Cómo no quedarte sin batería en tu teléfono en el peor momento


Las baterías de los teléfonos celulares crecieron de capacidad en los últimos años. Muchas de ellas ahora superan los 4.000 mAh, una cifra impensable hasta hace no mucho. Pero esto se explica en parte por la llegada de la tecnología 5G, que aumenta el consumo energético del dispositivo.

De hecho, según se van activando estas redes inalámbricas (que se estima que llegue a Argentina entre 2022 y 2023) muchos usuarios de otros países detectan un curioso fenómeno: su teléfono 5G al abandonar las zonas de cobertura 4G comienza a agotar antes su batería. Es algo que se nota mucho en la práctica con el iPhone 12 Pro Max.

Pero aunque todavía el 5G no esté en el país, el problema es recurrente: quedarse sin batería en un lugar desconocido, en una situación laboral remota o cuando queremos disfrutar de un tiempo de ocio, es algo muy molesto.

La cargadores rápidos y las baterías externas vienen a solucionar este problema. Pero no siempre tenemos cerca un enchufe o una batería auxiliar. Incluso es posible que sencillamente no tengamos tiempo, por corto que este sea, para pararnos a cargar el teléfono. En esos casos hay otras soluciones que podemos contemplar.

La temperatura influye

Tener la pantalla prendida mucho tiempo afecta el rendimiento. Foto AFP

Tener la pantalla prendida mucho tiempo afecta el rendimiento. Foto AFP

Algo importante a tener en cuenta es que si sos de los que piensas que la batería de tu teléfono dura menos en verano… resulta que estás en lo cierto. Las baterías al ser sometidas a un mayor calor para no sufrir daños tienden a equilibrar el consumo energético, de forma que la autonomía del teléfono queda mermada.

Por eso, si pensamos utilizar el teléfono en un ambiente cálido, lo mejor será protegerlo lo mejor posible del calor. Es conveniente no exponerlo al sol más tiempo del imprescindible. Además, si tendemos a hacer eso con frecuencia la batería se va deteriorando poco a poco, perdiendo parte de su capacidad.

Si usamos el teléfono como GPS en un vehículo por ejemplo, lo ideal es que este vaya conectado al cargador y protegido en la medida que sea posible de la luz solar. Sobre todo en verano. Pues si al calor ambiental sumamos el gran consumo que supone la conexión con las redes GPS, el teléfono puede quedarse sin batería en muy poco tiempo.

Uso intensivo: cómo regularlo

Jugar en celulares también influye. Foto: Motorola.

Jugar en celulares también influye. Foto: Motorola.

También debemos tener en cuenta que si usamos intensivamente el teléfono para hacer fotos o grabar vídeos, algo que sucede por ejemplo en viajes durante las vacaciones, quizá deberíamos plantearnos sacar a pasear de nuevo una cámara compacta para no quedarnos rápidamente sin batería. Recargar cada dos por tres el teléfono por muy sencilla y rápido que sea hacerlo, puede provocar que pasemos demasiado tiempo pendientes de si la batería aguanta o no. Y no hay nada peor para desconectar en plenas vacaciones que pasar por algo así.

De hecho, la empresa de telefonía Oppo realizó una encuesta a 1.556 personas en España usando la plataforma Toluna Start. Las conclusiones de esta encuesta demostraron que para el el 65% de los encuestados es muy importante la batería del móvil, llegando incluso a generarles ansiedad que esta pueda agotarse.

De hecho, entre los resultados de este estudio hay uno muy revelador: sólo un tercio de los encuestados enchufa el cargador cuando el teléfono avisa de batería baja.

Lo que quiere decir que dos tercios de las personas que usan el teléfono están pendientes de que su batería no se agote. Eso o bien logran que aguante todo el día y lo cargan por la noche. Pero más allá del uso diario que hacemos del teléfono hay momentos en los que puede ser crucial disponer de él.

Las situaciones pueden ser de lo más dispares: cuando atravesamos una zona despoblada, peligrosa o desconocida, cuando tenemos algún problema de salud, o sencillamente cuando debemos permanecer conectados porque esperamos una comunicación importante.

Si nos encontramos en un escenario de ese tipo, casi todos los teléfonos disponen de un modo de ahorro de energía que deberíamos conectar de inmediato. Algunos dispositivos pueden incluso lograr desactivar la mayor parte de funciones para consumir la mínima batería posible.

Manualmente también podemos bajar el brillo de la pantalla para que el teléfono gaste menos batería. También optar por una solución drástica si solo queremos usarlo en un momento concreto más adelante y no esperamos llamadas importantes: apagarlo y volverlo a encender cuando necesitemos usarlo.

Al apagar el teléfono también descenderá el calor interno, por lo que el ahorro energético es mayor que conectar el modo avión y desconectando la pantalla. Pero si solemos estar en esta situación con frecuencia lo mejor es tomar medidas. Una muy sencilla es llevar una batería externa de bolsillo de pequeño tamaño.

Batería de teléfono celular. Foto Pexels

Batería de teléfono celular. Foto Pexels

Hay modelos como la Babaka Mini Power Bank que apenas ocupan espacio, permiten cargar el teléfono casi por completo e incluso equipan tecnología de carga rápida. Pero en determinadas circunstancias lo mejor puede ser usar un teléfono con una batería de gran capacidad.

Esto puede ser importante para todos aquellos que trabajen o viajen por zonas despobladas con frecuencia. Hemos tenido la oportunidad de probar un teléfono que hace de la gran capacidad de su batería su principal virtud. Se trata del Wiko Power U30. Un teléfono que según el medio especializado DxO es el que ofrece una mayor autonomía del mercado.

Eso se debe a su batería de 6.000 mAh. Esta permite que con un uso normal no haya que cargar el teléfono durante 4 días. Pero también ayuda que su pantalla de 6,8 pulgadas tenga solo una resolución HD, muy por debajo de la de muchos otros teléfonos. Lo que también hace que consuma menos batería.

Con esta información en mente, ahora sabremos, al menos, por qué nos quedamos sin batería. Y sobre todo qué tenemos que hacer para evitarlo.

Fuente: La Vanguardia