Minería de asteroides, el negocio multimillonario del futuro que está acelerando la carrera espacial


En nuestro planeta hay una cantidad limitada de las llamadas tierras raras –nombre que agrupa 17 elementos químicos- y consumo se duplicó en los últimos 10 años. Se las utiliza para fabricar teléfonos móviles, computadoras, coches híbridos y hasta armas. Dentro de poco, la única manera de obtener estos recursos naturales en abundancia será ir más allá de nuestra órbita.

La fiebre por estos y otros minerales encendió la mecha de una nueva carrera espacial, esta vez, liderada por algunas start-ups privadas que, mediante inversiones estratégicas en campo aeroespacial, planean trasladar grupos de metales preciosos a la Tierra o una base lunar, antes de 2030.

Entre las firmas que hoy aparecen mejor posicionadas destacan AstroForge, Origin Space, Asteroid Mining Corporation y Trans Astronautica Corporation. Todas empuñan ambiciosos proyectos relacionados con la minería de asteroides, en diferentes fases de evolución.

Las pioneras en este sector fueron Planetary Resources y Deep Space Industries, quienes desaparecieron sin haber recolectado un solo gramo de neodimio. Y si bien la tecnología para su explotación está a punto, todavía quedan algunos escollos por superar.

El negocio de la minería de asteroides está en auge.


El negocio de la minería de asteroides está en auge.

Además de los amplios márgenes, la extracción de riquezas de un asteroide provocaría menos emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro ecosistema, de acuerdo a un estudio de la Universidad de París-Saclay.

La estimación de Andreas Hein y su equipo es que, por cada kilo de platino minado en el espacio se liberan unos 150 de dióxido de carbono a la atmósfera del astro en cuestión.

Esta cantidad se dispara a los 40.000 en el caso de la Tierra, a causa de la energía que se requiere para sacarlo del suelo. Lo que reduciría drásticamente la contaminación ambiental.

Qué recursos naturales hay en el espacio

Concepto artístico del asteroide 16 Psyche. (Foto: NASA/JPL-Caltech)


Concepto artístico del asteroide 16 Psyche. (Foto: NASA/JPL-Caltech)

En la órbita entre Marte y Júpiter hay millones de asteroides ricos en titanio, hierro, níquel, cobalto y oro que pueden proporcionar una cantidad extra de recursos con los que sostener la actividad económica.

Otra alternativa más accesible son los objetos próximos a la Tierra (NEO), conformado por asteroides y cometas que viajan alrededor del Sol. Sus órbitas los conducen hasta menos de 48 millones de kilómetros de la órbita de nuestro planeta.

Su cosecha representa un negocio multimillonario. Sobre todo, para las primeras empresas que hagan punta y consigan bajar estos suministros a tierra o una plataforma próxima, de manera eficiente. En la actualidad, un kilo de platino puro cotiza a 35.000 dólares.

Muchos de estos planetas menores que estuvieron implicadas en la formación del Sistema Solar, esconden metales preciosos en cantidades infinitas. Incluso, hay muchos que ya comenzaron a cotizar cuánto se obtendría en cada caso.

La base de datos de Asterank, que supervisa más de 600.000 asteroides, ha valuado a Nereus, con un radio de 330 metros, en unos 5 mil millones de dólares (mdd). Más arriba están Ryugu, cuyo valor se estima en 83 mil mdd y 1989 ML, que podría costar 14 mil mdd.

Aunque la gema de la corona es 16 Psyche. En un estudio publicado en la revista Planetary Science Journal, explican que se utilizó luz ultravioleta para reflejar la superficie de esta pepita y calibrar su composición. La conclusión es que está repleto de hierro y níquel, por lo que su valor ascienda a unos 10 quintillones de dólares.

Limitaciones terrestres

El Cinturón de Asteroides se encuentra entre Marte y Júpiter. Está compuesto por restos de la formación del Sistema Solar.


El Cinturón de Asteroides se encuentra entre Marte y Júpiter. Está compuesto por restos de la formación del Sistema Solar.

