proyecto de ley criticado por algunos vecinos. Inicialmente lo habían apoyado, porque entendían que su objetivo principal era proteger el Bajo Belgrano evitando la construcción masiva de edificios entre medianeras y la proliferación de bares y restaurantes.

Pero entre la primera y la segunda lectura, este proyecto sufrió cambios​ que permiten construir en altura en más manzanas de las acordadas inicialmente. Vale recordar que cuando una ley modifica el Código Urbanístico, debe ser votada dos veces en el recinto; además se debe convocar a una audiencia pública entre ambos tratamientos.

¿Qué ocurrió? Quienes forman parte de la Asociación Vecinos Bajo Belgrano lo explican: «Luego de todo un año de trabajo y de diálogo con los legisladores, logramos que en la primera lectura del proyecto de ley se respetaran nuestros pedidos. Pero sabemos que se introdujeron cambios para la segunda lectura».

«Nuestras demandas son simples: no queremos transformarnos en Las Cañitas ni en Palermo, barrios copados por bares y restaurantes. Tampoco que las nuevas construcciones invadan los pulmones de manzana; hay un proyecto para construir un edificio que atraviesa toda una manzana, de lado a lado. Pedimos también que se limiten las alturas. Todo esto lo hemos hablado en reuniones con los legisladores del oficialismo», le dice a Clarín Ana Agostini, de la asociación vecinal.

La iniciativa que hoy genera este debate tiene un capítulo previo: en noviembre de 2020 se votó en la Legislatura un cambio en el Código Urbanístico que permitió la construcción de viviendas multifamiliares y la llegada de locales comerciales a la zona. Basta recorrer unas pocas manzanas para ver que el Bajo Belgrano se encontraba en el foco de los desarrolladores, porque en cuestión de meses se llenó de obras. 

En el Bajo Belgrano hay obras de edificios entre medianeras, habilitadas por el Código Urbanístico de 2020. Foto Juano Tesone

En el Bajo Belgrano hay obras de edificios entre medianeras, habilitadas por el Código Urbanístico de 2020. Foto Juano Tesone

Uno de los legisladores que participó del diálogo con los vecinos fue Diego García de García Vilas (Juntos por el Cambio): «A lo largo del proceso entendimos que no todos los vecinos piensan igual. En estos meses hemos conocido otras visiones, de vecinos que también se organizaron, juntaron firmas y se acercaron a la Legislatura para hacerse escuchar. No puede haber un grupo que se arrogue la representación de todos. Y pese a las diferencias que puedan existir, seguimos apostando por el diálogo», asegura.

Uno de los vecinos que tienen una mirada distinta sobre el tema es Fernando Gioia: «Soy realista -dice-. El barrio en el que nosotros vivíamos cambió. Y no voy a tapar el sol con las manos. Entre 2020 y hoy se autorizaron montones de obras. No podemos frenar el tiempo, muchos edificios ya se construyeron y están habitados y muchos otros están en proceso de construcción».

Fernando explica su visión y la de más de 50 vecinos que firmaron una nota, que presentaron en la Legislatura: «Nosotros no queremos que ahora, que ya se realizaron montones de obras, cambien las reglas de juego y se prohíba construir. Porque entonces nuestras viviendas, encerradas entre edificios bajos, pasan a valer nada».

Y cuenta situaciones que se están dando en el barrio: «Hay vecinos que conviven con obras que duran años, pierden su privacidad, pierden el sol que tenían en sus patios y padecen ruidos y polvo en forma permanente. Ellos tienen derecho a vender también sus casas si lo desean. Pero si vuelven a cambiar las normas y en sus terrenos no se puede construir, estarán condenados a quedar en esas casas o a venderlas regaladas, cuando quizás les llevó toda una vida tenerlas».

Los vecinos disidentes dicen que los dueños de las casas vecinas a los edificios nuevo no podrán venderlas. Foto Juano Tesone

Los vecinos disidentes dicen que los dueños de las casas vecinas a los edificios nuevo no podrán venderlas. Foto Juano Tesone

Manzanas bajo la lupa

El proyecto que se tratará en el recinto el 1° de septiembre se enfoca en 28 manzanas del Bajo Belgrano. En las parcelas de 16 de ellas, con zonificación T1, se consolidará el uso histórico del barrio: es decir, casas unifamiliares. Si bien no hay terrenos vacíos, se restringirán los usos del suelo para evitar que se construyan edificios entre medianeras (viviendas multifamiliares).

Hay otras 12 manzanas que sí tienen terrenos vacantes, en una zona identificada como T2. Allí la nueva ley permitiría la construcción de viviendas multifamiliares en parcelas denominadas «mayores», que tienen más de 450 m2, y en las parcelas «superiores», que tienen más de 1.500 m2. En las parcelas «menores», de hasta 450 m2, seguirá la obligación de mantener viviendas individuales.

La altura permitida para las viviendas multifamiliares será de 15 metros. Y se habilitarán comercios minoristas y de servicios personales de baja influencia, como puede ser una peluquería.

Las torres de Figueroa Alcorta y Echeverría fueron construidas en 2021. Foto Juano Tesone

Las torres de Figueroa Alcorta y Echeverría fueron construidas en 2021. Foto Juano Tesone

Desde la Asociación Vecinos Bajo Belgrano aclaran: «Habíamos acordado que no se pueda construir multifamiliar en las parcelas ‘mayores’ en ninguna manzana. Y que se considere ‘superiores’ a las que tienen más de 2.500 m2. Además, limitar la altura hasta los 9 metros. Y vamos a continuar solicitando en la Legislatura que se vuelva atrás con el cambio que se votó en 2020». 

Ahora, en la Asociación evalúan los pasos a seguir y no descartan ir a la justicia para ser escuchados. 

NS