«Boleta única de papel, un paso que empodera al elector y quita poder a los partidos políticos»


La Cámara de Diputados realizará una sesión especial en la que se debatirá la reforma del sistema de votación con la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP), con mira a las elecciones de 2023.

Desde la Universidad Austral de Pilar analizaron las ventajas y desventajas del mecanismo.

«¿En qué contexto se genera este debate? ¿Podría aprobarse? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la BUP?», plantearon desde el Observatorio de Calidad Institucional de la Universidad Austral, dirigido por Marcelo Bermolén.

“El sistema de boleta partidaria que se usa en la Argentina desde hace décadas es incómodo y vetusto, al punto que casi no se emplea en el mundo. En el Cono Sur solo lo utilizan Argentina y Uruguay. El resto de los países de Latinoamérica, con excepción de Brasil y Venezuela que usan sistemas electrónicos, utilizan la boleta única papel (BUP) en alguna de sus dos versiones: completa o por categorías. En nuestro país, el sistema ya es utilizado por provincias como Santa Fe (boleta única de papel por categorías identificas por colores) y Córdoba (boleta única de papel completa)», expuso Bermolén.

«Tras casi 21 años del trágico ‘que se vayan todos’ y transcurridas casi cuatro décadas del retorno de la democracia, los argentinos podrían conseguir, al fin, una mejor herramienta a la hora de elegir cargos nacionales. Veintiún proyectos, y un dictamen con media sanción, detrás de la saludable idea de dotar al electorado de un mejor instrumento de votación”, agregó.

Bermolén expuso que “la lógica indica que las posibilidades de lograr su aprobación no serán sencillas aunque, dentro de un Senado resistente al cambio, existen senadores del bloque oficialista que se han manifestado a favor de la iniciativa y/o han presentado proyectos de su autoría en el mismo sentido. Aun lograda su sanción como ley, debe evaluarse que el Presidente de la Nación se ha manifestado contrario al cambio y podría ejercer (con un alto costo político) su poder de veto”.

“El monopolio de la representación que ejercen los partidos políticos no puede tener a los ciudadanos como cautivos. Debe adecuarse a los tiempos que corren, modernizar las herramientas electorales, reducir costos y empoderar a los electores. Y sobre todo entender que la política no debe ser un negocio. Un principio rector es que las reformas electorales deben impulsarse y acordarse en años no electorales, para seguridad y previsibilidad de las reglas de juego. Las reformas electorales no se imponen: deben ser integrales y el fruto del consenso más amplio. Pero tampoco pueden resistirse con el pueril argumento de qué lo que está instalado no es bueno, pero tampoco es tan malo”, expuso el titular del Observatorio.

 

¿Cuáles serían las mayores ventajas para su adopción en el caso argentino?

“Entre sus características salientes de la BUP se destaca que es más equitativo, más simple, más transparente, más económico, de mayor autenticidad e inmediatez, más ahorrativo y con sustentabilidad ecológica, más ágil, tiene mayor selectividad, y así como da menos poder a los partidos otorga, al mismo tiempo, más poder para los ciudadanos. Uno de los aspectos más importantes es que da menos poder a los partidos y mayor poder a los ciudadanos. Los partidos políticos no podrán inducir el voto, a través de los ’aparatos’ entregando boletas partidarias a los ciudadanos (como un prospecto obligatorio) condicionando al sector más vulnerable y clientelar de la población. Por el contrario, la BUP empodera al elector: el instrumento de votación será propiedad de los ciudadanos y no de los partidos políticos. Es a la sociedad a quien debe servirle y facilitarle el ejercicio democrático más sublime que es poder elegir con libertad”, opinó.

Además, añadió que es un sistema “más equitativo porque iguala la oferta electoral y concentra en una misma papeleta a todos los partidos o alianzas en competencia, asegurando a las fuerzas más pequeñas un lugar equivalente (…) y «es más simple porque en un diagrama comprensible y amigable, las columnas representan las categorías, mientras que en las filas horizontales aparecen las diferentes agrupaciones políticas, habiendo en cada cruce un casillero para marcar. Solo se puede hacer una marca por cada categoría. La ausencia de marca en una categoría determinada será considerada voto en blanco para la misma».

“También es más transparente dado que evita las múltiples picardías que hemos naturalizado como el robo de boletas, boletas falsas, ejércitos de fiscales custodiando y reponiendo boletas, etc. Es más económico. Desaparece la cuantiosa partida que el Estado transfiere para que cada partido o alianza en competencia, imprima boletas partidarias equivalentes a varias veces el padrón electoral. En las elecciones 2021 esa transferencia alcanzó unos 1500 millones de pesos. Fondos cuyo uso es poco transparente, y cuyo gasto aparece justificado con facturas de imprentas que nadie fiscaliza y cuya impresión real no se audita”, analizó.

Otra de sus características, indicaron desde el Observatorio, «que es más ahorrativo y con sustentabilidad ecológica, ya que el Estado solo imprime boletas únicas de papel equivalentes al padrón electoral (más un 5 % por perdidas, sustitución o roturas) economizando fuertemente en materia de gastos, además de evitar el desperdicio innecesario de papel y el daño ecológico consecuente».

«La BUP -continuó- otorga mayor autenticidad e Inmediatez: No habrá boletas circulando con antelación al acto electoral. La boleta única de papel será entregada por el presidente de mesa a cada elector al momento mismo de presentarse a votar, desprendiéndola de un talonario y constando en ella el número de mesa respectivo (a fin de que las asignadas a una mesa no puedan usarse en otras). Al momento de la elección, resulta más ágil. Desaparece la idea del cuarto oscuro actual, pudiendo disponerse el uso de múltiples boxes compartidos para las diferentes mesas, a fin de que el votante realice las marcas de su preferencia resguardando el secreto del voto. Se suprime también el uso de los sobres, ya que una vez realizada la selección el elector dobla la boleta única por la línea de puntos y la deposita en la urna. Agiliza, además, el recuento de votos al momento del escrutinio», describió y agregó que «aporta una mayor selectividad».

«Si bien sólo se cambia el instrumento y no el sistema (seguirán existiendo las listas sábanas), la BUP facilita elegir diferentes partidos en las diversas categorías: marcando distintas opciones se habrá realizado el llamado “corte de boleta”, sin necesidad de tijeras y usando sólo la lapicera», detalló el académico del Austral.

 

¿Cuáles serían sus desventajas?

«Entre sus desventajas podemos enumerar el tamaño y que la información es menos visible. No obstante, ambas dificultades podrían resolverse con creatividad y educación cívica. Los partidos políticos podrían hacer campañas para contar quienes integran las candidaturas y promover activamente el voto informado. El tamaño es una desventaja porque podría expandirse según aumente la oferta electoral, especialmente en las elecciones primarias, cuando se suman las líneas internas en juego. Cuestión que podría resolver la Cámara Nacional Electoral en tanto quedan a su cargo posibles ajustes», sostuvo.

«En cuando a la menor información visible, es porque la información incluida en el instrumento se resume a quienes encabezan las listas, que en el caso de los “Diputados” se limita a los primeros cinco lugares (situación que se prevé compensar con la exhibición obligatoria y visible, en los locales de votación, de afiches con las listas completas de cada alianza electoral)”, cerró Bermolén.