En la formación de los planetas, como la Tierra, hay un momento en que, por las fuerzas de compactación, impactos y desintegración radioactiva, la capa superior se calienta y prácticamente todo su material se convierte en líquido.

En ese momento la masa del planeta se ordena por densidad y los elementos más pesados como el hierro, plomo o níquel descienden hacia el núcleo. Por esto motivo es tan complejo extraerlos de la superficie terrestre.

En los asteroides esto no ocurre, ya que no llegan a tener masa suficiente para calentar sus materiales y además, carecen de gravedad para conducirlos hasta su interior.

Por este motivo, es mucho más accesible desenterrar estos preciados elementos de la superficie de un asteroide que indagar en la corteza terrestre.

Principales obstáculos de la minería espacial

Las complicaciones logísticas de aterrizar en el asteroide son uno de los principales obstáculos. Foto NASA.


Las complicaciones logísticas de aterrizar en el asteroide son uno de los principales obstáculos. Foto NASA.

Una de las complicaciones que se deben afrontar para poner en marcha proyectos de explotación espacial es la dificultad para vencer la fuerza de la gravedad, tanto para partir como para regresar con la carga.

La minería espacial augura a empresarios e inversores, ganancias nunca antes imaginadas. Sin embargo, cada misión incluye parámetros de riesgo e incertidumbre que son bastante elevados.

Una condición para que las actividades mineras sean rentables, es que los robots autónomos encargados de la explotación deberían forjarse y ser reparados con materiales impresos en el propios cuerpo rocoso.

Una vez identificado el asteroide, el primer movimiento será enviar pequeños satélites de reconocimiento equipados con analizadores espectrales para determinar su composición.

Cuando los materiales que atesora fueron debidamente catalogados, habrá que destinar pequeñas misiones para recoger muestras con el fin de verificar la existencia de los depósitos minerales.

En el momento de la extracción habrá que considerar la escasa gravedad, la rotación y su morfología. Todo esto hace que cada asteroide sea un cuerpo único que requiere una planificación a medida.

Al igual que la minería terrestre, la espacial también requiere agua en cantidades. Así, los primeros pasos deberían centrarse en perforar asteroides cercanos a la Tierra con una mayor concentración líquida.

Este recurso es más abundante en los asteroides con menos de 50 kilómetros de diámetro -aunque no son tan ricos en materiales preciosos- puesto que los mayores sufrieron cambios metamórficos que los terminaron secando. 

Plataforma de lanzamiento

La Artemis 1 está lista para despegar. Foto AFP


La Artemis 1 está lista para despegar. Foto AFP

Un puntal muy importante para avanzar en el desarrollo de la economía espacial es el programa Artemisa, una misión que está en curso y que tiene por objeto la colonización de nuestro satélite natural.

Está movida cuenta con el respaldo de la NASA y otras agencias gubernamentales como la ESA. Pero también participan empresas privadas como SpaceX, de Elon Musk o Blue Origin de Jeff Bezos, los hombres más ricos del mundo.

Durante la próxima década, el objetivo es desplegar rovers, módulos de aterrizaje robóticos, satélites, estaciones espaciales y la infraestructura necesaria para establecer una base en el cráter Shacketon, próximo al polo sur.

El campamento base de Artemis deberá estar asentado en el lado de la Tierra para que sea más fácil para los ingenieros usar ondas de radio para comunicarse con los colonos que trabajan en la superficie.

Esta futura base, que servirá de trampolín para explorar nuevas rutas espaciales, estará preparada para recibir una tripulación simultánea de hasta 4 astronautas que la habitarían por periodos de alrededor de una semana.

Para reducir los costos logísticos y facilitar estancias más prolongadas, en los polos norte y sur de la Luna se concentran depósitos que almacenan millones de toneladas de hielo que pueden servir como combustible para cohetes.

En cuanto a materiales, la Luna no parece un lugar apto para extraer metales como el oro, el platino o elementos raros, porque es muy probable que estén a profundidades imposibles de alcanzar.

El más lucrativo y accesible es el helio-3, un isótopo del helio muy escaso en la Tierra que se emplea como combustible para plantas de fusión nuclear y generar energía no contaminante.

SL

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